Apuesto a que apuestas, la nueva corrupción en el deporte

Apuesto a que apuestas, la nueva corrupción en el deporte

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Con el 12-0 del Barça B al Eldense hace unas semanas y la confirmación de que ese encuentro estaba amañado, de nuevo volvemos a darnos cuenta muchos de los aspectos más feos del deporte, antes solo estaban los famosos maletines de las primas, ahora se suman las apuestas.

Apuestas por ganar, por perder, por penaltis, por córners, por sets, por canastas… Por un sin fin de cosas a las que la gente se ha acostumbrado a apostar, hasta ahí todo bien, el problema es cuando esas apuestas se hacen con conocimiento y seguridad de que van a suceder, es decir, cuando el que participa es el interesado y hace todo lo posible para que se cumpla. Desaparece en ese momento la palabra deporte y la sustituimos por la trampa y la nueva corrupción.

¿Qué cara tendrán los aficionados del Eldense después de saber que algunos de sus jugadores se vendieron por una derrota humillante? La decepción es tremenda, ¿cómo reponerse de algo así y seguir creyendo en el deporte? Hay muchos controles para evitar hechos de este tipo, pero hay cosas incontrolables, yo incluso veo bien que un deportista apueste por su victoria, al fin y al cabo es lo que tiene que intentar, pero, ¿por perder?, ¿por ser humillado?

Quizás hay que limitar las apuestas, hacerlas solo en divisiones y deportes superiores, donde a los jugadores no les merezca la pena jugarse su pellejo por las apuestas, aunque no seré yo quien marque las reglas, lo que sí queda claro es que cada derrota inusual de un equipo o deportista individual será sospechosa de una posible trampa, de una posible apuesta, de una posible corrupción.

Señores, nos estamos cargando el deporte, la competitividad y la ilusión de muchos aficionados, incluso he leído estos días como grupos de inversores extranjeros se hacen con los mandos de equipos de fútbol de categorías inferiores para mover como les place los resultados.

Seamos honestos y trabajemos todos porque esto no pase porque o esto cambia o yo apuesto a que nos lo cargamos, ¿apostamos?

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