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El CD Iniestense pescó un valioso punto en aguas villalpardeñas

Momento del segundo gol villalpardeño. Foto: Soraya Peñarrubia.
Momento del segundo gol villalpardeño. Foto: Soraya Peñarrubia.

Los amarillos mostraron su peor cara de la temporada y tiraron por la borda una ventaja de dos goles ante un Iniestense con mucho carácter, que terminó empatando a 3 el partido con 10 jugadores.

Derbi conquense “de los de antes” en Los Olivos. La brega, la lucha, las pequeñas disputas, la brusquedad y la polémica cobraron protagonismo en el derbi entre Villalpardo e Iniestense. El fútbol moderno –toque, precisión y paciencia- quedó relegado a un segundo plano en un encuentro donde el peso recayó en la incesante contienda del centro del campo. En esa zona, se libró la batalla que decidiría el derbi, ambos equipos acumularon efectivos en el centro con la intención de ganar la posesión. Pero nadie llegó a conseguirlo de forma permanente, por lo que la disputa se prolongó durante los 90 minutos.

El encuentro, sin embargo, comenzó muy bien para los de Villalpardo que, aunque no combinaban como en otros partidos, llegaban al área rival a base de empuje. Los de Iniesta apenas inquietaban la portería de Omar y los amarillos controlaban el partido sin grandes alardes. Además, el marcador se les pondría muy de cara mediado el primer tiempo. En el 20’, Jorge sacaba una falta lejana y Francisco José introducía el balón en su propia portería al intentar despejarlo con la zurda. Poco después, el propio Jorge templaba un balón al área, Gomi se anticipaba a Rubén, que erró gravemente en su salida, y hacía el segundo para los de Marcos Martínez en el 24’.

Dos goles en menos de 5 minutos fueron suficiente para que Villalpardo viviera de las rentas sin sobresaltos en la primera mitad. Los de Juancris no supieron reponerse a los tantos villalpardeños y al descanso se llegó con 2-0 en el marcador.

La segunda mitad: Poco fútbol, muchos goles y depresión amarilla.
Ya en la segunda parte, las impresiones eran diferentes sobre el terreno de juego. Salieron muy enchufados los visitantes, y comenzaron a volcar su juego sobre la banda de Sergio, que estaba amonestado desde el 33’ y tenía enfrente la habilidad de Dani Gómez. El extremo se convirtió en un puñal en los minutos iniciales, pero sus jugadas no terminaban de traducirse en ocasiones de gol. Quién sí tuvo una clara ocasión fue Curro, en lo que podría haber sido la sentencia definitiva del encuentro. El 25 de Villalpardo se plantó solo ante Rubén en el 50’, pero el guardameta adivinó su disparo cruzado y despejó a córner lo que bien pudo ser el 3-0.

Tras los instantes iniciales de vértigo, en los que el balón iba de un área a otra, el partido volvió a tornarse brusco con la llegada de los cambios de ambos equipos. Las interrupciones y las jugadas a balón parado volverían a cobrar excesivo protagonismo y el encuentro se convirtió en un aburrimiento para el espectador. Sirva como muestra de ello el hecho de que los 4 goles de la segunda mitad llegaron a balón parado, pues el colegiado paraba demasiado el juego y apenas dejaba continuidad.

En el 62’ recortaban distancias en el marcador los de Iniesta gracias a un cabezazo de Alberto tras una buena asistencia de Jason, que ganó una segunda jugada en una falta lejana y puso un gran centro de primeras para la entrada del 10 iniestense. Era el 2-1 y surgían las dudas en los amarillos. Pero aún se pondrían peor las cosas para ellos 3 minutos después, cuando de nuevo Alberto empataba el partido con otro remate con la testa.

La habitual caraja de Villalpardo acababa de llegar, y los de Juancris supieron aprovecharlo a las mil maravillas para empatar el encuentro. Pero los locales no iban a dejar que el encuentro terminara así, y se lanzaron en tromba a por el gol que les diera la victoria. Comenzaron a abusar del fútbol directo y generaban cierto peligro en los balones que buscaban Curro y Gomi. Precisamente el primero provocaría el penalti que volvía a poner por delante a los de Marcos Martínez en el 79’.

En ese instante parecía que los villalpardeños recobraban la conciencia y recuperaban su crédito. Y más aún cuando el CD Iniestense se quedaba con 10 en el minuto 82’ por la expulsión de Alberto por doble amarilla. Pero en el fútbol nunca se puede vender la piel del oso antes de cazarlo, y los visitantes conseguirían empatar contra viento y marea en el 86’. Víctor sacaba una falta que golpeaba en la barrera, se estrellaba en el larguero haciendo inútil la estirada de Omar, y le caía en los pies a Carlos Javier, que fue el más rápido para cazar el rechace y hacer el definitivo 3-3 a puerta vacía.

Tras el gol, Villalpardo se volcó en ataque con más corazón que cabeza, pero sus esfuerzos serían en balde, pues el marcador ya no se movería.

Finalmente, un disputado aunque pobre en lo futbolístico derbi conquense termina en tablas y provoca dos reacciones bien distintas en sus protagonistas. Mientras los villalpardeños sienten como se les escapa una oportunidad de oro para engancharse con el grupo de cabeza, los iniestenses terminarían muy satisfechos con la imagen mostrada y se cargan de moral para próximos compromisos, conscientes de que pueden plantar cara a cualquiera.

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