Inicio Noticias Raqueta 2018: El año mágico de Pablo Andújar

2018: El año mágico de Pablo Andújar

Pablo Andújar en Roland Garros. CORDON PRESS

A principios de 2018, Pablo Andújar ocupaba el puesto 1.690 en el ranking ATP. Diez meses después, ya era el número 83 del mundo y dos años después ha sabido mantener su nivel (actualmente está en el puesto 53). El tenista conquense afincado en Valencia puso fin a su temporada del renacer con un nuevo triunfo individual y llevándose la copa de ganador del Challenger de Buenos Aires. Un año mágico para un deportista que estuvo muy cerca de la retirada y que su amor al tenis le hizo volver a lo grande. Ahora solo tiene un objetivo: disfrutar.

Poco importa que estuviera tres años prácticamente jubilado por las continuas lesiones en su codo derecho, que le llevó a pasar por el quirófano en tres ocasiones y que le impidió gozar de continuidad. Es cierto que los problemas llegaron en el momento más álgido de su carrera, pero ha demostrado una tremenda fortaleza mental para superar una adversidad que hubiera terminado con la carrera de cualquier tenista. Solo desde esta perspectiva se entiende el resurgir de Andújar, cuyo amor por el tenis le ha llevado a hacer lo posible e imposible por volver con garantías a las pistas. Ilusionado, sin ninguna presión más allá de disfrutar en cada partido, consiguió volver al top 100 más de dos años y medio después, y sigue en la élite del tenis mundial después de demostrar que tiene cuerda para rato.

Recordando aquel mágico 2018, declaraba emocionado en ATPWorldTour.com que el 2018 «es de locos». No obstante, surgían dudas sobre su desempeño deportivo, ya que «no tenía ranking ATP ni sabía cómo iba a responderme el codo». Pero logró acabar la temporada consiguiendo plaza directa para el Abierto de Australia, primer Grand Slam de la temporada, protagonizando una de las mayores gestas que se recuerdan en el mundo del tenis.

Sin embargo, esa ascensión tampoco fue un camino de rosas. Andújar tardó casi dos meses en sumar su primera victoria en 2018, pero cuando se desquitó, empezaron las alegrías. En abril firmó dos títulos seguidos encadenando 10 victorias consecutivas. Primero en el Challenger de Alicante, después en el ATP 250 de Marrakech (cuarto título ATP de su carrera, auqnue en 2019 estuvo cerca de sumar el quinto tras perder la final del Gran Premio Hassan II), estos triunfos revalorizaron su vuelta a las pistas. Pero las lesiones tampoco se olvidaron de él esa campaña. «Tuve otra operación de codo y después de seis semanas ya estaba compitiendo. También sufrí una pequeña rotura en el isquiotibial, y a principio de temporada otra rotura en el pectoral… Tuve mis pequeños problemas. Se dan por la vuelta a la competición pero no me dejaron mucha continuidad», declaraba en la misma web.

Olvidados los quirófanos, su mayor victoria ha sido volver a estar sano. Lo que ha hecho que juegue más tranquilo, lo que se refleja en las pistas. Su calvario le ha hecho madurar, ya que ahora mismo es un regalo para él ser tenista profesional, y no una obligación como podría ser antes. Gracias a su rendimiento deportivo en ese exitoso 2018, ha obtenido una excelente recompensa para 2019 y 2020: puede elegir que torneo jugar, por lo que puede configurarse a su gusto el calendario.

Comentarios