Me hago mayor

Me hago mayor

Compartir

Me estoy haciendo mayor, me lo noto. Se ve en las pequeñas cosas… sonreír a un niño que molesta en un pasillo de hospital, una canita que no estaba, una arruguita que aparece de la nada. Miren, hace algunos meses me fui de viaje con mis padres a Bélgica, y cuando nos plantamos en el hotel de Brujas, nos dijeron que allí no nos conocían. Que ni reserva ni leches, allí no teníamos sitio. Para cualquier joven, eso es una aventura, una exploración. Una oportunidad para dormir en un sofá más sucio que limpio (por decir algo), y levantarse a media noche a robar el vodka de la barra. Pero no, me molestó. Me jodió mucho verme en la calle a las doce de la noche, y meterme en la cama casi a las dos.

Rabié más de lo que un cascarrabias común rabiaría, pero eso no es todo. Meses más tarde, a través de la página trivago, busco alojamiento en Madrid para pasar un fin de semana allí, y encuentro una habitación muy mona, muy barata y muy céntrica. Tras los altercados sufridos en Brujas, me dije, no seas tonto, y llama a ver si ha habido algún problema con la reserva, y no lo había. Al menos no lo que un joven de veinte años debería de calificar como problema, porque me llevé una sorpresa cuando descubrí que lo que “trivago” llamaba “habitación individual con baño, tele y mesita de noche”, es en realidad: “habitación femenina compartida, con baño público, un trozo de colchón y medio de tela”. Me encantaría ponerme en la situación de un quinceañero que no ha probado los más prohibidos frutos del amor, y esperar ansioso la llegada del fin de semana para disfrutar de lo que entonces entendería como una caricia caprichosa del destino, entre sueños sórdidos e imposibles fuera de la ficción. Pero mucho me temo, tal y como yo lo veo, que el destino me ha puesto de por medio seis exámenes entre medias, siete chicas fiesteras que me despertarán cada dos por tres y treinta metros de distancia de mi cama al cuarto de baño. Soy jodidamente viejo.

Comentarios

[br]