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Tobogán de sensaciones

Todavía recuerdo cuando un jueves de septiembre de 1989 fuimos convocados en el hotel Torremangana para presentarnos la llegada de un nuevo equipo que jugaría en la máxima categoría del balonmano español. Su patrocinador, TNT Express, les había dejado colgados días antes del inicio de la liga y su presidente, el conquense José Moreno de los Ríos, miró hacia Cuenca como única salida. En tiempo record se llegó a un acuerdo con el Ayuntamiento APRA que cediera El Sargal y los aficionados conquenses empezaron a saborear un balonmano de elite que sólo veía en directo en los torneos de San Julián.

Dos días después de la presentación, el equipo disputó su primer partido de liga en Málaga. El club se llamó BM. Madrid-Cuenca y era la herencia del Atl. Madrid desaparecido. Los nombres de Cecilio Alonso, Orencio Alhambra, Alberto García, Miguel Herrero, Fernando García, Jacobsen, Justo Salcedo… quedan en la historia del balonmano conquense.

Desde entonces, Cuenca no ha dejado de tener un equipo de balonmano a nivel nacional, aunque no siempre en Asobal. Tampoco el club con el mismo nombre. Del Madrid-Cuenca se pasó a la Sociedad Conquense de Balonmano y posteriormente al BM. Conquense. Muchos años pendientes de la situación económica y la más que posible desaparición del club. De hecho, en 1997, la cadena de sucesiones de ese inicial Madrid-Cuenca se rompió, pero nació otro club el BM. Ciudad Encantada que hoy no sólo existe sino que está saneado y pasea el nombre de Cuenca por Europa.

Hemos seguido al equipo de balonmano de nuestra ciudad desde su nacimiento y lo vivido se puede resumir en un tobogán de sensaciones, desde la ilusión de la llegada del club a Cuenca, los descensos traumáticos, plantilla en huelga por impagos, ascensos históricos y nacimiento de un club que empezó con muchas piedras en el camino, descendió, tuvo que comprar plaza para sobrevivir y hoy nos está ofreciendo momentos para la historia.

Difícil explicar lo que se siente cuando pasas de cubrir un partido en el Palau Blaugrana, Artaleku o La Albericia, a tener que ir a pistas de equipos que jugaban en Primera Nacional, también por toda España. Pasa igual que cuando el Conquense ha jugado en Segunda B, al estar en el centro del país, unas veces ibas para el norte, otras para Cataluña y otras para Levante y Andalucía. En algunos recintos había que grabar los partidos por televisión casi a pie de pista porque había gradas de dos escalones. El mismo Sargal, pasar de verlo lleno, incluso con televisiones nacionales como testigos, a oír el sonido de las zapatillas de los jugadores sobre la pista.

Todo ese sufrir terminó con el nacimiento del BM. Ciudad Encantada. Su nacimiento fue producto de la valentía de esos directivos, entre los que estaba el recordado Carlos Lacort que más tarde sería presidente del Conquense. Ellos pusieron la primera piedra para que este club supiera crecer conforme cumplía años, a pesar de que antes de llegar al hoy ha jugado en Primera División y en División de Honor B. Si en 1989 nos llegó como premio un club en Asobal, hoy lo tenemos como fruto del trabajo de muchas personas y eso le ha consolidado.

Y si el club ha crecido, qué podemos decir de la afición. Siempre estuvo con el equipo desde la recordada ‘Peña El Biberón’ (toma, toma biberón… cantaba), la ‘7 Metros’ y la hoy ‘Furia Conquense’ orgullo no sólo de Cuenca sino de toda España.

Termino con nombres que me han marcado en estos 30 años de seguimiento al club, en sus diversos nombres, y bien que siento que no mencionar alguno porque han sido muchos más. Pero no olvido a Isidoro Gómez que vivió muchas temporadas como médico, sin saber que hoy sería un gran presidente. Recuerdo el papel de Jesús Nielfa, que empezó como secretario de la ‘Peña El Biberón’ y fue el primer presidente el actual BM. Ciudad Encantada. O Julián García Montero, presidente de ese Conquense que batió todos los récords aquella temporada en Segunda Regional, y que 23 años después presidió la gestora del club que impidió que desapareciera ante los impagos a una plantilla en la que, entre otros, estaba Bebeskho, medalla de oro en los juegos olímpicos de Barcelona. Y por supuesto, mi recuerdo al delegado Juan Olivares que sigue ejerciendo 25 años después, por lo menos, de hacerlo por primera vez, junto a su inseparable Pablo Zabala, utillero del club desde su nacimiento y que se ha retirado esta temporada por culpa de la salud.

Termino con una reflexión. El Liberbank Cuenca de hoy en Asobal, BM. Ciudad Encantada, es producto de la ayuda y unión de afición, administraciones públicas y patrocinadores. En el momento que falle una de estas patas, la mesa perderá su estabilidad. Por eso, el futuro siempre será incierto.

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