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Los chicos de oro del Ciudad Encantada en Primera Nacional

Viendo el éxito de los artículos sobre la historia del Liberbank Cuenca e invitados por uno de los que ha escrito la historia de este club, como es Rafa López, hemos decidido escribir sobre los años en los que el club estuvo en la categoría más baja de los últimos 20 años, ya que en la temporada 1999/2000 descendió a Primera Nacional por motivos económicos y con el descenso perdió gran parte de su masa social, aunque en esos momentos tan duros fue cuando varios conquenses decidieron seguir con el club, bien desde la directiva o bien como jugadores y, gracias a ellos, en estos años podemos disfrutar lo que entonces se sembró, porque de no ser por ellos, el club seguramente hubiera desaparecido.

Entonces se denominaba CDB Balonmano Ciudad Encantada, nombre que adquirió en la campaña 97/98, cuando al club llegaron jugadores de la importancia de Josemi, quien se quedó tras el descenso junto a una plantilla nutrida de conquenses. Ese equipo los dos primeros años mantuvo la categoría (2000/2001 y 2001/2002), la segunda de una manera más cómoda, pero en las temporadas 2002/2003, 2003/2004 y la 2004/2005 fue cuando empezaron a explotar, disputando las correspondientes fases de ascenso a División de Honor. La primera en Aranda de Duero y la segunda en A Coruña, aunque no pudieron pasar en ninguna de ellas. En la tercera, llegaron a pasar la primera fase en Pamplona, donde se desplazaron un gran número de conquenses y comenzó entonces la formación de la Furia Conquense.

La segunda fase fue en Cuenca, donde se quedó en tercera posición, no logrando el ascenso por diferencia de goles con el filial del Barcelona que quedó segundo, siendo el filial del Granollers primero y cuarto clasificado fue el Melilla. Pese a no ascender, la gran masa social creada empujó al optimismo y a la compra de la plaza al Granollers, donde la empresa Edenca hizo un gran esfuerzo económico, pasando a llamarse el equipo Edenca Ciudad Encantada en la temporada 2006/07.

Se volvía a la División de Honor B en la 2005/06 y ello había sido fruto del gran esfuerzo de la gente de Cuenca, que decidió remar en Primera Nacional y formarse para poder jugar tres años fases de ascenso e ilusionar a toda una ciudad.

Muchos conquenses de categorías inferiores llegaron.

En la foto superior podemos ver a una plantilla juvenil con Bata Obucina de entrenador, de ahí varios jugaron en el equipo del Ciudad Encantada, como Javi Garrido, Ricardo Lozano, Carlos Aguilar, Pablo, Garrote, Samuel Ferrer, Rubén Benita, Carlos o Pablo Soria, entre otros.

Temporadas 2000/01 y 2001/02

Temporada 2000/01

Tras el descenso de categoría pasaron a la Primera Nacional, distribuida entones en cuatro grupos y equipos con grandes presupuestos, teniendo que jugar en el grupo catalán. Del año anterior solo quedaron Papitu, (comenzó como entrenador), Josemi y Alexei Frantsouzov, quien era campeón olímpico y ostentaba por aquel entonces el lanzamiento más fuerte de Asobal, aunque terminó marchándose. Quedaban en ese equipo jugadores locales como los hermanos Molina, Javi Lozano y Chafe de porteros, Castillo, Luisal, Ricardo, Garrote, Benita y Raúl Caballero. Terminaron últimos en la primera vuelta y si descendían desaparecía el club, por lo que tenían una gran presión por hacer subsistir al equipo de sus amores. Empezaron a ganar en la segunda vuelta y vencieron a equipos como el Lanzarote, que no sabía lo que era perder en casa en un choque en el que Cuenca se jugaba no descender. Además, en el minuto 5 expulsaron a Papitu y se quedaron «solo los de Cuenca», aseguraba el propio Luisal. Ese año terminaron cerrándoles el campo por una trifulca y tuvieron que irse a Las Mesas que está a 101 kilómetros, ya que la normativa explica que al menos tiene que estar a 100 kilómetros el pabellón en estos casos. Fueron a jugarse la vida al municipio conquense ante el Sant Estéve de Serovires, acudiendo un gran número de personas y al que también le ganaron por un gol tras pasarse el tiempo para lanzar un siete metros a un jugador catalán que hubiera supuesto el empate. Nos recodaba José Luis Pinós el estado del pabellón: «El marcador era manual y el crónometro era el de los árbitros, una locura…», aseguraba el periodista.

