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El San José Obrero cae por primera vez en la temporada ante un Herencia que aprovechó su oportunidad (0-1)

Hay días en los que haces las cosas bien y acabas perdiendo porque el fútbol así lo quiere. Otros en los que te llevas la victoria cuando no haces méritos para ello. Y, en ocasiones, el fútbol es tan cruel que la victoria se decanta por una jugada aislada y, por mucho que lo intentes, no hay manera de derribar el muro lejano. Eso es, más o menos, lo que le pasó al San José Obrero frente a un Herencia muy bien ordenado que tuvo un auténtico muro en la portería como Pascu. Todo lo que le llegó lo sacó y dio los puntos a su equipo que anotó en su primer (y único remate). No es que el Herencia no mereciera ganar y desde estas líneas queramos desmerecer su triunfo (nada más lejos de la realidad), pero con un meta como el que pasó por el Obispo Laplana es más fácil conseguirlo porque tan solo necesitas acertar una vez en ataque. Eso fue lo que sucedió y los puntos volaron a tierras ciudadrealeñas.

De la primera parte se podrían decir muchas cosas, pero ninguna relativa al fútbol. Porque de esto, precisamente, hubo poco. Dos equipos fieles a su estilo, con un San José Obrero manoseando la bola a uno y otro lado sin profundidad, ante un Herencia bien colocado que no dejaba espacios atrás. Cuarenta y cinco minutos en los que ninguna de las ideas se impuso sobre la otra.

EN la segunda parte cambió el ritmo del partido. Los obreristas metieron una marcha más a la velocidad de circulación y empezaron a pisar área rival. Hubo que esperar hasta el minuto 50 para ver el primer lanzamiento a portería. Nacho se atrevió de falta directa y Pascu hizo su primera intervención, despejando el duro disparo con los puños. Siete minutos después, en una internada por banda derecha de los locales acabó con el balón al segundo palo, pero Cillo no acertó a encontrar portería. El extremo zurdo también fue protagonista en el 65′, cuando controló un balón largo y se enfilaba decidido en solitario ante el meta rival, pero fue trabado por detrás o se trastabilló (imposible verlo desde nuestra posición) y la jugada acabó en agua de borrajas. Una jugada muy protestada por el propio Cillo y el San José Obrero, porque la ocasión era clarísima y, en caso de señalar falta, hubiera supuesto la roja del defensor rival.

Quizá los nervios por esta acción pasaron factura, porque los rojillos jugaron algo más nerviosos a partir de ese momento. Seguían mirando el arco rival, con un nuevo remate de Marco que paró sin mayores problemas Pascu. Y la máxima en el fútbol de ‘quien perdona, lo acaba pagando’ se hizo realidad. En el 76′, en el primer remate de los visitantes, llegó el que a la postre sería el 0-1. Córner sacado desde el flanco izquierdo y Luis, en el segundo palo, cabeceó para superar a Iván. Hasta entonces, el guardameta solo había participado en la salida de balón (muy seguro con el esférico en los pies, por cierto).

Quedaba todavía un cuarto de hora para tratar de darle la vuelta al marcador y ocasiones hubo, pero siempre un protagonista enfrente: Pascu. Solo un minuto después del tanto encajado, el recién incorporado Saúl se internó por banda derecha y cayó dentro del área. Un penalti que el colegiado no vio y fue la linier quien se mantuvo firme hasta que lo pitó, ante la desesperación de locales y visitantes (unos para que lo pitara, otros por pitarlo, todos por la tardanza en decidir). Nacho cogió el balón y lanzó a su derecha, pero allí apareció Pascu para repeler el remate. Y si su intervención desde el punto de penalti ya fue prodigiosa, todavía más meritoria fue la doble intervención en un remate prácticamente a bocajarro de Manu y posterior rechace, que no solo fue capaz de despejar, sino que finalmente atajó para desgracia de los obreristas.

En el tramo final, aún lo intentó el central Nico en un córner que cabeceó alto, y Saúl en un remate con su pierna mala que salió al centro. De los visitantes, poco más se supo en ataque, aunque mantuvieron la concentración, el esfuerzo y el compromiso defensivo a lo largo de los 90 minutos. Sufrieron cuando tuvieron que sufrir y golpearon cuando pudieron, por lo que se llevaron los tres puntos de Cuenca en la que es su primera victoria del año.

Seguramente mereció mejor suerte el San José Obrero, pero así es el fútbol. Los rojillos siguen aprendiendo en una categoría tan complicada como es la Preferente.

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