ISIS, madre de Horus

ISIS, madre de Horus

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ISIS, madre de Horus, y Diosa de la maternidad y del nacimiento, compró un terreno en 2002 en Cuenca, en el término municipal de Arcas. Cuando ISIS, madre de Horus, compró dichos terrenos, el vendedor les dijo que el terreno tenía toda la documentación en regla para crear lo que en un futuro sería un idílico hostal de estilo egipcio. Así, en ese mismo año, la Diosa consiguió los permisos de actividad y licencias pertinentes para comenzar la actividad hostelera (con su edificio principal, su piscina, su anexo a recepción), a través de la alcaldesa de entonces, la socialista Francisca Rodríguez. Un par de años después, el alcalde popular Pedro Ruiz, tampoco puso objeción alguna a que la mismísima Diosa de la maternidad y del nacimiento tuviera una piscina, actividad hostelera, y un anexo a la recepción en su localidad. Con base en la Ley 6/1996 de Régimen de Suelo del señor Aznar (en mi opinión, una de las principales causas de la crisis en España), el terreno “rústico urbanizable” –y por tanto en proceso de urbanización- que comprara ISIS, madre de Horus, no era inconveniente alguno; ni si quiera años después para el actual alcalde, el socialista Joaquín González, que accedió por primera vez al Gobierno en 2007. Tampoco lo fue la recientemente creada pista de pádel, de 2012, ya que la madre de Horus pensó que podría ser una iniciativa provechosa.

Pero en 2015, coincidiendo con la presentación a Alcalde del gerente del ISIS (este ya sí de carne y hueso, no una Diosa; Isidoro se llama) encabezando la agrupación de electores “Alternativa por Arcas”, todo parecía nublarse. De repente, el suelo “rústico urbanizable” es incompatible con la actividad hostelera; la piscina debería ser un charco natural; el anexo a recepción debería ser escombro, y la pista de pádel debería ser tierra. Y nadie sabe qué ha pasado entre medias; ni si quiera la mismísima Diosa de la maternidad. Tampoco yo, simple mortal, sé qué ocurrió entre medias. Pero lo que sí es seguro es que permitir la caída de un negocio que genera dinero y riqueza en un término municipal como Arcas, parece cuanto menos desorbitado. Si ISIS, madre de Horus, y el Señor Alcalde de Arcas, tuvieran a bien sentarse y entenderse, acercar posturas y limar asperezas, estoy seguro de que los conflictos se volatilizarían. Desaparecerían, como el polvo lo hace en la tierra.

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