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Alicia San Miguel: «Los escritores participamos en muchos retos para salir de nuestra zona de confort»

Para escribir solo es necesario una cosa: ganas. A partir de aquí ya hay otros complementos que ayudan a que las palabras escritas tengan coherencia, desarrollen una trama, construyan unos personajes, y, en definitiva, que emocionen. Hay quien se introduce en su mente para crear historias; otros prefieren salir a la calle para trabajar su mente. Pero todos ellos coinciden en algo: llevan la literatura en su interior.

Es el caso de la santanderina Alicia San Miguel se aglutinan esas dos facetas, tanto la viva imaginación en su cabeza como la inquietud de conocer lugares de primera mano. La autora, que estará presente entre el 13 y 14 de marzo en el Festival de Literatura Independiente ‘Cuenca es Indie’, vivió sus primeros veinte años en la localidad cántabra junto a su familia y amigos, aunque tomó una drástica decisión con vistas a convertirse en escritora: se marchó a Edimburgo (Escocia). Entre trabajos en restaurantes y oficinas, más el aprendizaje de una nueva lengua, siguió peleando por su sueño. Y no lo hizo nada mal, puesto que consiguió una plaza en la Biblioteca Nacional de Escocia mientras compaginaba cursos de literatura, poesía y narrativa.

Siempre con la mente puesta en escribir, se codeó con autores escoceses que la ayudaron en su formación. Fruto de sus relaciones, sus vivencias en Edimburgo y sus estudios nació ‘Entropía‘, su primera novela y que vio la luz en 2016. Las criticas que recibió fueron muy positivas y, en general, coincidían en dos puntos: personajes enigmáticos muy bien construidos y giros constantes en la trama introducidos con naturalidad. Lógicamente, este thriller erótico tenía que desarrollarse en aquel lugar que le permitió dedicarse a la escritura: la icónica Edimburgo.

Aprovechó su participación en el proyecto coral ‘España, la novela‘ para escribir la historia de Alypia, una guerrera cántabra de la España del siglo V. Esta obra tuvo muy buena acogida dentro del género histórico y su proyecto estaba dirigido por Javier Cosnava, uno de los autores independientes más prolíficos y que ha tocado diversos temas. Precisamente, Cosnava ha sido un nombre de actualidad en los últimos meses por su representación de los crímenes de Alcasser (‘El caso Alcasser’, una historia en la que se imagina que Antonio Anglés sigue vivo), dentro de una serie que tendrá su continuidad con el caso Asunta, la niña de doce años que fue encontrada muerta en septiembre de 2013 y en el que la justicia culpó a sus padres adoptivos.

Inquieta por naturaleza, ha probado otros géneros, por lo que es difícil encasillar a Alicia San Miguel en uno concreto. Por ejemplo, en su segunda obra se atrevió con los relatos (‘Relatos de mujer’, una antología de catorce relatos en los que plasma sus últimos tres años de creación literaria), mientras que en su última obra nos imbuye en su mente y su vida. ‘Cómo dejar de ser gilipollas‘ nació a raíz de un momento personal muy complicado debido a un accidente, aunque lejos de venirse abajo decidió plasmarlo en las hojas para que veamos su rabia hacia diferentes aspectos relacionados con su vida. Ella misma asegura que se trata de un libro muy crítico con toques emotivos y personales.

¿Crees que es igual de importante la construcción de los personajes secundarios y principales?

Creo que es primordial cuidar de todos los personajes. Muchas veces el que creemos secundario puede tener una importancia vital dentro del a historia y el lector tiene el derecho de conocerlos a todos por igual.

¿Escribirías una historia por petición de los lectores, aunque tuvieras que salirte de tu zona de confort?

Estoy segura de que podría hacerlo, pero sinceramente no lo haría a gusto. Nosotros, los escritores participamos en muchos retos literarios para salir de nuestra zona de confort, es una manera de aprender técnicas y forzar la mente. Con una novela es diferente, tienes que sentirla, si no la sientes, considero que el resultado no es el esperado, por lo que creo que podría hacerlo pero no quedaría totalmente satisfecha.