Había equipos en ese grupo como Huesca, Castellón o Puerto Sagunto, al final terminaron décimos con Rony Herrera de entrenador en la segunda etapa de la temporada, quien mandaba los ejercicios desde Madrid y los dirigía Josemi, jugador que anotó en esa temporada 203 goles y que recordaba así ese primer año en Primera Nacional: «ese verano Javier Garrote, que era el presidente, me dijo que nos abonarían las mensualidades cada 6 meses y como quería quedarme en Cuenca le comenté la posibilidad de ofrecerme un trabajo. Empecé a trabajar en septiembre compaginándolo con los entrenamientos en su empresa, una subcontrata de Telefónica dedicada a todo el cableado de la provincia (postes de teléfonos, columnas de hormigón etc…). La verdad es que era bastante duro porque entraba a trabajar a las 7:30 y llegaba a la nave a las 18:30 o más debido a que teníamos que ir a pueblos muy lejos de Cuenca (Villamayor de Santiago, Villar del Humo…) y de la nave a entrenar, este año entrenábamos 3 días, empezó Papitu como entrenador/jugador, pero a mitad de temporada se hizo cargo del equipo Rony Herrera (portero de Atlético de Madrid, Teka de Santander) que había estado las temporadas 97/98 y 98/99 de portero en Cuenca. Solo venía a los partidos de Cuenca y fuera los dirigía yo, me mandaba los entrenamientos por fax a la oficina de Javier Garrote y cuando llegaba de trabajar los recogía y al lío. Claro, los entrenamientos eran para que estuviéramos de 12 a 14 jugadores pero muchas veces eramos 8 ó 9, había que improvisar», recordaba el goleador.

Al año siguiente se retiró Papitu y ficharon a Capa y Alberto Bravo, compitiendo en el grupo andaluz en un curso sin pena ni gloria, terminando en mitad de tabla con Carlos Montoya de entrenador al principio, luego dimitió y llegó desde Granollers Ernesto Visus, en lo que era la segunda etapa de este, en este caso compitieron en el grupo andaluz. También llegaba otro conquense como Alfredo Aban, que vivió así su época en el balonmano conquense bajo palos: «Yo tuve la suerte de con 17 años empezar a entrenar con el Conquense de Balonmano en la B y luego se bajó. El primer año en Primera no estuve, luego ya volví y fueron 5 años. Recuerdo a los entrenadores Visus, Patiño y Nino y que el equipo estaba formado por el 80% jugadores de Cuenca, los porteros Garrido y Javi Lozano y yo; Aguilar, Benita, Garrote, Richi, Guillermo etc y se subió el nivel en los fichajes poco a poco. Tengo anécdotas de los viajes a Ceuta y Melilla que eran una aventura siempre con Juan Olivares a la cabeza junto a la antigua directiva con Garrote, Julio o el propio Juan, gracias a ellos hay balonmano ahora, que apechugaron con su dinero y gracias también a los chavales de Cuenca que jugábamos por mantener esto arriba. Recuerdo los viajes que éramos un grupo de amigos de Cuenca más dos o tres de fuera e ir a pabellones de diferentes pueblos y nos pasaba de todo, y las fases de ascenso creernos profesionales cuando eramos unos modorretes (risas)», apuntaba. Otros como Diego Almansa se incorporaron en la segunda vuelta de esa campaña.

Josemi nos la contaba así: «la temporada 2001/2002 fue un año de transición, año de experiencia en las difíciles pistas de equipos andaluces que al igual que el año anterior en Cataluña tienen mucha tradición de balonmano. Yo continuaba y compaginaba el balonmano con el trabajo, incluso empecé a trabajar en la Plaza Mayor en un bar de copas ‘Vaya Vaya’, los viernes y sábados después de los partidos y entrenamientos, lo pude compaginar durante año y medio, y allí hice grandes amistades que duran hasta hoy», nos aseguraba.

