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Gonzalo Ortiz recorre cerca de 100 kilómetros atravesando de sur a norte el Parque Natural Serranía de Cuenca

Gonzalo Ortiz es un conquense apasionado del Trail Running. Ante la imposibilidad de participar en carreras por la pandemia, se ha reinventado en busca de nuevos retos que le motiven. El último consistió en atravesar de sur a norte el Parque Natural Serranía de Cuenca en su recorrido más oriental y a lo largo de la zona limítrofe con la provincia de Teruel. En total el reto supuso una distancia final de 94 Km y +3.000m de desnivel positivo, en un tiempo total de unas 13 horas.

El objetivo de la ruta «Travesía Serranía de Cuenca» era enlazar y ascender los 3 picos más emblemáticos y conocidos del Parque Natural: Collado Bajo (1.839m), Mogorrita (1.864m) y San Felipe (1.838m), pasando por sus tres nacimientos más importantes: Tajo (1.593m), Júcar (1.700m) y Cuervo (1.469m).

Realizó el reto en solitario, pero contó con la compañía de amigos y familiares y en los diferentes puntos de asistencia del recorrido para el avituallamiento.

La ruta partía desde el pueblo conquense de Huerta del Marquesado para ascender por el recorrido de la conocida «Marcha Blume» hasta el tercer pico más alto de la provincia de Cuenca, el Collado Bajo. Posteriormente la ruta consistía en descender al pueblo de Valdemeca y continuar hasta el nacimiento del río Tajo.

Salida y primer susto

La salida desde Huerta del Marquesado se produjo en torno a las 7 de la mañana por lo que fue necesario el uso de linternas frontales al haber todavía poca luz ambiental. Desde allí partieron Gonzalo Ortiz y su amigo Pedro Alcarria con destino la cima del Collado Bajo, pero tuvieron un primer susto.

Se perdieron al tomar una senda por la orilla contraria del río, hasta llegar a una zona por la que era imposible cruzar el río para alcanzar el verdadero camino. Solución: desandar lo andado y vuelta a empezar.

Para la primera ascensión tomaron el recorrido original de la Marcha Blume, nombrada en honor al gimnasta Joaquín Blume allí fallecido en el año 1959 en un accidente aéreo, hasta coronar el Collado Bajo a 1.839 msm.

Posteriormente, descendieron por la misma zona que habían ascendido en un terreno embarrado por las lluvias de días anteriores. Tras alcanzar nuevamente la pista forestal, descendieron hasta alcanzar el Área Recreativa de Fuente de la Ardilla, lugar en el que accedieron a la carretera que une Huerta del Marquesado con Valdemeca para recorrerla durante unos 2-3 km hasta llegar a esta última localidad donde les esperaba el primer punto de asistencia.

Recuperadas las fuerzas tras comer y beber adecuadamente, empezaba el segundo tramo en busca del nacimiento del Río Tajo.

«Toreando» la adversidad

Al salir de Valdemeca tomaron el «Sendero de la casa del cura con dirección al nacimiento del Río Tajo. Aquí otro contratiempo con susto incluido: dos toros cruzando el camino que, afortunadamente, huyeron asustados, pero que les obligaron a dar la vuelta por otro camino paralelo al trazado original.

Pasaron a los pies del 5º pico más alto de Cuenca, Umbría del Oso (1.827 msnm) por el camino que unía Zafrilla con el nacimiento del Río Tajo. Con el susto todavía en el cuerpo, avanzaron hasta llegar al segundo punto de asistencia en el Nacimiento del Río Tajo.

Tras dejar atrás el nacimiento del Tajo, se toparon con una señal informativa que anunciaba el inicio de una ruta para disfrutar de la berrea en coche, lo cual les tranquilizó bastante al constatar eran rutas públicas, pero unos km más tarde se encontraron con una valla de acceso privado con un cartel de “coto de caza”. Tras valorar la situación decidieron finalmente tomar ese camino que antaño era público.

