S.O.S San José Obrero

S.O.S San José Obrero

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El deporte de Cuenca en general, y el fútbol en particular, atraviesan un momento particularmente peligroso. Hace un año, cuando saltó a la palestra el problema de la deuda que varias decenas de entidades arrastraban con el Ayuntamiento, se generó cierta alarma. Pero siempre se pensó que habría alguna solución. Véase compensar la deuda en varios años, y sirva como ejemplo la subvención dirigida a los clubes deportivos por el Ayuntamiento.

El melón que este viernes abrió el Obrero en su Asamblea para elegir directiva (como es lógico, nadie se presentó para dirigir un club que, a día de hoy, está muerto) puede ser el primero de muchos, porque la problemática que arrastra el San José se puede extrapolar a muchos clubes de Cuenca. Esto no significa que, si se han hecho las cosas mal, no tengan que pagarse por ello, pero sí se deberían proponer alternativas o soluciones para evitar que el Obrero deje de existir. Al menos, sentarse en una mesa para debatir las posibles opciones y tratar de agotar todas las vías posibles para mantener a flote un club tan humilde como necesario, cuya labor trasciende de lo deportivo a la social, y que son totalmente fundamentales para desarrollar el fútbol de Cuenca.

Para uno que ha estado tantos años dentro de esa familia (suena a tópico, pero el equipo rojillo es de verdad una familia) le apena ver que justo cuando las cosas han cambiado para mejor, tengan que asumir las malas decisiones del pasado. Entonces no se puso freno al desenfreno, pero ahora que hay buenas intenciones y personas cuya principal misión es la de sanear el club, sí se ponen trabas al diálogo. Y es que, quizás, simplemente con eso, diálogo, se pueda encontrar una solución. Falta voluntad para ello, pero estoy convencido que con empeño se pueden encontrar alternativas para mantener con vida al San José Obrero, primero, y al resto de clubes en su misma situación, después.

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