Veinticinco todavías

Veinticinco todavías

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Quien nos lo iba a decir hace 25 años, cuando a estas alturas se había clavado una flecha bañada en fuego que simbolizaba el inicio de los juegos olímpicos en Barcelona. Quién nos iba a decir que, ya por aquel entonces, la familia Pujol se embolsaba un tres o un cuatro por ciento de las adjudicaciones que otorgaba a los empresarios. O que el que, 25 años después sería Presidente del Gobierno, estaría declarando como testigo (y suerte que es Presidente, si no sería como investigado) ante la Audiencia Nacional por la trama de su partido. Y quién narices nos iba a decir que España y Cataluña iban a estar al borde de la ruptura porque cuatro locos quieren tener mayor protagonismo político.

Claro que, tampoco nadie nos iba a decir que el PSOE propondría un Estado federal, teniendo en cuenta que lo único en lo que diferimos del estado federal al uso, es en la potestad jurisdiccional, sin mentar que las Comunidades Autónomas tienen más capacidad administrativa que cualquier estado de un estado federado o confederado. Y quien nos iba a decir que, 25 años después, íbamos a ir a pique. Que iba a morir gente en nuestras playas y “no podemos hacer nada”, que estaríamos enganchados a un aparato más pequeño que la palma de una mano. Que íbamos a tener que pagar por tener un trabajo. Que íbamos a seguir pegándonos con las religiones. Que iba a haber hambre todavía. Que iba a haber clases todavía. Quién nos iba a decir, a estas alturas, que no nos merecemos todavía.

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