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Tiempo después

Hay días jodidos, de esos que se nubla todo con pequeñas cosas que te amargan poco a poco. Días en que se tuerce hasta lo más lineal de nuestras vidas, como que no haya café esa mañana. ¿Saben a qué días me refiero, no? Estás en tu casa, por fin te acuerdas de escuchar la última canción de Sabina, Tiempo después para la peli que su nombre lleva, y cuando te dispones a escucharla relajado en la cama, se va el WiFi. Matas, claro, matas gente. O dejas una botella de agua en la nevera, se te olvida y revienta. No encuentras la otra zapatilla de estar por casa, no te queda gel mientras te estas duchando, o te haces un cola cao, pero no te quedan magdalenas. Cuando me pasan esas cosas; una, varias o todas juntas en el mismo rato, aprieto fuerte los dientes y maldigo en checo. Eso, o me visto y me voy de paseo con mi perro.

Solo una de esas cosas me cura todos los males, y hay que tener en cuenta que no sé checo. Pero un muchacho, pobre y joven vagabundo, en Barcelona, no va a tener esa suerte. Le han arrebatado a su socio, a su desestresante, a su compañero. Un adiós inacabado por un hijo de puta con pistola. Todas las maldiciones te caigan desde el Dios que fuere.

#JusticiaParaSota

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