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Cristian Fernández: ”Creo que lo más complejo de la tirolina ha sido la burocracia”

“Después del parto largo, por fin estamos donde queríamos estar”, cuenta emocionado Crisitian Fernández, la cabeza pensante de la tirolina doble que por fin ha visto la luz y que parece que será un sueño cumplido este mes de octubre. Tras tres años de espera agónica, papeleos, aclaraciones y reclamaciones, trabas y tropiezos, Cristian reconoce que tienes “muchas ganas de poder empezar”. Repasamos con él este camino desde que la bombilla de la tirolina se encendiera para alumbrar una nueva pata del turismo y el ocio en Cuenca.

 

Después de un proceso tan extenso y lleno de baches, a veces olvidamos cómo fueron los inicios. ¿Cuándo y por qué nace la idea de instalar en Cuenca una tirolina urbana?

Empezamos el proyecto y lo presentamos al “Proyecto lanzadera” de la Diputación Provincial de Cuenca. A partir de ahí cogimos fuerza y sabíamos que era viable. Es un proyecto diferente, pero estando en este lugar, ciudad Patrimonio de la Humanidad, la tirolina tiene que reunir unas condiciones y autorizaciones que ahora ya tenemos al completo. Cuando las teníamos todas hubo un cambio de recorrido (porque en el inicial, había terrenos de propiedad privada) y tuvimos que empezar de cero otra vez. Tras ello llegó la pandemia y ahora ya parece que tenemos absolutamente todo y podemos comenzar.

¿Qué ha sido lo más complejo de poner en marcha este proyecto?

Creo que lo más complejo de la tirolina ha sido la burocracia. Al ser un proyecto poco habitual no hay guion que seguir. Te toca abrir paso y nos hemos encontrado con impedimentos y requisitos que hemos tenido que cumplir. Eso hace que el tiempo de espera se alargue.

¿Por qué decidisteis situar la tirolina en las Hoces de Cuenca?

Pensamos que era un sitio espectacular. Tirolinas en España y en el mundo hay muchas. Nosotros cogimos el ejemplo de Toledo, con una tirolina que cruza el puente de San Martín. Sabemos que el paraje es único y que este era el sitio idóneo para este tipo de instalación. Evidentemente lo hacemos con todo tipo de respeto a la naturaleza y al patrimonio cultural ya que esta instalación es totalmente desmontable y solo buscamos que la gente disfrute sin dañar nada.

¿Qué es lo que más te ilusiona de este proyecto y lo que te ha hecho sacar fuerzas para no desistir?

Creemos que es un proyecto fabuloso para la ciudad. A nivel empresarial es un buen proyecto que además sitúa a Cuenca en el mapa. Cada vez está más en auge el turismo de aventura y esto es una sensación diferente. Vas a cruzar la Hoz del Huécar, vas a ver las Casas Colgadas y el Puente San Pablo desde otra visión. Podemos disfrutar del paisaje que tenemos alrededor y por ello creemos en el proyecto, porque además es un elemento dinamizador del turismo. También creemos que es totalmente compatible con la gente que viene a Cuenca, que llega para disfrutar de actividades como esta. También hemos luchado por ellos hasta el final.

Esta tirolina no es solo turismo de aventura, sino también una actividad en compañía al ser doble.

Tiene ese aliciente. La tirolina cuenta con dos cables y se pueden tirar dos personas a la vez. Puedes interactuar con tu compañero y es algo nuevo. De esta manera nos convertimos en la tirolina urbana doble más larga de Europa, quitándole el primer puesto a la de Toledo.

¿Se sabe fecha orientativa de la inauguración?

La obra comienza ya y nosotros tenemos el cable, los materiales y las estructuras compradas y hechas. La empresa está preparada para empezar. Entendemos que la obra civil no tardará más de un mes y medio, después vendrá el montaje del cable. Si todo va como creemos y queremos, en octubre se podrá inaugurar la tirolina. Ahora queremos ser cautos, esperar a que la obra vaya bien y que podamos continuar e inaugurar en esas fechas.

En este tiempo que se ha dilatado tanto desde que comenzaste con los trámites, ¿has llegado a perder la ilusión en algún momento?

Siendo sincero, no. Al final cuando ves que todo se complica es difícil. Pero creemos tanto en este proyecto y lo vemos como un gran atractivo que va a servir a Cuenca para darle una visión complementaria al turismo que tiene. Por eso sabíamos que lo teníamos que sacar. Eso es lo que nos empujaba, a pesar de todos los contratiempos. Además, hemos contado con el apoyo del ayuntamiento, que desde el primer momento creyeron que el proyecto podía ser otro aliciente para la ciudad. Al final, ahora queremos mirar adelante y en positivo y empezar cuanto antes.

¿Es este el paso definitivo para culminar el proyecto?

Entendemos que lo único que nos faltaba era la licencia municipal de urbanismo para poder comenzar la instalación y ya la tenemos. La obra civil comienza y en nuestros planes no entra ningún atraso más.

Se generarán diversos puestos de trabajo. ¿Cuál será la formación necesaria?

La empresa instaladora se va a ocupar del proceso de selección y de formación. Son punteros en España, tienen una amplia trayectoria profesional tanto en España como en el extranjero en este tipo de instalaciones y nosotros lo que hacemos es entregarles nuestro proyecto. Son nuestros ojos y nuestras manos. Los trabajadores elegidos tendrán que hacer un curso porque lógicamente lo más importante es la seguridad. Tenemos que disfrutar del salto, pero lo importante es que no haya ningún tipo de accidente y para ello necesitamos a gente formada. Se crearán alrededodr de una decena de puestos de trabajo.

Después de tres años de espera, por fin has recibido luz verde para comenzar el proyecto. ¿Cómo reaccionaste ante la noticia?
Con incredulidad. Al final era una sensación un poco rara. Por un lado, ha sido un desahogo muy grande, una alegría inmensa. Por otro lado, también tengo una responsabilidad muy grande. Entendemos que va a ser una atracción para el visitante y para el conquense que va a suponer un atractivo más. Estamos montando un negocio que va a ser referente y esto te hace sentirte orgulloso, pero también responsable, porque no podemos fallar.

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