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Cinco minutos

Llevo varios meses recibiendo consultas de diverso tipo, siempre relacionadas con el mundo jurídico. Que si sabes de esto o de aquello, que si puedes ayudarme a esto o lo otro, que si oye, tu que sabes, cómo funciona esta reclamación… Al principio mola, claro. Joder, sabes de algo y todo el mundo te consulta. Está chulo. Pero se ha acabado.

Hace poco tiempo se estropeó un grifo de mi casa, el de la cocina, y hubo que cambiarlo. Esas cosas las cubre el seguro, pero si no, lo último que hace nadie es pedirle a algún amigo fontanero que te lo arregle gratis; a lo sumo te “hace precio”, pero no encontrarás una rebaja mayor. No porque, “yo como de esto, tío”. Y así es, hay que pagar el trabajo de la gente. Pero también hay que pagar el conocimiento.

Cuando un amigo tiene un problema hipotecario, le han puesto algún tipo de sanción administrativa, le han estafado en algún asunto civil o mercantil o tiene problemas legales de carácter penal, me preguntan a mí porque ellos “de eso no saben”. Y la solución no es “¿qué te cuesta? Si tú lo haces en cinco minutos”; claro, pero he tardado más de cinco años en aprenderlo, y sigo aprendiendo. En principio, yo no vivo de esto, pero hay gente que sí, personas valientes que abren un despacho dispuestos a generar beneficios a partir de una inversión importante (carrera y máster, alquiler, material, personal…). Es a ellos a quienes hay que preguntar, y hay que pagar los conocimientos que han adquirido, que son los que te van a sacar del lío en que te has metido, o te van a ayudar a meter en un lío a quien se lo merezca.

Así pues, si algún día abro un despacho, serviré a la Abogacía con gusto; de momento, no volveré a ayudar a nadie gratuitamente, porque no solo estoy regalando mi inversión (en mi caso, carrera y máster), si no que estoy quitando oportunidades de negocio a personas que han abierto su despacho y que quieren y pueden vivir de sus conocimientos. A nadie se le pasa por la cabeza llamar a un amigo fontanero para que te cambie gratis el grifo en cinco minutos; a nadie se le debería pasar por la cabeza hacer gratis una consulta especializada de cinco años de trabajo duro.

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