En el descenso, otra vez toros bravos y además se encontraron con el propietario de las tierras que, en lugar de reprocharles, les saludó con afabilidad. El propietario les dijo que era “un poco arriesgado continuar por ahí«, de modo que dieron la vuelta para continuar por un camino paralelo. Este contratiempo supuso acortar el recorrido y no poder completar 100 Km en su totalidad y ascender al al 2º pico más alto del PN Serranía de Cuenca, La Cruceta (1.859m), como era el plan establecido.

Llegaron al Refugio de la Mogorrita, tercer punto de asistencia, en el que comió algo sólido por fin: un buen plato de ensalada de pasta. A partir de aquí, Gonzaló continuó en solitario para coronar el Pico Mogorrita ya que Pedro tenía molestias en una pierna. La ruta tomada para el ascenso fue la de la antigua pista de esquí.

Una cascada para completar el cúmulo de sorpresas

Tras comenzar a ascender por sus duras rampas, que en algunos tramos superan el 30% de inclinación, llegó a la cresta consiguiendo el segundo objetivo del día. Después continúo durante unos cuantos km, y al comienzo del descenso pasando por uno de los puntos emblemáticos de la Serranía de Cuenca, el pino milenario del Ocejón.

Poco más tarde llegó la cuarta sorpresa de la jornada. En el descenso hacia Tragacete, cruzó por un arroyo seco hasta llegar a una  cascada de unos 10 metros de caída libre. Otra vez a darse la vuelta y volver a la pista original. Por suerte, antes de llegar localizó una senda que pudo comprobar que acorta para llegar a la pista forestal por la que iba antes de desviarse hacia el arroyo. Consiguió llegar a Tragacete.

El siguiente punto de asistencia, estaba a la entrada del pueblo. Gonzalo tuvo que tomarse un Enantyum, ya que comenzó a tener molestias en el tendón de Aquiles de la pierna izquierda y notaba que se le iban a hacer largos los últimos km).

Tras comer algo, recargar el chaleco con geles y barritas y llenar los softflask de agua y preparado de bebida isotónica, tomó la «Ruta de San Blas, San Felipe y el río Cuervo». Durante esos 4 km de ascenso le acompañaron su madre y su novia recargándola de fuerzas psicológicas extra.

En el punto final de la carretera estaba el Albergue de San Blas. Desde allí continuó por una de las dos variantes posibles del camino, al Estrecho del Infierno, situado a unos metros del nacimiento del río  Júcar.

Seguidamente, tomó el camino que lleva hasta los pies de la Muela de San Felipe en la Sierra de Tragacete y Valdeminguete para acabar alcanzando la parte alta del pico a 1.838 msnm, cumpliendo así el tercer objetivo del día.

Una vez arriba, tocó volver unos metros para tomar la senda para continuar hacia el nacimiento del río Cuervo tal. Se encontraba ahora en otro de los Parques Naturales de la provincia, el «Alto Tajo».

Tras seguir unos km de trazado durante algo más de 2 km en un terreno algo más técnico llegó al parking del Nacimiento del Río Cuervo, por el que continuó con la compañía de su colaborador Jorge Romero hasta el nacimiento del Cuervo.

13 horas no son nada si al final están tu familia y amigos

Tras dejar atrás el monumento natural, encaró su destino final, Vega del Codorno, recorriendo las faldas de las montañas que rodean esta localidad serrana. Y 13 horas después había llegado al punto marcado como final donde le esperaban su familia y amigos con ganas de felicitarle y por supuesto de ponerle una fría cerveza en la mano.

Gonzalo Ortiz quiso agradecer a todos aquellos que confiaron en él y sobre todo a su madre, su novia y su suegra por el apoyo incondicional y las facilidades para darle comida y bebida. También a Pedro y Jorge por la compañía y a Maya, que pese a no haber podido acompañarle por un problema logístico, contó con su presencia en el reconfortante final.

Para Gonzalo, corrieron todos juntos y pese a las adversidades nadie desfalleció en el aliento que tanto ayuda al corredor en su travesía.

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