¿Cómo superas un bajón literario? ¿Qué se te ocurre si alguna vez te bloqueas y faltan ideas o avance? ¿Qué logra inspirarte en esos momentos?

Pues sigo escribiendo. Quizá deje la novela unos días reposar y escriba algún relato, comience otra novela, haga un esquema… El tema es no parar y mantener el cerebro en funcionamiento. También puedo hacer un descanso y leer o irme a la montaña, eso siempre me ayuda.

Di una novela que te hubiera gustado escribir y por qué

Pues me hubiese encantado escribir ‘Outlander’ de Diana Gabaldón. Me encanta la historia y creo que ella sabe hilarla muy bien, me encantan sus personajes. También ‘La catedral del mar’ de Ildefonso Falcones, me enamoró su novela.

Relato de la autora titula ‘Salto’

Aquí estoy, con la respiración agitada, intentando decidir si saltar o no al vacío. El sol me impide ver con claridad, pero puedo escuchar la furia del mar golpeando las rocas, como si me llamase impaciente, inquieto ó deseoso por engullir mi cuerpo entre su espuma, mientras me golpea contra la pétrea pared. Inhalo una bocanada de aire y miro mis pies, que temblorosos, obligo a estar al borde de una linea que tan solo yo decido si traspasar o no. Exhalo, y me deshincho de nuevo, tratando de recopilar las razones que me han llevado a estar aquí y ahora.

A veces la vida da giros inesperados, y todos esos sueños y pretensiones por las peleábamos se van desvaneciendo frente a ti sin apenas darnos cuenta. Lo que está bien, lo que está mal, lo correcto o lo incorrecto, llena la boca de todos aquellos que intentan guiarte en tu vida sin pensar, que poco a poco te van apagando.

Yo tenía sueños.

Durante un tiempo quería volar, ser libre y conseguir llegar donde siempre me había imaginado y deseado. Quería ser yo misma y luchar por ello. Mis ideas, mis convicciones, mi vida, mi felicidad. Pero al final, las cosas no ocurren como las planeas en tu cabeza.

Viajé, conocí gente, me embriagué de su cultura, leí y escribí hasta llegar a convertirme en cada uno de mis personajes y vivirlos al máximo, lloré por amor y me enamoré de nuevo, grité y suspiré por cada lugar que me hacia soñar y sentirme valiente y dichosa, dejé que mi corazón latiese fuerte por una caricia, un beso o un simple gesto que me llenase por dentro, viví… cada instante.

Viví…

Al final es uno mismo el que elige como continuar su vida. Lo que no sabemos, es si la elección es correcta o no.

Llega un momento clave en el que te enamoras de verdad, encuentras a la persona perfecta para compartir tu vida y tus experiencias. Al principio cada uno sigue con sus hobbies y sus gustos.

Solo al principio…

La gente te aconseja, te muestra el patrón correcto a seguir en la sociedad, te invita a que te conviertas en esa rata de laboratorio a la que manipulan a su antojo y que sin darse cuenta se va alejando de ella misma.

Los años pasan entre la hipoteca, el coche, los hijos, un trabajo que tan solo te da una estabilidad, y el tiempo, a veces escaso, que buscas para disfrutar y reencontrarte de vez en cuando. Tu vida ha cambiado y si miras atrás, no tienes ni puta idea de como has llegado hasta ahí.

Adoras a tu pareja, tus hijos son tu vida, tu familia, tus amigos, todos son importantes para ti. ¿Pero y tú? ¿Alguien se ha planteado como te sientes? ¿Qué es lo que necesitas? ¿Qué te apetece? ¿Eres feliz? No… Se supone que lo tienes todo… marido, hijos, casa, coche,… Todo.

Y ahora estoy aquí, respirando profundo e intentando no hacer una estupidez. Porque yo quería volar, pero yo misma corte mis alas y me dejé de lado, me olvidé de mí. Me saturé a mi misma con lo que debía ser y no con lo que yo realmente quería. Me amoldé a la horma marcada y arrinconé mis sueños que ahora duermen llenos de polvo en algún lugar de mi corazón.

Miro hacia el mar y con una leve sonrisa doy un paso atrás.

Al fin y al cabo, lo que hoy siento, lo he podido escribir…

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