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José Antonio Ríos: «Si la historia no me divierte no puedo conseguir ese estado de trance en el que mis dedos funcionan más rápido que mi cerebro»

Calderón de la Barca pasó a la historia como uno de los grandes literatos del Barroco. Sus obras han sido, y son, siempre fuente de inspiración y no hay autor que se precie que no le conozca. Podríamos reproducir mil y un versos suyos, pero hay uno que sobresale respecto al resto: «¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.», decía este escritor madrileño nacido en 1600 y que falleció 81 años después.

Resumamos. Hemos venido a este mundo para disfrutar, para vivir, para soñar. Y no hay vida sin sueños, ni sueños sin vida. Por eso nos sentimos tan completos cuando hemos alcanzado alguna de las metas que nos fijamos. Hay quien ansía con volar o quien pretende cruzar el océano. En su día eran considerados locos, pero los hermanos Wright o Cristóbal Colón consiguieron que sus sueños particulares se hicieran realidad. Y si hay una persona en el mundo de la literatura que soñaba despierto fue Julio Verne. Como Calderón de la Barca, el autor francés ha sido también inspiración para las generaciones venideras. Seguimos disfrutando sus historias que, en su día, eran imaginaciones del escritor. El tiempo le dio la razón y sus páginas se convirtieron en predicciones. Porque tener sueños no nos convierte en locos: más bien son locos aquellos que no tienen sueños.

Cuando un autor escribe lo hace, generalmente, por dos motivos. Uno, por plasmar las historias que le rondan en la cabeza; dos, por conseguir que la misma pasión que tienen cuando escriben la tengan sus lectores a la hora de leer. Siguiendo con la temática de esta entrevista, ambos motivos son las ensoñaciones de cualquier autor y que, en mayor o menor medida, los ‘enloquecen’. Escribir y ser leído, disfrutar y hacer disfrutar, crear y emocionar.

Ahora pónganse en la piel de cualquiera de sus escritores preferidos, porque todos ellos también empezaron en algún momento su carrera literaria. ¿Cómo se sentirían ellos y ellas cuando sus novelas dieron el salto a la gran pantalla? Y es que el cine bebe de la literatura, como también el escritor bebe de sus lectores. Cuando esas ideas que al principio eran simples bocetos terminan germinando en una serie, una película o un cortometraje significa que esa obra merece ser leída y vista. ¡Ojo! Muchas obras literarias no han dado el salto al cine y no por ello son obras menores, pero en cuanto a emociones, sin duda es una más que apuntar en la lista para todos aquellos que anden indecisos a la hora de escribir.

Porque el protagonista de esta novela, hace no tanto, era como tú y como yo. Una persona más con sus propios sueños y que un día decidió dar el paso para cumplir (les aseguro que con creces), aquellos de escribir y ser leído, disfrutar y hacer disfrutar, crear y emocionar. José Antonio Ríos (Jérez de la Frontera, 1977) no tiene una obra prolífica (de momento), puesto que a fecha de hoy son dos las novelas publicadas y una tercera en camino, pero eso no significa que tenga parones a la hora de escribir. Siempre ha tenido una hoja en blanco que rellenar, sea mediante relatos cortos, noveletas, novelas o antologías, pero es fácil ver sus manos manchadas de tinta.

Él será uno de los autores que estarán presentes en el Festival de Literatura Independiente ‘Cuenca es Indie’, que se celebrará entre el 13 y 14 de marzo en el Teatro Auditorio de Cuenca. Conocida es su labor como promotor literario mediante Autores Indie, como también es igual de conocida la calidad de sus booktrailers o banners publicitarios. Pero no menos importante es su otro lado, ese J.A. Ríos con el que firma sus obras y que tuvo en 2016 su primera novela, presentada al Premio Literario Amazon (PLA) y titulada ‘Dukún: El chamán de las cavernas‘, una novela trepidante de acción y aventuras situada en las selvas del Borneo. El despegue definitivo lo dio con su segunda obra, ‘Isabella: La nana de Dulce Muerte‘, presentada al PLA 2019 y que dio el pelotazo en número de lectores y ventas. Una obra en la que da pinceladas acerca de que su intención de cumplir sus sueños va ligada a la intención de quitarnos los nuestros. Literalmente, porque esta terrorífica obra y su lapidaria frase ‘¿De verdad quieres saber? se cuela en nuestras pesadillas.

