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La Wuhan precoronavirus: Óscar Adrián López en los Juegos Mundiales Militares

Del 18 al 27 de Octubre se celebró en Wuhan (China) la VII edición de los Juegos Mundiales del Consejo Internacional del Deporte Militar (CISM). Una ciudad que por aquella época era una total desconocida geográficamente, pero que ahora todo el mundo sabe localizar aunque sea de oídas.

Estos Juegos comenzaron a celebrarse en 1995 en Roma para conmemorar el cincuenta aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial pero en esta última edición han tenido más repercusión que nunca por asuntos extradeportivos.

La ciudad china fue el epicentro del origen de la Covid-19, el virus que se ha convertido en pandemia global y que ha cambiado la forma de entender el mundo y también el deporte en este 2020.

En la expedición de atletas militares de España había un velocista landetero, Óscar Adrián López. Es soldado del Ejército de Tierra en la Unidad de Transmisiones Nª 2º de Manises (Valencia) y además cuenta con una importante trayectoria como corredor de 100 metros.

Antes de ir, Óscar Adrián contaba a Eldeporteconquense.es la ilusión e incertidumbre con que afrontaba el reto. Por aquel entonces nadie tenía ni idea de lo que estaba a punto de ocurrir: “¿Quién iba a pensar que iba a legar una pandemia global de estas características? se pregunta el atleta.

El equipo español estuvo allí desde el 16 de octubre hasta el 28. Una ciudad de 11 millones de habitantes que se había engalanado para la ocasión: “Aquello fue una auténtica pasada, una de las mejores experiencias deportivas de mi vida. Se veía que le habían lavado la cara a la ciudad para esos Juegos ya que por ejemplo los edificios y rascacielos tenían led y publicidad de los juegos y había un estadio olímpico nuevo donde hicieron la ceremonia de inauguración que fue una barbaridad” relata Óscar Adrián.

Sin embargo, también se encontraron con algunos elementos discordantes con la magnitud del evento: “Al llegar allí chocaba un poco que estaba la ciudad muy parada, no había casi tráfico y las obras estaban paralizadas”. Óscar Adrián conjetura que las causas podían ser que al ser de ámbito militar, la seguridad era mucho más grande que en una competición civil. A pesar de todo, como curiosidad, el atleta comenta que «un compañero juez contó que en el kit del hotel iba una mascarilla” aunque le quita hierro al asunto ya que “su uso está allí más extendido que aquí y no te puedes quedar solo con eso”.

Mucho se ha hablado del tema relacionando los Juegos Militares con el coronavirus. De hecho, en un primer momento algunos medios de comunicación concernían la internacionalización del virus con esta competición: “He leído conspiraciones de todo tipo como que EEUU había usado los juegos para llevar el virus allí o que si China los había utilizado para que se extendiera” cuenta Óscar Adrián.

Sin embargo, la primera noticia que este landetero recibió del tema le llegó por Whatsapp cuando un amigo le envió una pieza periodística sobre una extraña enfermedad surgida en un mercado de Wuhan, donde ellos habían estado hace apenas dos meses:  “A lo mejor cuando estuvimos por allí ya había algún caso pero eso nunca lo sabremos”.

Óscar Adrián se queja del estigma sufrido por los deportistas que allí estuvieron y asegura que ya se demostró que la expansión de la enfermedad no tuvo que ver con ellos: “El ministerio de defensa nos dio la opción de hacernos el test y hasta donde yo sé todos han dado negativo así que allí no lo cogimos ninguno”.

En este sentido, lamenta que los deportes minoritarios y en concreto estos Juegos, solo aparezcan en medios por casos escabrosos y conflictivos: “Es un poco triste que solo se acuerden de nosotros cuando salta algún caso de doping o algo raro como esta pandemia, pero otras cosas como el récord de Europa o campeón de España es más difícil que salga».

Como nota positiva dentro de la negatividad del asunto, Óscar Adrián afirma que al menos “el virus ha servido para que se conozcan más estos juegos”.  En su caso personal afirma no tener queja porque a él particularmente siempre se le ha dado visibilidad en medios.

Precisamente en el apartado competitivo, afirma que acudió a aquellos Juegos con miedo ya que llevaba tiempo sin competir al terminar la competición meses antes en España: “El rodaje de competición y el ritmo lo llevaba cortado y aparte competir con gente de primer nivel mundial es muy difícil”.

Pese a la incertidumbre, afirma que los resultados no fueron malos aunque tampoco los que esperaba realmente: “El competir fuera de otro país y cambiar el entrenamiento y la alimentación también es difícil. Incluso con mis marcas habría sido difícil pasar a la siguiente ronda”.

Justo antes del confinamiento era cuando estaba empezando a entrenar serio tras el descanso de final de temporada. Como otros deportistas, tuvo que cambiar todos los planes y empezar a hacer cosas en casa pero viendo que  todo se alargaba y que el confinamiento iba a ser más largo de lo esperado comenzó a entrenar para mantener pero sin idea de competir: “No tenía objetivos del Campeonato de España y al final entrené en casa lo que pude”.

Su idea es seguir entrenando pero modificando el entrenamiento para mejorar también respecto a la oposición de bombero: “Mi oposición me requiere pruebas específicas y entrenar tan delimitado para una competición como es la velocidad, hace que tenga carencias en otras pruebas como el 3.000 o la natación”.

En estos momento su objetivo principal es la oposición ya que de su deporte tiene muy difícil convertirlo en un sustento y más después de la pandemia: “Del deporte por desgracia no se puede vivir y además si ya era difícil vivir de estos deportes minoritarios, ahora seguramente vaya a ser más porque las federaciones han perdido muchos ingresos de un año y las becas van a bajar. También a nivel de  clubes si las instituciones no subvencionan y los patrocinios bajan está el tema complicado” dice Óscar Adrián.

El atleta conquense afirma que si del atletismo pudiera recibir más ingresos se habría dedicado enteramente al deporte. Una vida muy sacrificada en la que entrena seis días a la semana y dos o tres horas al día además del entrenamiento invisible de alimentación, fisioterapia, no salir de fiesta…

Pero todo ello le ha llevado a tener una marca de 10,71 en 100 metros y 6,80 en 60 metros con la quedó 6º en el Campeonato de España.

De Landete a Wuhan, Óscar Adrián lleva el nombre de Cuenca y su pueblo con orgullo: “Yo siempre tiro mucho para la tierra y a mí me encantan Cuenca y Landete  y ojalá pudiéramos tener un club en la máxima categoría del atletismo en Cuenca”.

Ahora solo hay que esperar para ver qué depara el futuro a este atleta que en el pasado corrió en la ciudad del origen del virus justo antes de de declararse pandemia global.

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