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Estampas insólitas, escapadas heroicas y llegadas masivas, así han sido los finales de etapa de la Vuelta en Cuenca

Recopilamos cómo han sido los diferentes finales de etapa de la Vuelta Ciclista a España en la capital conquense

La crisis sanitaria provocada por el Covid-19 ha hecho que el mundo deportivo haya puesto el freno. No es ajeno a esta situación el ciclismo, que se ha visto incluso obligado a suspender el Giro de Italia y está en estos momentos parado a la espera de conocer cuándo se podrá volver a la normalidad deportiva.

Desde Eldeporteconquense.es hemos querido recuperar, y actualizar, uno de nuestros reportajes ligado a este deporte, en el que hablábamos de los finales de etapa en Cuenca en la tercera grande del calendario ciclista.

Y es que la Vuelta Ciclista a España ha protagonizado catorce finales de etapa en la capital conquense, en sus 74 ediciones (alcanza la 75º en este 2020). La última de ellas en 2017, después de que pasara un periodo de once años sin que la caravana ciclista acabara en Cuenca. En este reportaje recordamos cómo fueron esos finales de etapa en Cuenca.

Nacida en 1935, la Vuelta Ciclista a España tuvo unos primeros años de vida convulsos, con motivo de la Guerra Civil, que obligó a su suspensión entre 1937 y 1940, y por la Segunda Guerra Mundial, que dejó sin ediciones a los años 1943 y 1944. Tampoco hubo competición en 1949, así como en el intervalo entre 1951 y 1954. Desde entonces se celebra de forma ininterrumpida, siendo precisamente en 1955 cuando este evento realizara su primera pernoctación en Cuenca. Este año, en la décima etapa y procedentes de Valencia, Cuenca acogió su primer final de etapa en una jornada de 222 kilómetros, celebrada el 2 de mayo. Una etapa que podía marcar un antes y un después en la clasificación general, según recogía el periódico Ofensiva con declaraciones del francés Raphaël Géminiani, líder dos días antes de la llegada a Cuenca. Y así fue, ya que otro ciclista galo, Jean Dotto (Terrot – Hutchinson), se colgó el maillot amarillo (ahora el líder luce maillot rojo) en la capital conquense y ya no lo soltó. Lo hizo al acabar en tercera posición en Cuenca, en una etapa que ganó el italiano Antonio Uliana (Leo-Chlorodont) y al que le siguió en meta el español Antonio Jiménez.

CYCLISME - TOUR DE FRANCE 1956 - 1956 walkowiak (roger) Madame Walkowiak embrasse son mari, vainqueur du Tour. *** Local Caption ***
CYCLISME – TOUR DE FRANCE 1956 – 1956
walkowiak (roger)
Madame Walkowiak embrasse son mari, vainqueur du Tour. *** Local Caption ***

La segunda ocasión que finalizó en Cuenca una etapa de la Vuelta Ciclista a España fue en 1957, y prácticamente en idéntica fecha, ya que entonces la llegada fue el 3 de mayo. Octava etapa de la prueba, y nuevamente dio un vuelco a la clasificación. Estuvo protagonizada por una escapada, en la que el francés Roger Walkowiak, fallecido en 2017, marchaba junto al toledano Federico Martín Bahamontes y los españoles Escolá y Massip, además de otros tres franceses más (Dotto, Geminiani y Bauvin), el belga Adriaenssen, el italiano Guido Boni. Walkowiak fue el más rápido en la llegada al casco urbano de Cuenca, al completar el trazado en 4:26:03 horas, gracias a sus intentos en la parte final de una etapa en la que Bahamontes volvió a coger el liderato de la prueba, a pesar de sufrir un pinchazo en la llegada a Cuenca y que le impidió alcanzar la meta junto al resto de fugados. Sin embargo, el ciclista toledano no pudo salir victorioso en una Vuelta que ganó el también español Jesús Loroño.

