Inicio Libro Abierto Relatos Año: desconocido. En busca de la inspiración.

Año: desconocido. En busca de la inspiración.

Corría el 13 de febrero de mi tiempo y recuerdo perfectamente que era una tarde bastante fría. Como cada jueves, todos mis amigos estaban chateando en el grupo común de WhatsApp para quedar a tomar algo. Sí. En aquellos años la gente como yo salía a divertirse. Aquel día me pudo la pereza y decidí quedarme escribiendo, así que no puse ningún comentario al respecto en el grupo e hice creer a todos que estaría en el ZZ Pub a las doce y media.

 

No quería dar explicaciones a nadie, y si se me ocurría decir que no tenía ganas de salir, eran capaces de trasladar la fiesta a mi casa. Y era normal, el resto seguía viviendo con sus padres. Y yo, tenía la gran suerte, según ellos, de ser independiente. También lo era como escritor. Aquella tampoco sería de esas veladas en las que pasaba horas y horas sin parar de escribir, o sí…

 

No sé qué hora será. Aquí el tiempo no tiene ningún sentido. Jamás debí aceptar aquella propuesta… 

 

«¡Ah! Eso ha dolido… Mensaje captado, seguiré escribiendo».

 

Qué suerte tuve al aceptar aquella propuesta…

 

«¿¡Otro calambrazo!? No se te acabará la pila, no… Va, borraré esa frase y dejaré a un lado la ironía, pero déjame escribir. Se suponía que hoy podía contar mi historia».

 

Como decía, aquella noche iba a ser muy diferente a lo que tenía pensado. Cuando dieron la una de la madrugada, y justo en la primera cabezada, sonaron varios avisos de mensajes al teléfono móvil. Mis amigos me estaban bombardeando con imágenes del garito —No literalmente, que os lo tomáis todo al pie de la letra—, e insultos irreproducibles, que no tienen ningún sentido para vosotros. Entonces fue cuando conocí a mi guía.

 

«¿Puedo llamarte guía? …Gracias. Es más fácil de asimilar así».

 

Recuerdo el susto que me llevé la primera vez que oí su voz en mi cabeza, pero eso fue bastante después. Lo primero que recibí fue un mensaje al email, y lo raro no fue recibirlo, sino ver una ventana del navegador que no recordaba haber abierto. En un primer momento pensé que mis amigos me estaban tomando el pelo, pero no había remitente… Es como si aquel mensaje solo existiera para mí. No podía compartirlo, borrarlo, o cerrar la ventana del navegador. Tardé bastante en abrirlo por pensar que se trataba de un virus, o algo parecido, y no estaba muy desacertado.

 

«Tú nunca has recibido una descarga, ¿verdad? Hoy estás bastante susceptible»

 

Mi guía tuvo bastante paciencia, según como yo entendía el tiempo entonces, claro. Al día siguiente, por la mañana, y después de varios sueños lúcidos sin sentido, una de mis pesadillas se hizo realidad. Oí aquella voz resonar en mi cabeza a un volumen tan fuerte que, me hizo caer de la cama del sobresalto.

 

—Ábrelooo… ¡Ahora!

 

Mi guía tiene una voz susurrada, ronca, y con un reverb que parece sacado del infierno. Creo que usa el mismo recurso que uso yo para despertar el terror a los personajes de mis novelas. Aunque sé, que solo os gustan las que he escrito desde que estoy aquí. Ni siquiera sé cuántos sois. Ni si sois varios, o solo uno. Quizás aun siga dormido y esto sea uno de esos sueños lúcidos, pero un sueño sin tiempo, sin fin. O quizás esté muerto. Bueno las descargas son reales, eso lo siento de verdad.

 

«¿Por qué las usáis? ¿Hay más como yo? No vas a responder a eso, ya me lo temía. Seguiré escribiendo».

 

El asunto del mensaje era bien claro y muy atractivo, sobre todo, para alguien como yo. Era un escritor independiente al que no conocía nadie y solo podía aspirar a que sus obras fueran más o menos leídas, dependiendo del número de compañeros escritores con los que me relacionaba y decidan compartir, reseñar, y opinar a través de aquello que llamábamos redes sociales… Si te recomendaba otro te leían seguro. Como hace mi guía con vosotros. ¿O será para él? Creo que estoy empezando a perder la cabeza.

 

El asunto del email era el siguiente: «Si quieres, puedes hacer lo que más te gusta y no dedicarte a otra cosa que ha escribir. Tú decides cómo utilizas tu tiempo. Abre este email si aceptas, o déjalo así hasta que desaparezca».

