Ciudad Encantada, gracias por todo (y por lo que falta)

Ciudad Encantada, gracias por todo (y por lo que falta)

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Todavía queda campaña en la liga Asobal, por lo que aún restan partidos por disfrutar del Ciudad Encantada en esta histórica campaña 17/18. Este miércoles se despedía de la Copa del Rey tras su derrota en pista del Anaitasuna, mientras que con anterioridad también cayó ante Huesca en el último partido de la primera vuelta y donde se jugaba entrar en la Copa Asobal. Así, dos oportunidades perdidas y donde los conquenses parecen estar continuamente tirando al palo, sin terminar de conseguir un éxito que eleve al equipo entre los mejores de España y que les lleve a pelear por un título.

Sin embargo, creo que no es necesario que esto suceda para considerar a los conquenses como uno de los grandes. Han conseguido hitos mucho más importantes que luchar por ganar, como es unir el latido de toda una ciudad. Este miércoles, mientras los chicos de Lidio Jiménez intentaban la gesta de meterse en la fase final de la Copa del Rey, buena parte de Cuenca estaba pendiente de lo que sucediera a más de 400 kilómetros de distancia, y las redes sociales eran un hervidero, primero de apoyos para el partido, y posteriormente de ánimos tras la derrota.

Esa unión tan necesaria entre afición, equipo y ciudad es la piedra sobre la que se debe sustentar el futuro del equipo. Como primer paso, este sábado se debería llenar El Sargal y aplaudir a rabiar al cuerpo técnico, directiva y jugadores por generar este sentimiento y hacernos vibrar incluso con sus derrotas.

Son varias las oportunidades que ha tenido en los últimos años el equipo conquense de dar un paso adelante en su rendimiento, pero nunca ha terminado de cuajar. Sin embargo, en esta 17/18 ha estado hasta el final en la pomada por todas las luchas y, como auténticos guerreros, también lo están en la última pelea de la temporada, entrar en Europa. El destino le ha negado opciones pasadas, pero aún quedan ilusiones que hacer realidad, y es que quizás todas esas opciones perdidas sean el preámbulo de algo histórico. Son grandes, aunque buscan ser gigantes. ¿Por qué no soñar con el Ciudad Encantada como el primer equipo conquense en jugar en Europa? Yo creo en ellos.

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