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Los motivos que han llevado al Conquense a Tercera División

La situación de los últimos meses no era nada halagüeña en el entorno de la Unión Balompédica Conquense y se terminó consumando este domingo ante el CD Castellón. Mientras había esperanza nos aferrábamos a ella, pero la realidad se ha impuesto y ha mandado a Tercera División al conjunto blanquinegro cuando todavía falta una jornada por jugar. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? Han sido varios los motivos que han terminado condenando al equipo y que finalmente se ha traducido en el tan temido descenso.

Caída en el grupo III

Tras subir de categoría el Conquense fue enviado al grupo III, justo el que no querían. Y esto no es por las dudas que podía generar competitivamente, que también, sino sobre todo por los enormes presupuestos que manejaban los equipos que militaban en el grupo. Solo basta ver cómo equipos como el Valencia Mestalla o CD Castellón han dado un cambio radical respecto a la plantilla que empezó la temporada.

Desajustes en la confección inicial de la plantilla

Tras el ascenso de la pasada campaña, con buen criterio se decidió renovar a jugadores importantes y cuerpo técnico. En verano se trabajó relativamente bien, fichando jugadores con ganas de crecer en Segunda División B y que ya tenían experiencia en la misma. También hubo algunas apuestas interesantes, a priori, de cara al futuro como Luis Hernaiz, Gorka Fidalgo o Adrián Moreno.

En cualquier caso, sí había muchas alternativas en defensa, si bien ofensivamente solo se tenía a Jairo Cárcaba y Adibe. Así se demostró después de la marcha de ambos, en las que tuvo que jugar un consumado extremo como Jorge Fernández de ariete.

Inicio fulgurante

Las dos victorias iniciales ante el Ejea y el CE Sabadell llevaron al Conquense a puestos de promoción de ascenso. Incluso estuvo cerca de hacer pleno de triunfos tras la tercera jornada, pero un tanto en los minutos finales del Peralada significó el empate. Siete puntos de nueve en su regreso a Segunda División B nublaron la perspectiva, por lo que cuando llegaron los malos resultados se perdió confianza y esto se transmitía en el juego del equipo.

Marchas de Arroyo y Jairo

Que estés peleando por la salvación y dos de los rivales en esa pugna tengan la capacidad económica de pagar la cláusula de rescisión de dos de tus jugadores dice mucho del nivel de la categoría. El Valencia Mestalla se llevó al lateral Arroyo y el CD Castellón al ariete Jairo Cárcaba. En el primer caso sí se encontró un sustituto de garantías, mientras que en el segundo tardó mucho en llegar un jugador en su lugar. Para más inri, Jairo se convirtió en suplente del Castellón, por lo que su fichaje prácticamente se puede entender como una forma de debilitar a un rival que reforzar a tu propio equipo.

Inacción a la hora de fichar

Arroyo se marcha en noviembre y Jairo durante el parón navideño. En ese periodo, a pesar de que Luis Ayllón reclamaba fichajes, se le frenó en seco. El famoso grupo inversor ya estaba detrás del proyecto y en enero habría dinero para fichar en condiciones. Esto derivó en que el equipo estuvo varias jornadas muy debilitado tanto por las sanciones y lesiones habituales en una temporada como por las salidas mencionadas.

Más salidas

Dicen que para que haya llegada tienen que producirse salidas. El Conquense tenía decidido acudir al mercado de invierno, pero aligeró en demasía su plantilla. A las marchas obligadas (por pago de su cláusula) de Arroyo y Jairo se unieron Agi y Diego Peláez (además de Fran Simón y Adibe, de los que hablaremos después). Otros futbolistas que comenzaron la pretemporada demostraron no tener el nivel para Segunda B, caso de Dimitris y Dani Fragachán. En esencia se tradujo en una plantilla corta y debilitada que llevó a que el equipo estuviera varias jornadas con exceso de defensas y falto de referencias ofensivas.

Destitución de Luis Ayllón

Puede significar un antes y un después. Cierto que el Conquense transmitió una imagen malísima ante el Ejea (0-3) y que la directiva trató de mejorar la misma a causa de su destitución. Entonces llevaba siete jornadas sin ganar, el equipo iba de capa caída y cayó en esa 20ª jornada en la promoción de descenso, con 20 puntos.

Una vuelta después, el golpe de efecto no dio los frutos deseados.

Dudas en el mercado de invierno

Se tardó mucho en traer futbolistas. Tanto es así que Luis Ayllón no vio ningún refuerzo a pesar de que su plantilla quedó mermada por las marchas de Jairo y Arroyo, e incluso por lesiones como la de Coscolín (tuvo ficha en diciembre), Luis Hernaiz, Gorka Fidalgo o Fran Pérez.