Temporada 2002/03

Este fue el año donde el equipo empezó a explotar y al mismo llegaban jugadores que habían cumplido su etapa juvenil como el caso de David García, el más joven del equipo y que pasó de ser central en categoría inferiores al extremo, ahora es arquitecto y un amante de la fotografía que nos deleita con sus instantáneas de este deporte. «Llegó el verano de 2002, empezaba mi segundo curso en la universidad y se acababa la etapa de juvenil, era el momento de dar el salto a categoría senior. La llamada de los directivos de aquel entonces, Javier Garrote, Julio Ortega, Juan Olivares… suponía una gran responsabilidad. Yo era de esos que había vivido intensamente el balonmano desde pequeño y no me perdía ni un solo partido, primero de la Sociedad Conquense, y después del Ciudad Encantada en el Sargal y del BM Cuenca en el Luis Yúfera y en el San Fernando; era formar parte del primer equipo de mi ciudad», nos comentaba el propio David.

El club empieza a pensar en que hay que dar un salto. De repente, una plantilla totalmente nueva. Un proyecto ilusionante. Llegaban varios jugadores contrastados en 1ª Nacional y en División de Honor B como Rafa López, Josemi, Carlos Aguilar y Capa, más un refuerzo extranjero, el nigeriano Nicolás. El resto, un puñado de jugadores de Cuenca de diferentes generaciones que les volvió a tocar el grupo andaluz.

Esa temporada empezó mejor de lo que nadie podía pensar; en el Torneo de San Julián jugaban contra un Asobal: el Airtel Valencia. En liga ganaron muchos partidos seguidos e iban líderes. Todo funcionaba. Era una plantilla llena de conquenses como Ricardo Lozano, Alfredo, Javi Lozano, Garrido, Luisal, Marine, Josu, Rubén Cañas, Benita, Josemi, Aguilar, Rafa…

Todo siguió rodando y de repente quedaron campeones de la liga regular y se plantaron en la fase de ascenso a División de Honor B. Hicieron una buena fase pero no fue suficiente. «Siempre pensé que tuvimos muy mala suerte con el sorteo y que merecíamos más. Caer en el grupo de uno de los mejores Granollers que se recuerdan, el Alcobendas que siempre es competitivo y Villa de Aranda jugando en casa con casi 2000 personas era tarea difícil… Sabíamos que habría más oportunidades», comentaba David.

En ese año el entrenador era David Patiño, capaz de sacar lo mejor de cada uno. «Sabía todo sobre nuestra vida fuera del club y se implicaba mucho en ayudarnos en cualquier problema. Estaba convencido de que eso iba en beneficio del equipo. Era un gran motivador y gracias a ello ganamos muchos partidos ajustados. Tampoco le temblaba el pulso para sentar a cualquier jugador por importante que fuese ni para sacar a tirar un penalti a alguien con menos minutos», aseguraba David recordando momentos dulces de su carrera.

De Patiño también habla muy bien otro de los jugadores de entonces, Ricardo Lozano, quien cuenta cómo fue ese año. «Parecía que el objetivo era salvarnos y terminamos jugando la fase de ascenso en Aranda, donde nos ganó el equipo local. Aún recuerdo a David llorando pidiendo perdón por creer que se había caído por su culpa ante los anfitriones, ahí todos le arropamos porque eramos una familia y habíamos perdido todos», apuntaba.

«Es la hora de los valientes» como siempre decía Ricardo Lozano en ese vestuario antes de cada partido. Benita, Aguilar, Garrote y a veces David Garcóa, se ponían con rotulador mensajes «conquenses» en el esparadrapo: morteruelo, resolí, alajú, horno de Tévar… Era su talismán para defender fuerte.

¡Íbamos todos a una! ¡Todos al Vaya Vaya a darle trabajo a Josemi!(risas), apuntaba el joven David García.

La plantilla que jugó en Aranda la fase de ascenso.

Temporada 2003/04
La temporada 2003/2004 vino con nuevo entrenador Nino Antúnez. Llegaron más refuerzos de fuera como Iván Agulló y Iulian Decu, algunos conquenses salieron y se unieron al proyecto Guillermo Molero y Pablo Soria. Hicieron una preparación muy intensa con hasta tres sesiones de entrenamiento al día. A Nino le preocupaba mucho el rendimiento físico, era un buen conocedor de la categoría de 1ª Nacional. Estudiaba vídeos de los rivales y empezaba a sentar las bases de un balonmano más profesionalizado, aunque quizás le faltó algo de «empatía en ciertos momentos», cuenta algún jugador de esos años. Soria recuerda así su paso por el equipo: «Yo acababa de llegar de estudiar de Albacete y por echar una mano en los entrenamientos me hicieron ficha para la segunda vuelta del campeonato, porque desde juveniles había jugado con ellos, para mí era una manera de estar con mis amigos y ayudar en lo que podía, tengo 100% de efectividad en esa temporada, tire dos veces y dos goles (risas), eramos y somos como una familia y se hace lo que sea, y porque nos gustaba el balonmano», afirmaba.

