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El Isso C.F. aprende a perder en Minglanilla

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El C.D.E. Stmo. Cristo de Minglanilla ganó por la mínma (1-0).

Los albaceteños llegaban al Fuente del Recreo con una trayectoria inmaculada y como sólidos líderes del Grupo I de Segunda Autonómica. Contaban sus partidos por victorias, habiendo anotado 19 tantos y recibiendo tan sólo 2. Por su parte, los minglanilleros habían sembrado las dudas entre sus parroquianos con un arranque un tanto irregular.

En cuanto el balón echó a rodar vimos a un Minglanilla mucho más entonado que en compromisos anteriores. De hecho el líder no se encontraba nada cómodo y eran los locales los que llevaban la iniciativa en el juego. Cierto es que no lograban crear demasiado peligro y las ofensivas morían antes de llegar al área grande. Faltaba claridad en el último pase, más descaro y mordiente. Pero por lo menos mantenían el control e inquietaban el marco rival, cosa que no puede decirse de los visitantes. Ni un solo tiro a puerta se les contabilizó en la primera mitad.

Defensivamente, el equipo local rayó a un nivel muy alto, mención aparte merecen los dos centrales y los dos mediocentros, que se multiplicaron. El caso es que los de Isso no daban con la tecla, no conseguían trasladar su hegemonía desde la tabla al terreno de juego. Los aspavientos de Ivan Marín, su mejor futbolista, simbolizaban a la perfección la situación del equipo. Alternando brazos en jarra y en alto vociferaba a los suyos que se despertaran de una vez por todas. No era para menos, el líder se estaba ahogando en el Fuente del Recreo. Ni si quiera Miguel Ángel Iniesta, pichichi del grupo, supuso una amenaza. Sus números lo avalan, pero el Domingo pasado sólo se dejó ver como ejecutor de los saques de banda. Quizá el mayor responsable de ésta circunstancia fue Rafael Sahuquillo, que ordenó vigilancias constantes sobre la figura del 7 albaceteño, lo que obligaría a éste a retroceder al centro del campo en busca de protagonismo. Lo que supuso esta decisión fue alejarlo de aquellas zonas donde puede ser decisivo, contrarrestando así una de las principales armas del rival.

En el segundo acto los locales bajaron el pistón de manera notable, fundamentalmente a partir del minuto 65. En ese momento el partido dio un giro. Por primera vez los visitantes llevaban la iniciativa, aunque amenazaron en contadas ocasiones la portería de un Fran muy seguro. A pesar de que no hablamos ni mucho menos de un acoso, el Isso controlaba el partido mientras los de azul y rojo pagaban su esfuerzo físico. Entonces, cuando peor pintaba el panorama para ellos, llegó el gol. Fran sacó en largo, Mini le ganó la partida a los centrales y cuando iba a encarar al portero fue derribado. El árbitro, contradiciendo el reglamento, decidió no expulsar al defensor pese a que era el último hombre y su infracción había evitado una ocasión clara de gol. El caso es que el propio Mini asumió la responsabilidad de sacar la falta. No buscó las escuadras ni que el esférico superara la barrera con una bonita parábola. Buscó lo que suele ser más rentable en estas categorías, es decir, que fuera «a puerta´´. Y la decisión fue acertada, pues el portero pecó de falta de concentración y permitió que un balón fácil se convirtiera en el gol que ponía a su equipo en desventaja.

De ahí en adelante el partido adquirió el carácter propio de éste tipo de compromisos. Entramos en un carrusel de cambios, pérdidas de tiempo y fingimientos varios. Los locales dificultaban la continuidad del juego y los visitantes se mostraban impotentes, sin argumentos y en un escenario que les era, a esas alturas, poco propicio. Así, sin demasiados sobresaltos terminó el encuentro. La victoria supone una fortísima inyección de moral para los de Minglanilla que a buen seguro afrontarán los próximos compromisos con mayor tranquilidad y más seguros de sí mismos.

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