Pero hete aquí que los sueños siempre llegan, de una u otra forma. Y este jerezano puede presumir de que su segunda obra cobrará vida cinematográficamente hablando. Durante finales de 2019, sus más de 500 páginas se han transformado en un cortometraje titulado ‘Isabella: Caso cerrado’, el cual ya ha sido grabado y se podrá ver en próximas fechas. Una nueva ilusión para J.A. Ríos, que ha aprovechado la experiencia para seguir formándose, puesto que en este 2020 ha comenzado los estudios en una escuela privada de Dirección y Guion Cinematográfico. Porque la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

¿Crees que es igual de importante la construcción de los personajes secundarios y principales?

Tanto o más importante, creo yo. En mi caso, los secundarios al ser una novela coral, son vitales. De hecho, siempre me han dejado más comentarios curiosos de los secundarios. Creo que dejan recuerdos más vivos para los lectores que el principal si están bien desarrollados. En concreto, en ambas publicaciones, con los lectores «cero», han sido personajes secundarios que han salido un par de capítulos y han provocado frases del tipo: —¡No te lo perdonaré jamás! —. Es ese tipo de reacciones lo que me confirma la respuesta a tu pregunta. Que resumida como un código QR sería: Sí.

¿Escribirías una historia por petición de los lectores, aunque tuvieras que salirte de tu zona de confort?

Si es una continuación, un spin-off, o algo similar, sí. Pero si es por petición de una editorial, me lo pensaría mucho, y al final diría que no. Soy un aspirante bastante egoísta, de momento escribo lo que me da la gana, porque si la historia no me divierte, no puedo conseguir ese estado de trance en el que mis dedos funcionan más rápido que mi cerebro, así es como me gusta crear. En ese momento puedo tener un carnaval alrededor en plena batucada y no me distraigo.

¿Cómo superas un bajón literario? ¿Qué se te ocurre si alguna vez te bloqueas y faltan ideas o avance? ¿Qué logra inspirarte en esos momentos?

Tengo pocos bajones literarios que me hagan dejar de escribir, por no decir casi ninguno. Por lo general puedo estar escribiendo algo y pasar a otra historia sin problemas, siempre tengo un relato, otro libro, un reto, un banner para dar visibilidad a mis libros… de lo que estoy totalmente seguro es que creando es como te visitan las musas.

Di una novela que te hubiera gustado escribir y por qué

Te nombraría muchas, sobre todo de Julio Verne, cualquiera de ellas. Pero si tengo que elegir un solo libro, sería ‘Los renglones torcidos de Dios’, de Torcuato Luca de Tena. Esta novela, además de dejarme pegado al libro durante horas, hasta que lo acabé, despertó mis ganas de escribir historias para que otros las pudieran disfrutar. No sé qué encontré en este libro que me inspiró tanto, pero seguro que fue alguna musa demente y bastante tirana que me visita cada día desde entonces.

Fragmento de ‘Isabella. La Nana de Dulce Muerte’

Lola entró en la sala de interrogatorios y, antes de que pudiera poner la mano en el pomo, la puerta se cerró violentamente. Sara clavó su mirada en ella.

—¿Todo bien? —preguntaron sus compañeros al otro lado de la puerta.

—Sí, sí… ha sido solo una corriente —contestó apresurada por el sobresalto al sentir el fuerte tirón.

Se dio la vuelta cogiendo aire para componerse y se quedó helada al ver a Sara mirándola. Sentía que aquella mirada la traspasaba como si pretendiera meterse en su cabeza. A los pocos segundos oyó una voz clara:

—¿De verdad quieres saber? —Se quedó parada, con la sensación de que no podía mover ni un solo músculo.

—¿Qué has dicho? —preguntó con la voz temblorosa, haciendo casi un esfuerzo para hablar.

Se sentía vulnerable, para nada podía hacer uso de su alter ego: una agente de policía implacable y fría que no se amedrentaba con facilidad. Pero aquello era distinto. Por un momento pensó en que era mala idea ponerse al frente del caso, cuando la realidad la devolvió en un segundo a la sala.

—¿De verdad quieres saber?

Esta vez la voz sí que salió de los labios de Sara, con lo que pudo confirmar que antes lo había escuchado en su mente. Lola sintió un escalofrío que recorrió todo su cuerpo de pies a cabeza. Sintió más frío al llegar a la nuca, mientras el pecho se le vaciaba y le provocaba una enorme sensación de angustia. Aquella voz sonaba distinta y en los dos segundos durante los que salió de sus labios, consiguió que Lola se asustara y cayera hacia atrás, tirando su silla al intentar alejarse de Sara a la que le había cambiado la cara por completo. Era una masa informe de huesos y carne»…

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