Fuensanta Un año después, en 1958, volvió a haber protagonismo conquense con el final de la séptima etapa. Con un recorrido similar a 1955, donde el pelotón debía superar el complicado puerto de Contreras y Minglanilla, prosiguiendo posteriormente por Motilla del Palancar, Almodóvar del Pinar y Villar del Saz de Arcas, para llegar a Cuenca y su final en la Avenida Reyes Católicos. Se impuso el belga Gilbert Desmet, que protagonizó un ataque a cuatro kilómetros para el final y entró en solitario por delante de su compatriota Rik Van Looy, a 25 segundos. Sin embargo, el verdadero protagonista fue el italiano Giuseppe Buratti, quien se escapó en Requena y consiguió diez minutos de ventaja, pasando con amplia distancia sobre el pelotón hasta , pero sufrió un calambre que finalmente le obligó a retirarse.

En la década de los 60, no fue hasta 1963 cuando Cuenca volviera a poner su nombre en alguna de las etapas. Fue en la penúltima etapa, aunque en esta ocasión sólo fue lugar de partida, desplazándose el pelotón a Madrid en esta jornada. Algo parecido a lo que sucedió en 1965, aunque esta vez en sentido contrario. En la capital conquense se situó la llegada de la sexta etapa, de 161 kilómetros, con triunfo del español Manuel Martín Piñera. Una victoria donde aventajó en 1:50 minutos a su compañero de equipo en el Kas, Joaquín Galera, y en 1:53 minutos al español del Ferrys José Pérez. Como curiosidad, fue tal la ventaja que tuvo Martín Piñera respecto a algunos ciclistos que obligó a readaptar el reglamento para repescar a 43 corredores.

Vuelta 1973
No hubo cita con la vuelta en Cuenca hasta ocho años después. Lo haría en 1973. El 30 de abril llegó a la capital desde Alcázar de San Juan, tras 169 kilómetros, recayendo la victoria en el belga Joseph De Schoenmaecker. Aquel año cabe destacar la presencia, por primera vez, de dos conquenses en la cita, hecho que no se ha vuelto a repetir. Luis Ocaña y Jaime Huélamo participaron en aquella Vuelta de 1973, en una carrera en la que Ocaña finalizó segundo en la general tras el belga Eddy Mercxk. Esta llegada también fue inusual, ya que por primera vez se dispuso una meta inusual, situada en la Plaza Mayor, con un Luis Ocaña cruzando en séptimo lugar y un Jaime Huélamo enfilando la meta en el puesto 42. El segundo en aquella etapa, el español José Pesarrodona, se alzó con el maillot de líder, aunque no pudo mantenerlo hasta el final en detrimento del mencionado Mercxk.

Hubo que remontarse hasta 1978 para volver a disfrutar de un final de etapa en Cuenca. Fue en la séptima etapa, cuando el español Txomin Perurena (KAS) cruzó en primer lugar la meta. Lo hizo en solitario, teniendo así premio a su esfuerzo y tras un intento de escapada en etapas anteriores en el mítico puerto de Pajares, pero entonces no consiguió el botín que sí encontró en Cuenca. Esta etapa estuvo marcada por los continuos ataques desde la salida, realizada en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz. Ya en el alto de Cabrejas, Perurena marchaba en primer lugar y fraguó su victoria con un final en la Plaza Mayor acorde a sus características, superando en 26 segundos al holandés Gees Bal y en 1:31 minutos al galo Gilbert Chaumaz. Así contó esta etapa en su día el periódico ABC.

En 1983 fue la ocasión en la que más temprano llegó la Vuelta Ciclista a España. Tras una prólogo en la localidad valenciana de Almusafes, en la primera etapa se puso rumbo a Cuenca con victoria del español Juan Fernández, tras 235 kilómetros. La etapa no tuvo mayor historia a excepción del empinado final hacia el Casco Antiguo de Cuenca, donde Fernández supo aprovechar perfectamente la cuesta a través del empedrado. El francés Dominique Gaigne (Renault) estuvo muy arropado por todo su equipo y pudo conservar su sorprendente liderato, aunque sería su compañero de equipo, el reconocido Bernard Hinault, quien finalmente ganara la edición.

La siguiente ocasión que la Vuelta a España finalizó en Cuenca ya fue en el año 1996, en la segunda etapa, llegando desde Valencia. Se impuso el italiano Nicola Minali tras 210 kilómetros y en una llegada que se resolvió al sprint. Aquella edición fue recordada por el intento de Miguel Induráin de conquistar la única grande de tres semanas que no ganó, tras su brillante trayectoria en el Tour de Francia y Giro de Italia. Sin embargo, el navarro no rayó a gran nivel y la victoria final fue para el suizo Tony Rominger, un ciclista de mucha clase que tuvo la mala fortuna de vivir en la misma época que el corredor español.

