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Nacho Alfonso, un hasta luego con lágrimas en los ojos

Ha sido la noticia de esta semana, no por menos esperada. Nacho Alfonso dice adiós al Conquense y a Cuenca. En realidad todos sabemos que su intención es un hasta luego, más que un adiós, pero eso es hablar del futuro y el futuro nadie lo puede predecir, más en estos momentos.

 

Nacho Alfonso deja la U.B. Conquense, ‘su’ Balompédica siendo el entrenador del primer equipo, una ilusión que empezó a ser su sueño y que se convirtió en realidad el pasado mes de agosto cuando la gestora que encabeza Ángel Mayordomo, con el apoyo del director deportivo Javi Soria, otro ‘trozo’ de la historia de este club, le propuso ser el máximo responsable del banquillo blanquinegro.

 

Dijo que sí, faltaría más, “fue el momento más feliz de mi vida deportiva” afirma Alfonso entre lágrimas en el momento de este adiós, y con ello culminaba un recorrido en el Conquense que comenzó en el 2001 como jugador y que le ha llevado, durante diez años en diversas etapas, a prolongar su actividad como director técnico, director de la Escuela de Fútbol del Conquense y segundo entrenador. Pero su sueño era entrenar a la Balompédica y ahora que lo había conseguido, que estaba feliz con ello, el maldito covid-19 le ha cortado de raíz el sueño, la ilusión, de sentarse en un banquillo.

 

La historia de Nacho Alfonso en la Balompédica

 

Ignacio Alfonso Velasco nació en Madrid (22/03/1980) por lo que hoy tiene 40 años. Su primera etapa en la Balompédica fue en la temporada 2002/03 procedente del Onda (Castellón). Tenía 22 años y era un lateral izquierdo sub-23 de mucha calidad. Su entrenador era Miguel Zurro. Siguió una temporada más con compañeros como Barber, López Garai, Neira, Mikel Rico, Ángel Luis, Héctor del Bosque, Castillejo, Lalo, Zafra, el portero Álvaro, Lozano Soriano… Es decir, empezaba a formarse el equipo que una temporada más tarde perdería el histórico ascenso a Segunda División en el Bernabéu ante el Castilla. Alfonso no estaría porque se marchó al Ceuta.

 

Después, jugó en el Levante B, Badalona, Gramanet, Pontevedra donde se enfrentó al Conquense (siempre en Segunda B) y Ferrol, ya en Tercera. Después, de nuevo al Conquense en la temporada 2012/13, también en Tercera División con 32 años. Uno de los culpables de su regreso a Cuenca fue su hijo Adrián, nacido en esta ciudad donde reside, y del que quería estar cerca. Con Jordi Fabregat de entrenador, Alfonso consiguió retornar a Segunda División B y jugar una temporada más, la 2013/14. Pero al término de la temporada, Alfonso decidió colgar las botas.

 

Lo que pareció ser, no lo fue. Alfonso no colgaría los borceguíes de manera definitiva y tras un año inactivo, en el que la Balompédica descendería a Tercera, volvió a ser jugador en el Conquense en la temporada 2015/16 en Tercera División, en su tercera etapa como balompédico, con Manu Calleja como técnico. Tras quedar campeón de liga, el Conquense de Nacho Alfonso vería como se le escapaba el ascenso a Segunda B al empatar, 1-1, ante el Mutilvera, tras empatar a cero en la ida. Como compañero tenía a Dani Gérica, al que ha entrenado esta temporada.

 

Ahora sí que se retiró definitivamente Alfonso, pero no dejó el Conquense. Empezó la tarea de fundar, junto al también exbalompédico Álvaro Martínez, la escuela de fútbol del club, dirigirla, además de ejercer como director técnico y entrenador del equipo femenino, antes de ser segundo entrenador de la primera plantilla con Luis Ayllón, en la temporada 2017/18, con el que ascendió a Segunda B, siguiendo la pasada con Luis Ayllón y, tras su cese en enero, con César Lainez. Como ya se sabe, el equipo descendió a Tercera División, Luis San Juan dejó de ser presidente y la nueva gestora le propuso ser el entrenador. Hasta hoy.

