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Gonzalo Ortiz: 100 kilómetros de Serranía, 100 razones para hacer deporte en Cuenca

Gonzalo Ortiz de Elguea Culebras es un conquense envuelto en un triángulo de pasiones: el deporte, la naturaleza y la divulgación.

Actualmente se dedica a investigar en el Centro de Investigación Agroforestal Albaladejito al tiempo que prepara oposiciones para profesor de secundaria de Biología y Geología. Por si fuera poco, compagina toda esta tarea profesional con la carrera de montaña a la que dedica otra buena parte de su tiempo libre.

Pertenece al club Corretrail Cuenca y cuando sale de trabajar se va directamente a entrenar dedicando entre 8 y 10 horas semanales. Y eso que llegó al mundo de la carrera de montaña hace relativamente poco y casi por casualidad: «Llevo unos 5 años aunque toda la vida he hecho mucho deporte como ciclismo. Un día fui a un centro comercial y compré unas zapatillas de trail. Dije, -ya que las tengo voy a tener que usarlas y aprovecharlas-«. ¡Y vaya si lo ha hecho!

Pero además, lleva junto al toledano Alberto Morcu la página «Trail Running España», una web de divulgación de la carrera de montaña que pretende crear una comunidad de practicantes de este deporte: «El objetivo es dar a conocer la necesidad del deporte, la naturaleza, llevar una vida sana y aceptamos cosas de toda España para que la gente se anime a crear una comunidad».

A Gonzalo siempre le ha gustado la parte divulgativa y el proyecto nació a partir de un blog que él tenía sobre plantas aromáticas y propiedades medicinales: «Llegó un momento en que pensé que eso no tenía ningún futuro y no lo leía nadie. Ahí conocí a Alberto y él me habló para mover su canal de Youtube y al hablar con él entré como administrador del grupo de Facebook y poco a poco fue surgiendo el tema de la página y empezamos a escribir artículos».

Actualmente  el grupo en Facebook cuenta con más de 30.000 personas incluyendo gente de Latinoamérica y con perfiles que van desde lo que no tienen ni las zapatillas hasta los que está haciendo carreras de 100 millas. En su publicación entran todo tipo de contenidos menos los de información de actualidad porque «para eso hay otros muchos medios». Gonzalo afirma que desde Trail Runnig España cuentan «la experiencia mediante crónicas que reviven la carrera de montaña y al leerlas te ponen la piel de gallina».

La pandemia de la Covid-19 haya arrasado con sus aspiraciones deportivas de competición. Ortiz afirma que quiere ir a una carrera sin limitaciones por lo que ahora no le motiva participar ya que para él la práctica deportiva también es la experiencia que la rodea: «Yo cuando voy a una carrera quiero disfrutarla al 100%. Respeto y comparto la situación porque de hecho se está haciendo muy bien el protocolo de carrera, pero a mí eso no me motiva. Yo voy a disfrutar y al llegar a meta abrazarme y beberme mi cerveza con mis amigos».

Ante esta situación, Gonzalo ha decidido marcarse otros retos personales como el que ha realizó el pasado fin de semana cuando consiguió el reto personal de recorrer cerca de 100 kilómetros atravesando de sur a norte el Parque Natural Serranía Cuenca. La idea era pasar por los tres picos y nacimientos de ríos más icónicos de la provincia de Cuenca y hacer algo que le motivara.

Este año quería hacer 100 kilómetros y al no haber carreras, encontró en este reto la forma de hacer algo que le llamara realmente la atención. «Nunca había conseguido hacer 100 y era un reto personal para mí» afirma. Y eso que aunque parezca una distancia enorme, este corredor asegura que no es nada comparado con lo que hacen otros trail runners: «Lo mío es un paseo al lado de otras carreras que se hacen, por ejemplo de 25 horas».

La idea surgió de la forma más reposada y ordinaria posible. Un día terminó de comer, se tumbó en el sillón y se dispuso a planificar una ruta por la Serranía de Cuenca: «Me puse a mirar con el Google Maps y me surgió la idea de unir los puntos. De la idea salió el proyecto y del proyecto, el reto».

Gonzalo es buen conocedor de la Serranía de Cuenca y tenía ganas de hacer algo diferente. Empezó a unir puntos y le salían los picos y nacimientos más emblemáticos de la Provincia de Cuenca: «Cuando hice la ruta me salían casi 90 kilómetros y ya me propuse hacer 100 como número redondo».