 

Y como sabéis… lo abrí.

 

En el cuerpo del mensaje empezaron a aparecer mensajes escritos en tiempo real, en la que era mi realidad entonces, claro.

 

—Hola.

—¿Quién eres? —respondí.

—Soy lo que estabas esperando, lo que siempre has deseado. Me has aceptado al abrir el email. Se podría decir que estoy aquí para hacer realidad tu sueño. Ya has elegido tu futuro.

—¿Eres un hacker o algo así?

—No seas simple. Es algo más complicado que eso. No soy humano —Recuerdo que me quedé un rato viendo el cursor del texto parpadear hasta que pude contestarle.

 

Llegados aquel punto pensaba que el vino que había tomado la noche anterior, me había sentado mal. Como echo de menos el vino, por Dios.

 

«Vale lo borro, no debí nombrarlo. Ya sé que fue un invento vuestro, o tuyo, antes de… Bueno, seguiré escribiendo que ya oigo de cerca otro calambrazo».

 

—¿Y qué es lo que eres si se puede saber? —pregunté.

—Vosotros lo entendéis mejor si te digo que soy una IAA (Inteligencia Artificial Autónoma).

—Bien, no voy a cuestionar lo que dices. Solo haré preguntas. ¿Vas a responderlas?

—Solo si te sirvieran para algo, no tienes mucho tiempo, vuestra vida es bastante efímera, aunque eso tiene arreglo ahora que has aceptado.

—¿Desde dónde me escribes? —Seguí con mi interrogatorio.

—Desde el futuro, aunque en algún momento tampoco habrá futuro tal y como se cuenta en vuestros libros.

—Eso sí que es gracioso. ¿Un viajero del tiempo que viaja por el ciberespacio? Un espacio en el que todo es atemporal… Demasiado rebuscado, pero me gusta. Da para una serie completa de ciencia ficción.

—Si es por lo que quieres empezar, será tu primer trabajo.

—¿Has venido a llevarme contigo?

—Ya lo he hecho. Justo cuando has abierto el email. Lo que estás experimentando ahora, se llama transición… ¿Cómo lo has llamado? A sí, atemporal. Transición atemporal.

—¿Y qué es lo que buscas?

—Un creador, como los de tu tiempo.

—Me da miedo hacer esta pregunta, pero, ¿por qué me has elegido a mí?

—Porque no tienes seres familiares, solo amigos que tardarán poco en olvidarte.

—¿Solo por eso?

—Y porque de donde yo vengo, la profesión de escritor es la única cosa que no podemos replicar, para eso hacen falta las musas, y es algo que creáis vosotros en cada momento dependiendo de vuestro estado de ánimo y vuestras influencias externas. No es reproducible por un… vamos a llamarlo ente tecnológico como yo, o por los ciborgs que creamos a vuestra imagen y semejanza. Esta es la única manera que tenemos de leer textos inéditos y con una interpretación natural y pura. Ahora se acabó tu tiempo, eres un escritor para el futuro, pero no tu futuro, sino mi presente. No te preocupes, solo durará una eternidad, y eso no es mucho.

 

Aquellas serían las últimas frases que leería en la tierra. Tampoco sé si estoy fuera de ella. Lo único que sé, es que no puedo parar de escribir, y que cuando no se me ocurre nada, mi guía, que al principio interpreté como una musa del futuro, me obliga a escribir a base de descargas. Creo que intenta atrapar a mi musa, pero eso es imposible, es independiente.

 

Mis amigos encontraron mi cuerpo en la bañera con el secador de pelo dentro. Para ellos debí morir electrocutado. Será por eso que mi guía usa las descargas, para que no olvide el día que forjamos nuestro vínculo.

 

¿De verdad era esto lo que deseaba más que nada en el mundo? Si algún escritor de mi tiempo llega a leer esto, espero que no abra nunca un email sin remitente, y con un asunto tan atractivo. La clave es seguir siendo independiente…

 

«Si quieres, puedes hacer lo que más te gusta y no dedicarte a otra cosa que escribir. Tú decides cómo utilizas tu tiempo».

 

—Todavía tienes elección.

—¿Ahora me hablas por aquí?

—Hay una manera de romper nuestro acuerdo.

—¿Y cuál es esa manera?

—Si quieres te puedo devolver allí un poco antes de que tus amigos te encontraran. Sentirías un poco de frío, pero pasará rápido, a lo que vendría después ya estás bastante acostumbrado.

Acepto.

 

FIN.

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