 

El covirus-19 lo manda a Badalona

 

Hay que decir que Nacho Alfonso estaba implicado, al igual que su mujer e hijos, en Cuenca, pero el covirus-19 tiene paralizado al fútbol y en Tercera División es inaguantable. Sin esperanzas de cara a un futuro que nadie sabe por dónde caminará, el extécnico del Conquense ha tomado la decisión de marcharse a Badalona (Barcelona) a trabajar en la empresa familiar de sus suegros. Nuestra esperanza es que nos pueda mandar unos buenos chuletones.

 

“Cuenca me acogió muy bien desde el primer día que llegué y después también a mi familia. Me duele dejar el Conquense porque tenía mucha ilusión y muchas ganas de ser su entrenador, además de que estaba disfrutando. El día a día en este club ha sido muy satisfactorio y me voy con la sensación de que quedaba mucho por hacer”, palabras de Nacho Alfonso en su despedida.

 

El virus ha descolocado al fútbol y por eso Alfonso no piensa en entrenar de momento. “Soy un adicto al fútbol y, cuando todo se estabilice y el fútbol se normalice, lo intentaré, pero ahora es algo que lo veo muy lejano”.

 

“Mi mayor alegría, en los nueve años que he estado en Cuenca, fue cuando me llamaron Ángel Mayordomo y Javi Soria para ofrecerme ser entrenador del Conquense. Esta temporada, cada entrenamiento, cada partido, ha sido un disfrute, también con algún disgusto como la derrota en Las Pedroñeras, pero trabajando con la tranquilidad de que en los primeros días del mes, todo el mundo cobraba. Yo, y mi cuerpo técnico, sólo hablábamos de fútbol y eso es algo de agradecer”, añade.

 

Agradecido a todos

 

Sentado en la terraza de ese bar amigo, saboreando la cerveza, una de las últimas que se tomará antes de partir a Badalona, sonríe cuando te mira, pero su mirada tiene una tristeza poco habitual en quienes lo hemos conocido desde que en el verano del 2002 llegó al Conquense. Vuelve a insistir en su agradecimiento a todos los que han formado parte de su vida deportiva en nuestra ciudad.

 

Precisamente, este martes, el club hizo pública una carta de despedida de Nacho Alfonso. En esa carta repite catorce veces la palabra gracias. Lo hace cuando se refiere a los presidentes que ha tenido: Ángel Pérez, Jesús Fernández, Luis San Juan y Ángel Mayordomo. A los secretarios técnicos Jorge Campos y Javi Soria. A la actual junta gestora. A Sergio Blanco, su gran colaborador en la escuela de fútbol. A los periodistas que le han, hemos, tratado durante tanto tiempo, con referencia nuestro compañero Paco Alarcón al que el virus nos privó de su presencia, y a Manuel Noeda. A su cuerpo técnico, Fran García (del que se gestiona sea su sucesor en el banquillo), Marcos de la Cruz, Nacho, Edu, Javi, Mantecón, Alfonsito y José Luis. A los aficionados, en referencia al Frente 1946, pidiéndoles que apoyen al club, ahora más que nunca. A su familia, a su mujer Raquel y a sus hijos Adrián, Daniella y Aday.

 

Y gracias también a sus jugadores, “será muy difícil encontrar un grupo humano tan bueno como este”, con mención especial a sus capitanes, Iván Rubio, Gérica, José Vega y Héctor Rubio.

 

Sabe Nacho Alfonso que con su marcha de Cuenca, del Conquense, se rompe el sueño de ser entrenador, más cuando lo era en un club que siente como suyo. Pero la vida da muchas vueltas y, como él dice, a lo mejor cuando el fútbol modesto recupere la normalidad, puede surgir la oportunidad de seguir siendo entrenador. De momento, lo que está claro es que Nacho Alfonso ha dejado huella en este club y en esta ciudad. Ambos le recibirían con los brazos abiertos.

 

Tras su último sorbo de cerveza, su reflexión es clara. “Estaré en la lejanía, pero volveré con frecuencia a Cuenca porque aquí tengo a mi hijo Adrián. Mientras tanto, seré muy feliz disfrutando de los éxitos de la Balompédica”.

 

Ese es Nacho Alfonso. Hasta pronto amigo.

 

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