Jesús Herrada y la Costa da Morte, un sitio ideal para vestirse...

Jesús Herrada y la Costa da Morte, un sitio ideal para vestirse de rojo

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Jesús Herrada hizo historia este jueves. Apenas han pasado unos minutos desde que cruzó la meta en Estaca de Bares y todavía no será (ni somos) consciente de lo que ha logrado al colocarse líder de la Vuelta a España. Un privilegio para muy pocos ciclistas, y que en el caso del conquense está claro que ha llegado a este deporte para no marcarse límites ni fijarse ningún imposible. Él se sube a la bicicleta cada día dispuesto a hacer disfrutar a Mota del Cuervo, Cuenca, España y todo el ciclismo. Y quien lo discuta puede ver sus exhibiciones en los Juegos Europeos de Bakú, o la reciente participación en el Campeonato de Europa en Glasgow.

La duodécima etapa de la Vuelta a España partía desde tierras gallegas, en Mondoñedo (Lugo), para ir recorriendo un lugar con tanta historia como la Costa da Morte, pasando al lado de acantilados como los de Ortigueira, Loiba o el mismo final en la Estaca de Bares. Esa costa con un alto potencial para la fotografía se ha hecho aún más famosa en los últimos años, ya que en Loiba se encuentra situado el banco más bonito del mundo, donde incluso hay que hacer cola para realizarse fotografías (generalmente en temporada veraniega). Desde allí, al fondo se intuye el faro de Estaca de Bares, lugar donde terminó esta jornada. Pero ahora, para el imaginario conquense ese lugar pasará a ser conocido por el del maillot más bonito del mundo, el que vistió por primera vez en su carrera Jesús Herrada, quien rompió la sequía de 48 años sin un ciclista conquense en lo más alto de La Vuelta a España con el memorable Luis Ocaña.

En la Costa da Morte han sido innumerables los naufragios de barcos, de ahí su nombre, pero cualquiera que haya pasado y parado por esa zona se habrá quedado mirando a unos horizontes sin límites, ensimismado y enamorado a la vez de un paisaje sin igual. Este jueves 6 de septiembre, quien nos ha ensimismado y enamorado ha sido Herrada, quien al igual que esos cercanos acantilados, demuestra no tener límites y tener un horizonte muy esperanzador.

Nunca un lugar había sido tan acorde a la figura de un protagonista, y no se me ocurre un lugar mejor para que Herrada consiguiera semejante éxito. Disfrutemos de su liderato, pero sobre todo, disfrutemos de un ciclista y deportista cercano, humilde y trabajador, todo un ejemplo para los conquenses.

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