Inicio Opinión Bajada a las cloacas

Bajada a las cloacas

Estamos acostumbrados a ver a políticos de todos los colores y partidos dando besos a niños durante las campañas electorales, o abrazando a gente de la tercera edad. Pasean por las calles, dicen que hay que bajar los impuestos y doblar el gasto social, o se visten de granjeros y se montan en un tractor para hacerse una foto. También es típico el ir a los debates con corbata, y a los mítines con un botón abierto; más campechano, más cercano. Besan a sus mujeres y maridos, se abrazan con los compañeros que hasta hace dos días intentaban quitarles el puesto, hablan de la primavera, del perdón, de lo que calienta el sol.

A la gente la puedes engañar la primera vez, pero una cada cuatro años no cuela. Y ellos también se han dado cuenta, así que en lugar de hacerlo solo en campaña, de un tiempo a esta parte han decidido echar las vísceras a la política. Primero fueron las víctimas del terrorismo, que bastante tienen como para que un político los utilice de escudo. Pero la bajada a las cloacas que han protagonizado estos días los políticos españoles, es sencillamente demencial, repugnante, asqueroso. Utilizar la muerte de un niño para sacar adelante una ley que es abiertamente injusta (e inútil: la pena de muerte en algunos estados norteamericanos no han impedido las matanzas en colegios) por, únicamente, recoger unos pocos miles de votos, de una mayoría ignorante y visceral. Precisamente los gobernantes, lo que deberían hacer es poner materia gris cuando el ciudadano medio echa a la gente a los lobos. Y viviremos y vivimos las consecuencias de tener, votar y promocionar a políticos mediocres.

Comentarios