Tras su destitución llegó el primer fichaje, el lateral Márquez (impecable su paso por el club), quien precisamente era una de las peticiones de Luis Ayllón. César Laínez, sustituto de este en el banquillo, también tardó en ver los refuerzos y estuvo dos partidos con tan solo 14 futbolistas. Imperdonable.

No se cuenta con Fran Simón, Adibe y Pablo Coscolín

Al poco de llegar, el director deportivo Juanma Barrero comunicó a Fran Simón (titular en todos los partidos), Adibe (único delantero de la plantilla en ese momento) y Pablo Coscolín (con la ficha recién hecha) que no contaba con ellos. Era apenas unos días antes del cierre de mercado y a escasos días de un partido liguero. Sin efectivos, dos de ellos incluso estuvieron convocados para el mismo.

Una decisión que enturbió el ambiente, sobre todo porque no se entendía que se le comunicara que no contaban con ellos cuando no había sustitutos. Finalmente, Coscolín siguió en el equipo y rindió a un nivel más que aceptable, pero Fran Simón y Adibe sí hicieron las maletas. En el caso de Adibe, además, se marchó a otro equipo de Segunda B (Unión Adarve) en el que ha hecho varios goles en la segunda vuelta.

Fichajes llegaron tarde… y mal

El último día de mercado se dio por cerrada la plantilla, pero no por ello estaban disponibles para el entrenador. Novoa, Jordán Domínguez, Chrisantus y Miros necesitaron tiempo para solucionar el papeleo correspondiente. Si a ello unimos que el fichaje estrella (Chrisantus) llegó muy fuera de forma, que otros no daban la talla para la categoría (Novoa) y que Jordán y Miros han sido irregulares e incluso no han participado en demasía, se entiende que la plantilla que quedó tras el mercado invernal era ostensiblemente peor que la que empezó la campaña. Por tanto, acudir al mercado de invierno no sirvió para mejorar.

De esta ‘quema’ se salvan el mencionado Márquez, el central Maxi Amondarain, que a pesar de llegar sin competir cumplió desde el primer encuentro, además del delantero Pablo Aguilera, al que no se le puede reprochar nada en absoluto y respondió con goles a pesar de que no era el objetivo deseado en un principio.

Copa Federación

Si tienes una plantilla corta, jugar miércoles y domingos se hace complicado. Es verdad que en la Copa Federación se utilizaron, en principio, futbolistas del filial y los que menos estaban participando en liga, pero en los cuartos de final de la Copa Federación ante el Inter de Madrid fueron prácticamente los mismos jugadores en ambas competiciones. Doble esfuerzo para un equipo necesitado de puntos en liga.

Goles en los minutos finales

Falta de concentración seguramente, pero la realidad es que el Conquense ha perdido puntos en los minutos finales de varios partidos. Valencia Mestalla, Villarreal B, Castellón, Español B, Peralada y un largo etcétera han hecho que el Conquense haya perdido puntos en algunos choques que tenía ganados o empatados y que ahora se echan de menos, más dada la igualdad en la clasificación. Flagrante fue el 0-2 que igualó el filial ché en la ida, o cómo empató en descuento el segundo equipo del Villarreal con una chilena.

Táctica y cambios difíciles de entender

Desde la barrera, hablar de cómo debe jugar el equipo es, cuanto menos, atrevido. Lógicamente, ningún entrenador tira piedras contra su tejado y saca el once que considera adecuado para cada ocasión. Laínez empezó con un sistema 532 prácticamente por obligación. Mejoró el equipo cuando aplicó un 442, en la que defensivamente se vio más cómodo al Conquense y tenía más hombres para combinar en ataque. Sin embargo, tampoco se tradujo en una mejoría en cuanto a resultados, aunque sí en cuanto a la hora de competir.

Por otro lado, es muy difícil entender algunos de los cambios realizados por Laínez en sus choques, siendo el último cambio ante el CD Castellón el más inexplicable. Con el equipo descendido en esos momentos, decidió dar entrada a Novoa por Aguilera, justo cuando más necesitaba un gol el Conquense y cuando más balones estaba colgando al área.

Conclusiones

Sería in error aglutinar en una persona o un colectivo (jugadores, cuerpo técnico, directiva…) el descenso. Sin duda, ha sido un cúmulo de decisiones, a la larga vistas como erróneas, las que han llevado al Conquense a Tercera División. No se puede decir que los jugadores no hayan peleado, puesto que se han dejado el alma en cada partido, tampoco que los entrenadores (Luis Ayllón y César Laínez) no hayan trabajado, puesto que se han desvivido por el equipo, ni tampoco que la directiva sea la culpable de que el equipo encajara goles en los últimos minutos o que no fueran capaces de anotar las ocasiones marradas.

Pero lo que está claro que entre todos no han podido encontrar la solución, o ponerle remedio, a la deriva del barco. Y este, finalmente, terminó hundiéndose.

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