A mediados de la primera vuelta salió del equipo Decu y ficharon Adrián Álamo. La llegada del canario les dio un toque mucho más fresco.

El equipo seguía siendo fiable y con un juego sólido poco a poco vieron cerca una nueva fase de ascenso. Esta vez llegaron como subcampeones de la fase regular y otra vez, un sorteo poco favorecedor… Les tocó jugar en A Coruña con un fuerte anfitrión, un potente Huesca en auge y un FC Barcelona con jugadores tan importantes como Mikel Aguirrezabalaga, Sergio de la Salud, Víctor Tremps, Mathias Vink… y dos que serían de los mejores extremos españoles de siempre, Valero Rivera y Víctor Tomás.

Estaba claro que con la continuidad de Nino seguía tomando forma un proyecto más ambicioso para los años venideros y como no, llegaron más oportunidades.

«Como anécdota de esa temporada, recuerdo con gran impresión los tristemente célebres atentados de Madrid el 11-M. Cuando aquello pasó, estaba en una práctica de laboratorio de materiales de construcción, pasaron a llamarnos y me fui al hospital a donar sangre. Al día siguiente salíamos en autobús hacia Algeciras para coger un ferry hasta Ceuta para jugar el sábado nuestro partido de liga. Nunca olvidaré aquella sensación… Ese día en un partido complicadísimo marqué el gol del empate en los últimos segundos ¡desde el extremo derecho y sin ángulo!», nos recordaba David.

En ese año también se lesionaba Garrido, por lo que tuvo que ir a la fase de ascenso a A Coruña Ricardo Lozano para cubrir la portería junto a Alfredo y al propio Garrido, que aún no estaba recuperado del todo. Lozano había dejado el equipo, pero decidió volver «por sus compañeros y por el club».

Para Josemi fue un año especial y nos lo contaba así: «Un año importante para mí, a parte del balonmano, Rubén Benita estuvo el año anterior estudiando el acceso a la universidad para mayores de 25 años y entró en la universidad (Toledo), hablé con él y me animé a hacerlo porque había dejado los estudios en COU (sabía que el deporte se acabaría pronto). En abril me examiné y aprobé y pude acceder a la universidad a mis 29 años. Quería estudiar algo relacionado con el deporte, pero en Cuenca no tenían magisterio por educación física ni INEF, así que no se porqué, pero elegí enfermería (de lo cual ahora estoy muy orgulloso y mis padres más). La temporada fue como la anterior, muy buena durante todo el año, jugando a gran nivel y disfrutando de cada partido, llegamos a la fase de ascenso con muy buenas sensaciones, pero otra vez nos quedamos en el camino, esta vez el Barcelona sería el encargado de darnos la puntilla, destacando de ese equipo a un gran Víctor Tomás (debería tener 19 o 20 años pero ya había debutado en el primer equipo)».

Temporada 2004/05

Llegaron Lolo, Samuel, Álvaro Polo y Cristian Bogdan, siguiendo completando la plantilla con jugadores de Cuenca como Rafa, Josemi, Garrote, que siempre fueron la base de esta categoría y de entrenador seguía Nino Antúnez, siendo segundos tras Melilla en la liga regular. Se fueron otros como David García, que no podía compaginar estudios con entrenamientos y pasó al BM Cuenca de Segunda Nacional entrenado por Lidio Jiménez. Pasaron a fase de ascenso, jugando en Pamplona ante el Anaitasuna, Granollers y Portadeza Lalin. Ganaron a Anaitasuna y Portadeza Lalin, perdieron ante Granollers con jugadores como Antonio García o Cañellas. Por lo que pasaron y se la jugaron en El Sargal con un pabellón abarrotado de gente. Empataron ante el Barça, ganaron a Melilla y perdieron ante Granollers, lo que les dejaba fuera del ascenso directo, pero compraron la plaza al equipo vallesano y consiguieron el deseado ascenso. Aunque antes, pudieron hacerlo en una eliminatoria ante el Antequera que tampoco pudieron superar.