Una vez pensado el trayecto había que planificar todo al detalle. Gonzalo Ortiz no es Forrest Gump, y no salió a correr por correr para acabar haciendo 100 kilómetros, sino que tuvo un proceso largo de ideación: «Lleva hasta más horas la planificación que la carrera en sí». La ruta se marca con diferentes aplicaciones de geolocalización para organizar las sendas más idóneas: «Con una aplicación que se llama Strava, te crea un mapa de calor y una ruta y cuanto más calor tiene quiere decir que más gente ha pasado por ahí».

Después, tuvo que marcar los puntos de asistencia, las distancias y sobre todo, quién iba a estar dispuesto a seguirle en esta aventura:» Fui buscando amigos y poco a poco clarificamos todos los puntos. También iban mi madre, mi suegra y mi novia en el coche y cada 16-19 kilómetros dependiendo del tramo, iba parando a comer». En todo el proceso, siempre estuvo también presente el nombre de David Moral, como su entrenador. Su trabajo ha permitido que el reto saliera adelante y el corredor ha gozado en todo momento de su apoyo incondicional.

Gonzalo quería hacer el reto en régimen de autosuficiencia ya que intentar hacerlo levando todo el material era complicado por no conocer del todo la zona y tener que cargar con todo. Una vez elegido el modo, las paradas eran pan comido: «Yo tenía muy claro donde tenían que ponerse ellos. Había que planificar la distancia y más o menos cuadrar los ritmos para no ir demasiado pasado o demasiado lento y que entre cada punto hubiera más o menos 2 horas y media».

Pero como en toda realidad, la planificación está sujeta a contratiempos: «No es lo mismo verlo sobre plano que la realidad, donde te pueden ocurrir cosas como encontrarte con unos toros bravos». Y es que esto ocurrió de verdad. Gonzalo tuvo que lidiar con toros merodeando por el campo, con saltos de cascadas y por supuesto, con la posibilidad de perderse, que, también sucedió: «Por mucho que luches contra la montaña ella siempre te puede, como mucho quedas en tablas» dice.

No obstante, una vez allí, era abandonar o tomar otros caminos y lógicamente la respuesta fue no rendirse nunca. El reto fue logrado y aunque la llegada fue más fría que en las carreras también fue muy especial: «En una carrera hay gente aplaudiéndote, hay tramos de meta con alfombras, música… y eso se pierde. No es lo mismo hacer los kilómetros completamente solo que en carrera que hay adelantamientos y gente viéndote. Pero la llegada fue genial porque mi gente estaba esperándome con chalecos amarillos como en las carreras, con una cinta para que las cogiera, me pusieron una cerveza en la mano…».

Cabe decir que dentro de un reto siempre hay subretos: «El reto principal era lograrlo y conseguir pasar por los tres picos y tres nacimientos. Pero por supuesto que también estaba el tema de ritmos, de hacerlo en menos horas… aunque luego los imprevistos te cambian todo». Por eso, Gonzalo no descarta repetirlo en un futuro y poder hacerlo en menos tiempo mientras regresan las carreras.

Aunque no hizo este reto con ningún fin turístico, es consciente de que sí que puede ser una buena forma de dar a conocer los parajes naturales de la provincia, a veces tan desconocidos pese a su belleza: «No lo hice con fines turísticos pero sí que me encantaría que esto dejara huella y que en el futuro la gente intentara hacerlo o incluso se convirtiera en una carrera» afirma.

En este sentido, Gonzalo es un enamorado de Cuenca y su naturaleza  y, como buen divulgador que es, la vende de maravilla: «El nexo que tenemos de ciudad medieval con la naturaleza la da a Cuenca tiene un potencial tremendo. Tenemos carreras como la Momocu que ha tenido un boom tremendo gracias al esfuerzo de la organización pero también del entorno. Por donde yo he pasado es un entorno que tiene unas vistas espectaculares y creo que falta conocerse toda esta zona cuando verdaderamente es preciosa y no tiene nada que envidiar a otros lugares».

Para el futuro tiene puesto el ojo en los Pirineos donde quería haber ido este año pero no ha podido ser por las circunstancias. Ya subió el Mulhacén y El Veleta en Sierra Nevada que son el primer y el tercer pico más alto de la Península y ahora quiere subir también al Aneto, que es el segundo.

De momento, Gonzalo Ortiz ha recorrido las venas y arterias de la Serranía de Cuenca con una sangre de deporte y naturaleza que fluye por su cuerpo y su mente. Ha recorrido 100 kilómetros por los parajes naturales de la provincia aportando más de 100 razones para conocer Cuenca haciendo deporte. Porque cada kilómetro de esta tierra merece ser conocido.

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