Inicio Opinión El Sargal no es un teatro

El Sargal no es un teatro

Tras lo sucedido en el partido de Copa del Rey en el que se enfrentaban Ciudad Encantada y Anaitasuna el pasado miércoles, un sector del público, al parecer, increpó a una parte de jugadores del equipo navarro. Sin duda unos hechos condenables y denunciables, más aún si les llegaron a escupir, lo cierto es que no lo vi, pero si sucedió solo queda pedir perdón y buscar a quiénes lo hicieron, porque eso deja de ser deporte.

Pero vamos a explicar lo sucedido, porque parece que en algunos lugares Cuenca es un lugar de cafres, de maleducados y de malas personas, esos actos, al parecer, lo realizaron cuatro o cinco chavales, que se vieron provocados por gestos de algunos jugadores que se palpaban sus partes nobles mirando a las gradas, eso puedo decir que por desgracia lo vi. No es justificado ni mucho menos el comportamiento posterior, pero tampoco lo que sucedió anteriormente.

Ahora todo el mundo aprovecha y se lee que en Cuenca son agresivos, que insultan y que se sobrepasan con el equipo visitante. Por desgracia, los de los insultos sucede en todos los pabellones a los que acudo, estoy cansado de escuchar insultos de todo tipo contra el entrenador del Ciudad Encantada, Lidio Jiménez, donde le han llegado a desear la muerte, y también han sido dos o tres, he visto su cabeza falta de pelo con saliva de diferentes personas y me he avergonzado de esas situaciones.

Es cierto que se debería parar todo eso, pero es lo que sucede en todos sitios y en muchos deportes, que lo condeno, vuelvo a repetir, pero, por favor, no hagamos más sangre de esto, no pongamos a Cuenca como una ciudad de ‘garrulos’, que El Sargal no es un teatro y quienes critican ahora el comportamiento de la afición, cuando han salido sumando de Cuenca han aplaudido el ambiente, diciendo que así se vive muy bien el balonmano.

Que esto sucede en todos sitios y quizás la solución es condenarlo todos a la vez. No empañemos lo bonito del balonmano, no empañemos el bonito partido del pasado miércoles y no lo hagamos tampoco con el de vuelta, donde sin lugar a dudas espero un pabellón ejemplar, donde no se insulte a nadie y donde se disfrute del balonmano, así lo ha hecho saber Anaitasuna al sentirse molesto por los insultos conquenses, seguro que su pabellón el miércoles será un gozo para los jugadores y cuerpo técnico de Cuenca.

Erradiquemos los insultos, pero yo quiero seguir vibrando con la afición conquense, con sus cánticos y su apoyo en cada partido. Seguro que muchos equipos querrían tener como local a los que se sientan en las gradas de un Sargal que no es un teatro.

Comentarios