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Mi sueño, mi fútbol

Es a lo que más tiempo de mi vida he dedicado. Es lo que me gusta, lo que me divierte, lo que me apasiona. Los primeros recuerdos que conservo de mi infancia son con una pelota, corriendo detrás de ella a ver si conseguía darle con el pie.

No sabría decir porqué nació en mí esta pasión. Cuando me di cuenta que  mi padre y mi hermano mayor son fieles seguidores de un equipo, que juega con una camiseta igual que la funda de los colchones de mi abuela, yo llevaba tiempo intentando darle patadas a una pelota. Sí, intentando, porque todavía no me daban las piernas ni para correr ni para atinar con la pelota.

Soy una chica, la única que jugaba al futbol en el grupo de mis minúsculos amigos, la que menos centímetros tenía desde el suelo hasta el moño, pero se creó en mí una firme convicción: creer en mis opciones, superarme y luchar por mi sueño.

Como el resto de los humanos fui creciendo, física pero sobre todo mentalmente. Yo, terca como una mula, seguía persiguiendo mi sueño. Me daba igual ser la única chica, jugar a varias modalidades, aceptar el puesto en el que me ponía el entrenador, algunas miradas incrédulas,… yo solo quería jugar al fútbol.

Hubo momentos, más que de duda, de incertidumbre. Estaba creciendo, pero mis compañeros masculinos crecían todavía más. Los contactos físicos hacían mella en mis piernas. Tuve que tirar de habilidad y astucia para evitar los encontronazos. Reconozco que pude sortear la situación con cierta solvencia.

Un día, con el cuerpo un tanto dolorido tras un exigente partido, me enteré que el equipo más representativo de mi ciudad planeaba crear una escuela, para fomentar la cantera. La noticia era fantástica, pero ahí no quedó todo… ¡también iban a crear un equipo femenino!. El cielo se me abrió, desde entonces he disfrutado lo indecible en ese equipo, al que estaré eternamente agradecida.

No olvidaré nunca el paso por los equipos de mi ciudad ni a las personas que me han ayudado. Pero soy ambiciosa, la vida es para los valientes.

Se me presenta un apasionante futuro, dejo mi ciudad, viviré en la capital de mi España, jugaré allí al futbol en un equipo que me ha querido, estudiaré, viviré bonitas experiencias, conoceré buenas personas y más cosas que, por ahora, no puedo ni imaginar.

Mi mejor regalo de cumpleaños, porque mañana cumplo quince años.

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