Siemoni, ganador en solitario, alza su bicicleta tras bajarse de ella a cinco metros de una meta que cruzó a pie. Foto: REUTERS
Siemoni, ganador en solitario, alza su bicicleta tras bajarse de ella a cinco metros de una meta que cruzó a pie. Foto: REUTERS

Más fructífera fue la primera década del siglo XXI. En 2001, la gran vuelta recaló en la capital conquense el 27 de septiembre, en la 18ª etapa. Procedente de Albacete, los ciclistas completaron 154,2 kilómetros, con el italiano Filippo Simeoni llegando en primer lugar, y dejando una estampa insólita. Echó pie a tierra y entró con su bicicleta alzándola, lo que le costó posteriormente una multa de 50.000 pesetas. Simeoni aprovechó la desgracia del español Santi Blanco, corredor del iBanesto.com que marchaba escapado y la victoria parecía suya, pero sufrió dos caídas, tras un tremendo arreón a 500 metros de la cima del castillo conquense.

Dos años después, en 2003, el alemán Erik Zabel supo sobreponerse a lo que le ocurrió en 2001, cuando el Alto del Castillo se le atragantó. Esta vez, guardó fuerzas en el grupo perseguidor y el sprinter germano se lanzó a meta a 500 metros de meta, alzando los brazos como campeón por delante del entonces prometedor, el belga Tom Boonen, quien con tan solo 22 años ya despuntaba en el panorama internacional.

En 2005, el noruego Thor Hushovd ligó su nombre a Cuenca en la quinta etapa, jornada que finalizó en la capital tras llegar el pelotón desde Alcázar de San Juan. El sprinter, conocido como ‘El orgullo de los Fiordos’, se aprovechó de los pocos efectivos del pelotón tras su paso por el Alto del Castillo, quedando fuera el hasta entonces gran dominador de la Vuelta en las llegadas masivas, el italiano Alessandro Pettachi. Además, la etapa en Cuenca también tuvo incidencia en la general, con el abandono de uno de los grandes nombres, Iban Mayo.

La penúltima vez que la Vuelta Ciclista a España vino a Cuenca fue en 2006, también la ocasión que más protagonismo tuvo. El 8 de septiembre la prueba llegó desde Guadalajara, en un espectacular final de etapa en la que Samuel Sánchez, dos años después campeón olímpico, fue el ganador tras mostrar su poderío por las calles de Cuenca, en una etapa que finalizó en Hermanos Becerril. Un día después, Cuenca fue el inicio y final de una contrarreloj de 33,2 kilómetros, en la que se impuso el británico David Millar, un consumado especialista.

La última ocasión en la que la Vuelta a España paró en Cuenca se produjo en 2017, en una edición en la que salió victorioso el esloveno del UAE Team Emirates Matej Mohoric. Salió triunfador por su fe inquebrantable en sus posibilidades. Magnífico rodador, demostró haber estudiado la etapa y saber dónde podía tener sus opciones. Tras colarse en la fuga de 14 corredores y a la que dejó hacer el pelotón, desde la entrada de los escapados a Cuenca se puso al frente y atacó con dureza y sin descanso. «Sabía que algunos de los escapados eran buenos escaladores, por lo que he intentado anticiparme», contaba una vez finalizó la etapa. El ciclista esloveno realizó un primer corte en la fuga, al que solo pudieron seguirle José Joaquín Rojas (Movistar Team), Thomas de Gendt (Lotto) y Pawel Poljanski (Bora-Hansgrohe). Tras coronar el Alto del Castillo mostró su buena lectura de la carrera. «No soy rápido al sprint, por lo que intenté escaparme», desvelaba Mohoric, que en el descenso hacia Cuenca por la Ruta Turística cogió unos pocos metros que ya fueron definitivos. El ciclista del UAE Team Emirates aprovechó unos segundos de duda de sus compañeros de viaje y ya no soltó la primera posición, demostrando sus buenas dotes como rodador, además de mostrar una técnica exquisita mientras bajaba.

El esloveno celebra su victoria en la meta. Foto: José Alberto Valenciano

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