Crónica de una muerte anunciada

Crónica de una muerte anunciada

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Supongo que a pocos les sorprenderá que España esté fuera de este Mundial, creo que no han podido gestionar peor todo lo sucedido, desde dos días antes de comenzar con el despido de Lopetegui y la llegada de un inexperto Hierro, tenía también buen papelón, como desde el principio al fin de los minutos jugados.

Y en la gestión no voy a buscar culpable, no sé si Lopetegui lo hizo mal, si fue Florentino, si fue Rubiales, pero no puedes llegar con esa inestabilidad a una competición como ésta. Porque quitando unos minutos ante Portugal, el único partido que parece ser preparado por Lopetegui, el resto ha sido el verlas venir, me ha dado la sensación que el único objetivo era mantener la posesión y seguir jugando con el mismo esquema, un esquema que sí lo han respetado de Lopetegui, pero que hay que cambiar en ciertas circunstancias, un esquema y un estilo que ha dado mucho a España, pero que no es eterno.

Y lo peor es que costaba hacer autocrítica, que lo de Argentina o Alemania se intuía, pero que España iba a mejorar: pues no. Silva o De Gea han jugado por un decreto ley que aún no conozco, porque lo del portero es de traca, siete disparos y seis goles, que sí, que igual no tuvo la culpa en cinco de ellos, pero la desconfianza era impresionante, se pudo ver en la tanda de penaltis cuando tocó varios de ellos y fue incapaz de evitar que entrarán. O Silva, un jugador que ha paseado por el césped sin rumbo alguno, porque no había plan B, porque los cambios de Hierro, tardíos en los partidos, eran jugador por jugador, sin sorprender, sin cambios de sistema. En el deporte también hay que saber jugar las cartas.

Hemos sido los reyes de la posesión, y quizás sí, los jugadores han luchado todo lo que han podido en el terreno de juego, pero nada más, no hay nada más. Ahora habrá que mirarse el ombligo, parece que cuesta demasiado, y desde el primero al último solucionar lo acontecido, porque llevamos dos Mundiales y una Eurocopa que nos hace remontarnos a tiempos no tan lejanos. Se abre una nueva etapa, esperemos que Rubiales sepa gestionarla y, por favor, actúa desde la cabeza, no desde el ego.

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