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El árbitro priva a Villalpardo de la victoria en Barrax

Sergio se señala la marca de la pelota en su frente;   Fotografía: Soraya Peñarrubia
Sergio se señala la marca de la pelota en su frente; Fotografía: Soraya Peñarrubia

Un inexistente penalti en el 95’ le otorga un inmerecido punto al Deportivo Barrax. Villalpardo remonta un 2-0 en 40 minutos amarillos de ensueño. Tras el 2-3 Juan Manuel García Gómez cambió su criterio y forzó el definitivo 3-3.

Con la esperanza de sumar su segunda victoria consecutiva, los de Villalpardo afrontaban su visita a Barrax seguros de sus posibilidades. Las condiciones eran favorables; un rival asequible y un espectacular campo de césped artificial, que favorecía el juego de toque de los de Marcos Martínez. Así las cosas, el partido arrancaba con dominio visitante. Los amarillos tocaban con facilidad pero faltaba ese último pase que supusiera verdaderas ocasiones de gol.

El dominio inicial se desvanecía por minutos y Barrax comenzaba a ganar protagonismo en el partido. Pero los locales, además, iban a acertar a la primera con la portería villalpardeña. En el 18’ una falta de entendimiento entre Pablo y Sergio dejaba el balón en la frontal a Ramón López, que enganchaba una volea ajustada al palo derecho de la meta defendida por Chanini y hacía el 1-0. Sería un minuto negro para la defensa visitante, pues en la siguiente jugada un error en la entrega de Malavia le costaba el 2-0 a los villalpardeños. El central erró en el pase cuando la defensa estaba descolocada y la pelota llegó a José Damián Rueda. Este sacó un gran disparo que acabó entrando por la escuadra ante la estirada de Chanini, que nada pudo hacer para evitar el gol.

Chanini se estira pero no puede evitar el 1-0
Chanini se estira pero no puede evitar el 1-0

Villalpardo perdía 2-0 pese a haber llevado el peso del encuentro y sus jugadores no daban crédito a lo injusto del fútbol. Si bien es cierto que los amarillos no estaban finos en los metros finales, no es menos cierto que tampoco merecían un castigo tan severo. El revés era más serio de lo que parecía, pero los de Marcos Martínez no se daban por vencidos. Con renovados ánimos encaraban el final de la primera mitad con la esperanza de conseguir el gol que volviera a meterlos en el encuentro antes del descanso. Recuperaron el dominio del balón y cercaban el área de Barrax con una presión constante y buenas combinaciones en el centro del campo. Las llegadas eran constantes, pero la pólvora amarilla parecía mojada y nadie pudo evitar que el Deportivo Barrax se llevara 2 goles de ventaja al vestuario.

Tras el paso por los vestuarios, los amarillos salieron más enchufados, si cabe, de lo que acabaron en la primera mitad. Lo que no consiguieron en los primeros 45 minutos, lo hicieron en la segunda en sólo 7’. En el 52’ Dani lanzaba una falta lejana y el portero local medía mal en su salida para acabar concediendo el 2-1. La remontada parecía posible y Marcos Martínez introducía una variante más ofensiva que abría definitivamente el partido para convertirlo en choque de ida y vuelta. El mediocampo desapareció y solo había ataque contra defensa, propiciando un intercambio de golpes en el que pudo pasar de todo. Villalpardo se acercaba de manera más constante y el empate parecía muy cerca, pero también Barrax pudo sentenciar. Fanel perdonó el 3-1 tras un error defensivo de los amarillos, pero se le apagó la luz cuando vió a Chanini enfrente y desperdició una clara ocasión.

Fue el susto lo que terminó de espolear a los villalpardeños, pues 1 minuto después empataban el partido tras una gran jugada de ataque. Corría el minuto 70 cuando Isra peinó de forma magistra un balón aéreo para dejar a Curro con ventaja para encarar a portería. Pudo disparar el extremo amarillo, pero vio la llegada de Gomi por la izquierda y le puso un gran pase de la muerte que el 9 a punto estuvo de fallar a puerta vacía. Su remate, en semifallo, traspasó la línea de gol llorando, tras salir mordida del cuerpo de Gomi y un defensa estuvo cerca de evitar el empate. Pero nadie lo evitó y el empate subió al marcador, con la consiguiente inyección de moral para los villalpardeños que tenían 20 minutos por para intentar consumar la remontada.

No se conformarían con el empate los de Villalpardo y, 9 minutos después, volvían a marcar para confirmar una remontada que se antojaba memorable. Isra se adelantaba a defensas y guardameta para aprovechar un gran centro raso de Sergio y poner el 2-3 con un toque sutil ajustado al palo. Era el minuto 79’ y a los visitantes les habían bastado 34 minutos mágicos para conseguir 3 goles.

Los amarillos estallan de júbilo con el 2-3
Los amarillos estallan de júbilo con el 2-3

El 2-3 transformó al colegiado, permisivo pero correcto hasta el momento

Con el marcador favorable, los villalpardeños no dejaron de atacar, pero trataban de no arriesgar en la elaboración de la jugada. Pudieron sentenciar los amarillos, pero el libre directo botado por Dani se estrelló en el poste cuando sólo quedaban 3 minutos para el final del tiempo reglamentario. También podrían haber sentenciado si el árbitro hubiera acertado a ver la posición de Curro cuando se plantaba sólo ante el guardameta local. El extremo partía de clara posición legal, pero el colegiado, inexplicablemente, anuló la jugada por fuera de juego, para indignación amarilla. No fue la única decisión polémica de estos minutos finales, pues se mostró permisivo con la dureza de los de Barrax: Botella fue pateado en el suelo, Sergio recibió un codazo en la cara y Curro fue empujado de forma violenta contra un poste externo al campo en un encontronazo. Jugadas duras que el colegiado sólo sancionó con falta en el caso de Curro, en las otras concedió falta favorable al Deportivo Barrax sin excusas para tales decisiones ante las reclamaciones amarillas.

El partido se afeaba por minutos, fruto de la actitud miedosa y permisiva de Juan Manuel García que, además, tenía una sorpresa preparada para los amarillos cuando pasaban 5 minutos del tiempo reglamentario. Primero decidió inventarse una falta en la frontal del área villalpardeña. Un hecho ya indignante, por lo evidente de su inexistencia, pero no determinante para el resultado. La falta se lanzó y golpeó en el rostro de Sergio, dejando una evidente marca roja en su cara, pero el colegiado necesitaba más protagonismo y más goles como buen enamorado del fútbol y decidió ver una mano en el área de Villalpardo. Penalti en el 95’ que Diego Jareño se encargó de transformar, pese a reconocer la vergüenza del arbitraje. El mediocentro se excusaba y pedía perdón a los jugadores amarillos en su camino hacia el punto fatídico, consciente de la injusticia que estaba presenciando.

Al final se montó un buen revuelo por la indignación con el arbitraje
Al final se montó un buen revuelo por la indignación con el arbitraje

Con el 3-3 llegó el pitido final y los de Villalpardo increparon al colegiado, que tuvo que ser protegido por el propio entrenador amarillo para evitar males mayores, pues los ánimos estaban demasiado calientes en el bando visitantes.

En definitiva, un punto que sabe a poco tras una remontada memorable que se quedó sin el premio justo. El colegiado en lugar de premiar el esfuerzo amarillo decidió castigarlo y él solito se encargo de definir el resultado final de un vibrante e injusto encuentro.


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