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Un histórico Liberbank Cuenca aguantó 40 minutos al campeón FC Barcelona en la final de la Copa del Rey

Foto: Javier Guijarro

Quiero empezar esta crónica agradeciendo al Liberbank Cuenca el hacer posible que un humilde periodista pueda escribir sobre toda una final de la Copa del Rey de Balonmano. Si esto es posible es gracias a que los pupilos de Lidio Jiménez se ganaron en la pista su presencia en la lucha por el título, y han hecho que toda la sociedad conquense nos unamos a la consigna ‘Vamos Cuenca copón’. Cierto que enfrente había que lidiar con el auténtico coco de España y uno de los grandes favoritos a llevarse la Champions, el FC Barcelona, pero no menos cierto es que dada la trayectoria de ambos en este último mes podíamos soñar. Y así ha sido, puesto que el Liberbank Cuenca se lo puso muy complicado para que los catalanes se alzaran con el trofeo.

Para ganar al Barcelona es necesario realizar un partido más allá de la perfección, que los catalanes tengan un mal día y que la fortuna acompañe. El Liberbank Cuenca hizo todo lo posible para cumplir dos de esas premisas, precisamente las que dependen de ellos (jugar a la perfección, especialmente un excelso Leo Maciel durante toda la Copa, y la fortuna, a la cual realmente hay que llamarla trabajo). Sin embargo, la única que no dependía exclusivamente de ellos no se cumplió y por eso no se pudo vencer a un Barcelona que tuvo que bajarse al barro, ponerse el mono de faena y esforzarse al máximo. No se les puede poner ni un solo pero a los campeones, aunque nos quedamos con la candidatura del Liberbank Cuenca a ser reconocido como uno de los grandes de España. Porque realmente lo son.

Apenas unos minutos del partido bastaron para ver que íbamos a tener un partido digno de una final de Copa del Rey. Leo Maciel, empeñado en convertirse en una leyenda para Cuenca, se encargó de desbaratar los primeros lanzamientos catalanes (tres paradas en los primeros cuatro lanzamientos, en cuatro minutos, penalti incluido), aunque el Liberbank Cuenca no pudo atacar correctamente la férrea defensa azulgrana. Se colocó en el 6′ el Barcelona con ventaja de dos goles (1-3), pero la defensa liderada por Mendoza y bien secundada por Montoro (las dos torres blocaron dos lanzamientos prácticamente consecutivos, más una pérdida aprovechada por Sergio López llevó el éxtasis a la grada al colocar los conquenses un parcial de 3-0 y conseguir lo que sería a la postre su única ventaja durante el partido (4-3, min. 8).

En estas circunstancias, por si todavía no lo tenía claro Xavi Pascual, el partido iba a requerir que su equipo se dejara todo en la pista. Cuando el toledano Pérez de Vargas empezó a parar, su equipo comenzó a correr al contraataque y a distanciarse poco a poco en el marcador. Nunca se fue el Liberbank Cuenca, pero cuando enfrente tienes a un equipo de semejante potencial es prácticamente imposible jugar de tú a tú, ya que las pérdidas penalizan en exceso. Thiago Alves Ponciano, sublime en los dos lados de la cancha, y Leo Maciel en la portería (detuvo tres de tres en los penaltis y acabó con un 38% de paradas el primer tiempo) mantuvieron con vida al Liberbank Cuenca. Los de Lidio Jiménez tuvieron ataque para irse dos abajo al descanso, pero fallaron y en la contra aprovechó el Barcelona para irse a vestuarios con la máxima diferencia hasta el momento (12-16).

La buena noticia es que los conquenses estaban compitiendo, pero requería toda una gesta para la segunda parte. Si se soñaba con remontar, Pérez de Vargas se encargó de despertar al Liberbank Cuenca, con varias paradas en los primeros compases y con Víctor Tomás y las contras de Petrus desesperando a los de Cuenca. De esta forma, el FC Barcelona realizó un parcial de salida de 9-2 que elevó la distancia hasta los once goles (25-14).

Así, los conquenses aguantaron prácticamente 40 minutos en esta final, en la que durante varios minutos creyó en obrar el milagro. Si bien los últimos minutos del encuentro fueron algo descafeinados al no haber la emoción por el resultado, con minutos para Kilian Ramírez e incluso el canterano Alejandro Taravilla, la afición conquense no paró de alentar, animar y, en cierta manera, dignificar el balonmano en cuanto a que no hace falta ganar para disfrutar. En los últimos minutos, la grada conquense cantó sin cesar ‘Campeones, campeones’ a los suyos. Y es que el Liberbank Cuenca puede estar muy orgulloso en su desempeño en la final en particular, pero sobre todo por su soberbia Copa del Rey, en general.

El FC Barcelona se llevó su sexta Copa del Rey consecutiva, pero quien sale plenamente reforzado y como virtual campeón es el Liberbank Cuenca. El premio, además de clasificarse para Europa para la próxima campaña, ha sido escribir una página maravillosa en su historia y en la de la ciudad. Honor y gloria para toda la familia del Liberbank Cuenca, ¡felicidades!

FICHA TÉCNICA

FC Barcelona: Pérez de Vargas, Víctor Tomás (7), Raúl Entrerríos (3), Cédric Sorhaindo (2), Aitor Ariño (1), Timothey N’Guessan (1), Aleix Gómez (5), Kamil Syprzak (1), Thiagus Petrus (2), Jure Dolenec, Dika Mem (2), Gilberto Duarte (1), Nemanja Ilic (5), Aron Pálmarsson (3), Kevin Moller y Ludovic Fabregas (1)

Liberbank Cuenca: Leo Maciel, Leo Dutra (5), Ángel Montoro, Lucas Moscariello (1), Thiago Alves Ponciano (4), Natan Suárez, David Mendoza, Sergio López (1), Santi Baronetto (1), Martín Doldán (3), Óscar Río (1, 1 de p.), Adrián Nolasco (2), Hugo López, Alejandro Taravilla y Kilian Ramírez

Goles: 2-1, 5-5, 7-6, 10-7, 12-10 y 16-12 – descanso- 19-13, 24-14, 29-16, 30-16, 32-17 y 34-18

Exclusiones: Arbitraje por Ángel Sabroso y Óscar Raluy. Por parte del Liberbank Cuenca, Lucas Moscariello (2), David Mendoza, Martín Doldán y Leo Dutra. Por parte de Barcelona, Dika Mem, Cedric Sorhaindo, Kamil Syprzak y Víctor Tomás.

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