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La libertad, tres presos y la Media Maratón de Cuenca

Esta es la historia de Ángel Pérez, Álvaro Ibañez y Francisco Javier Rodríguez, tres presos de la cárcel de Cuenca que completaron la Media Maratón

Álvaro Ibañez, Francisco Javier Rodríguez y Ángel Pérez.

«La libertad es una sensación. A veces puede alcanzarse encerrado en una jaula, como un pájaro». Esta frase fue pronunciada por boca de Camilo José Cela, uno de los más ilustres escritores españoles a quien, además, le une una estrecha relación con nuestra ciudad. El periodista conquense José Luis Muñoz, en su editorial ‘Ediciones Olcades’, relata que esta unión se produjo al haber visitado el dramaturgo «algunas veces a la ciudad, se encontró aquí a gusto, paseó nuestras calles y comió nuestros productos, saboreándolos». Por ello, Cuenca le recompensó con un fabuloso Mirador en la Hoz del Júcar.

Esta sensación de libertad, y precisamente en la Hoz del Júcar, la disfrutaron el pasado seis de noviembre Ángel Pérez, Álvaro Ibáñez y Emilio José Martínez en la Media Maratón de Cuenca. Ellos parecieron simples ‘finishers‘, pero su historia va más allá. Los tres residen en nuestra provincia, pero lo hacen en el Centro Penitenciario. Allí han forjado su amistad y allí conocieron un nuevo amor en sus vidas, el running.

Lo hicieron casi por casualidad. Los tres adquirieron una revista en el economato de la prisión conquense, que pasó de mano en mano, y allí descubrieron su reto: la Media Maratón. Desde ese momento, Ángel, Álvaro y Emilio José, solo pensaban en completar dicha prueba. Así, juntos se embarcaron en la preparación de su primera carrera.

Ángel Pérez. Foto: Facebook de la Media Maratón.
Ángel Pérez. Foto: Facebook de la Media Maratón.

Elegir la Media Maratón de Cuenca, y no cualquier otra, fue debido a la proximidad tanto geográfica como temporal. Al estar en el Centro Penitenciario conquense, era más fácil conseguir los permisos, y su impaciencia por entrar en el mundo del deporte hacía que no pudieran esperar a una más corta, como podría haber sido la Carrera del Pavo, del 31 de diciembre.

También las propias revistas deportivas se convirtieron en sus entrenadores personales. En ellas, encontraron información acerca de cómo prepararse para realizar una media maratón. El problema, su falta de espacio. Apenas disponían de un pequeño patio, de 35 metros de largo y 15 de ancho, en el que entrenar. De él hicieron su particular pista de atletismo. El contratiempo llegó, por tanto, en el aspecto físico, y no por el cansancio. Correr en la misma dirección durante muchos metros seguidos, hacía que la rodilla y el tobillo se cargase. Su solución, cambiar el sentido de la carrera cada quince minutos. Allí intercalaban los Fartlek -entrenamientos caracterizados por los cambios de ritmo-, con la carrera a pie; y los descansos, con los días de gimnasio.

Alvaro Ibañez. Foto: Facebook de la Media Maratón.
Alvaro Ibañez. Foto: Facebook de la Media Maratón.

Sus ojos parecen crecer al recordar la Media Maratón conquense. Para este albaceteño y sus amigos valencianos fue una experiencia única. Recuerdan en su mirada la estampa otoñal que les ofrecía la vereda del río Júcar, así como los ánimos de la gente a su paso por la ciudad. Además, los tres coinciden en el momento más duro de la carrera, las escalerillas cercanas al Puente de la Trinidad. Esas que cuando llevas casi 19 kilómetros en las piernas, parecen interminables.

Ser reclusos de la cárcel de Cuenca les hizo crear una buena relación con varios de los funcionarios de la misma. Varios de ellos, asiduos a las carreras conquenses, les ayudaron en la preparación mental de la Media, asesorándoles sobre cómo dosificar las fuerzas.

De los tres, el único que quiso contar el por qué de su ingreso en prisión fue Ángel Pérez. Él aseguró haber coqueteado con las drogas en la juventud y desconocer por completo el peso que la justicia podía tener en su persona. Ahora, a pocos meses de dejar el centro penitenciario, asegura sentirse arrepentido y, por supuesto, su deseo de seguir compitiendo en tantas carreras como pueda. Emilio José y Álvaro aseguran, al igual, que no dejarán que la Media Maratón de Cuenca sea su última carrera.

Francisco Javier Rodríguez. Foto: Facebook de la Media Maratón.
Francisco Javier Rodríguez. Foto: Facebook de la Media Maratón.

Ellos se muestran profundamente agradecidos con el personal de la prisión. La dirección del centro pronto aprobó su salida a la carrera. Además, también dan las gracias al Club de Atletismo Cuenca, que les indicaron los pormenores de la Media.

Los tres posan orgullosos con sus grandes trofeos, la camiseta de la Media Maratón y la medalla que les acredita como finishers de la misma. Sus tiempos fueron desde las dos horas de Ángel, hasta las dos horas y 18 minutos de Francisco Javier, pasando por las dos horas y dieciséis de Álvaro. Grandes tiempos para haberse preparado en un patio de 35×15.

Ahora, les queda cumplir su promesa: volver a Cuenca una vez libres para volver a mejorar su tiempo en la Media Maratón.

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