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Viaje con Kerouac

Jugadores del Globalcaja C. B. Cuenca. Foto: Miguel  Ortega.
Jugadores del Globalcaja C. B. Cuenca. Foto: Miguel Ortega.

Nueva entrega del jugador de Globalcaja C.B. Cuenca, Miguel Ortega.

Jack Kerouac fue un escritor de la generación beat americana. Esta generación es en norte américa, lo que en Europa los bohemios, solo que a lo bestia (murió a los sesenta y pocos años de cirrosis…). Kerouac es popularmente conocido por sus viajes, puesto que se recorrió Estados Unidos de arriba a abajo con su coche y con un amigo (y a veces amigas… ya saben, los beats, la libertad sexual, el alcohol …); de punta a punta y pasando hasta por México. Una burrada, dicen. Pues me río yo de Kerouac. Los viajes que vamos a hacer este año no tienen perdón de Dios; y pusimos en marcha el cuentakilómetros este sábado. Al menos, al llegar tuve la grata sorpresa de ver al señor Gabriel Campos, ex – entrenador, y aún amigo. Aunque, cómo no estarán las cosas en la Federación para que él tuviera que hacernos mesa… Un abrazo y mucho ánimo desde aquí.

Y hablando de baloncesto, que a eso hemos venido, el partido se encarriló desde el principio. El primer cuarto pareció más tenso y dio la sensación de que no se resolvería hasta el final, pero supimos superar al rival pronto. Ayudó en esto un Aguilar que se encontraba en su mejor versión. En un intento por imitar a Stephen Curry, salió a falta de tres minutos de terminar el primer cuarto, metió tres triples y una bandeja (asistida por Parker… digo, por mí) y se sentó. Se sentó porque terminaba el cuarto, luego salió y metió otro. Curry habría sentido envidia…

El partido siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, y nuestra ventaja no bajaba de diez. Quizá a nueve… pero entonces llegaba aerolíneas Castell y dejaba una bandeja a la altura del aro; o yo, que metí casi veinte puntos y no recuerdo muy bien cómo. Pero con esto y con todo, la clave no fue el ataque. La clave fue la defensa. Dejamos a Ciudad Real (vigente campeón, dos veces seguidas) en 53 puntos, y jugando en su casa. Así sí se ganan partidos, claro. Cada vez que penetraban encontraban un muro; o a su defensor o a Ruipérez, que no mide 2,15 pero intimida lo suyo. Nunca tiraban solos, robábamos balones… Un partido muy completo en defensa, con un acierto aceptable en ataque.

El final fue llevadero. En ningún momento pareció que los ciudadrealeños pudieran superarnos en el marcador; incluso aumentamos un poco la ventaja en este último cuarto cuando nos hacían presión. Ya saben, la presión puede hacer que quites muchos balones o que te metan muchas canastas… y nosotros les metimos muchas canastas. Así que al final, 53 – 68. Un punto en la clasificación que viajaba a Cuenca como viajan las cartas de amor en la bolsa del cartero: sonriente. Solo una pequeña anotación, y es una corrección al entrenador, Mosto. Al final del partido dijo, y cito textualmente: “enhorabuena chicos, habéis estado increíbles”. Bueno, la corrección es que la frase está mal construida. El verbo es “hemos”.

Durante el camino de vuelta, a pesar de parecer unos mini Kerouacs, no fue muy insoportable; diría que fue hasta entretenido. Bromas, risas, y felicidad generalizada por la victoria. Ahora a entrenar, y a esperar a un equipo que por el momento solo a perdido un partido: Almansa. Van a venir confiados, porque van a mirar la clasificación. Nosotros vamos a ir preparados, porque nos da igual quien venga.

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