Abogado defensor

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Cuando escuché ayer por la radio la noticia del Fiscal Anticorrupción me quedé anonadado. Es jodido ver que quien tiene que cuidar de las ovejas es un lobo hambriento. Cierto es que su delito es de bastante menor entidad que el de los sinvergüenzas a los que (¿defiende?) procesa, pero no queda bien. Queda feo. Como ver a un futbolista millonario esconder cuartos al fisco. No es elegante. Puedo entender que un albañil, o que un fontanero que malviven con 1.000€ al mes, cobren algunas chapuzas sin IVA (que esa es la única corrupción que persigue nuestro Fiscal, por lo que parece).

Lo puedo llegar a entender, aunque no es lo correcto. Pero cuando aparecen bajo la sombra de la sospecha nombres como el de Cristiano Ronaldo, Messi, Neymar, o cualquier otro sujeto podrido en dinero, me enfado. Me enfado mucho. Rompo platos, tiro vasos por la ventana, golpeo el mobiliario. Porque eso no es necesidad, eso es avaricia pura. Que un tío que gana más de 100 millones al año (o sea, más de ocho millones de euros al mes), trate de pagar menos al Estado… me parece denigrante. Y ahora, claro, con más razón, cuando nos enteramos de que quien debía investigar, acusar y tratar de enchironar a los corruptos, es en realidad su abogado defensor. España.

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