Así lo vivió Josemi: «En lo personal empecé la universidad (enfermería), me costó un poco compaginar las dos cosas, teníamos entrenamientos alguna mañana y cuatro tardes, y el no tener el hábito de estudio hizo que fuera un año complicado, hacía 10 años que no estudiaba. Pero salimos airosos (risas). En lo deportivo otro año estupendo, Nino nos dio otro aire, mejoré bastante, a parte del trabajo táctico, se trabajó mucho también el trabajo físico, algo que teníamos un poco dejado de lado. Jugamos una primera fase de ascenso en Pamplona, aquí es donde se empezó a cocinar la peña Furia Conquense, que superamos y el club hizo un esfuerzo económico para acoger la segunda fase de ascenso en Cuenca. Una vez más llegamos con grandes expectativas pero tampoco pudo ser, la diferencia de goles con el Barcelona hizo que nos quedáramos fuera, aún así jugamos una promoción directa con el Antequera a partido ida y vuelta pero no se pudo conseguir. En el partido contra el Barcelona tuve la fatalidad de darme un golpe en la rodilla que a posteriori, en la siguiente temporada, no pudiera rendir ni apenas entrenar y en febrero (2005/2006) me tuvieron que operar».

Uno de los jugadores importantes era un Rafa López que era una de las manijas del equipo con el 6 a la espalda: «Para mí fueron unos años muy buenos, no era máximo nivel pero nos juntamos un grupo de amigos, que casi todos nos conocíamos de hace tiempo, casi de la misma edad y encima salieron bien las cosas. Hicimos tres fases de ascenso y el equipo creció mucho, para mí fueron años muy bonitos en lo personal y la verdad que lo guardo como un recuerdo muy importante de esos años», apuntaba.

También se mostraba agradecido Josemi. «Quiero destacar en estos años a los directivos Javier Garrote, Julio Ortega, Isidoro Gómez y Juan Olivares, de no ser por ellos el equipo hubiera desaparecido, tuvieron que hacer un esfuerzo tanto personal como económico y por el trato que me dispensaron en todo momento, me ayudaron en todo lo que pudieron», sentenciaba.

En los últimos años, en los de Nino Antúnez, apareció Lidio Jiménez como segundo entrenador, quien también entrenaba al BM Cuenca de Segunda Nacional, que era un equipo diferente al Ciudad Encantada, pero donde había acuerdo de filialidad y donde tenía de segundo a Joaquín Soria, uno de los artífices de la Furia Conquense junto a su hermano Pablo o a Samuel Ruiz, que era jugador de ese filial y se acordaba así de la época: «Nosotros eramos jugadores del BM Cuenca, que entre Nino y sobre todo Lidio, nos animaban a ir a los partidos a animarles», apuntaba. Aquí se datan por ello también los inicios del actual entrenador del Liberbank Cuenca, donde lleva ligado al primer equipo hasta la actualidad.

David García también ha recordado mientras hacíamos este reportaje épocas anteriores, a las que nos retomaremos en próximas semanas. «Que nadie olvide al mítico BM Cuenca de los años 90 de Pedro Pérez con los Chafé, Manuel Herráiz, Castillo, Guillermo, hermanos Molina, David,… ¡y Lidio Jiménez! Gran equipo de 2ª Nacional. Con ellos también compartí algunos entrenamientos y muchas horas de autobús viajando a esos pueblos de La Mancha».

En la actualidad, con estos tiempos difíciles y de confinamiento, aquellos que vestían esa camiseta en 1ª Nacional llenan un grupo de Whatsapp de fotos y recuerdos. Aquellos años nunca se olvidarán para muchos de ellos, y para los que no los vivimos, es una suerte poder escucharlos cómo cuentan todo lo pasado y saber de dónde venimos.

Quiero agradecer personalmente a todas las personas que han contribuido a realizar este pequeño resumen de parte de la historia del Liberbank Cuenca actual. Donde a todos a los que les he consultado han accedido a prestar sus imágenes y testimonios con una tremenda amabilidad. 

 

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