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Sembrar para crecer

En un intervalo de unas horas, la Unión Balompédica Conquense ha cerrado sendos acuerdos con San José Obrero y Ciudad de Cuenca que ponen de manifiesto la intención de la actual junta gestora y el resto de protagonistas en este proyecto de futuro. Es cierto que la temporada pasada ya se logró un acuerdo histórico por parte blanquinegra, rojilla y morada, pero en esta ocasión se ha dado un paso más de cara al futuro del fútbol en Cuenca. Más allá de sentimentalismos, que los hay, y del forofismo, que también existe, hay dos grandes beneficiados tras esta situación.

Los primeros, los jóvenes futbolistas que contarán con una estructura deportiva nunca vista hasta la fecha, con hasta tres clubes juveniles (cada uno en una categoría), un filial en Preferente y un primer equipo en Tercera División. Esto significa que los jugadores tendrán una escalera por la que subir de forma adecuada para llegar a lo más alto, esto es, el Conquense. Los diferentes escalones sirven para formar y forjar a dichos futbolistas, cuyo propósito final pasa por alcanzar la primera plantilla. En este sentido, las tres entidades han entendido que, lejos de pelearse, lo mejor es unirse por el mismo propósito: los futbolistas.

La otra parte beneficiada es Cuenca, concretamente su fútbol. Aunque la ciudad es pequeña, hay sitio para todas las maneras de entender el fútbol. Sin embargo, lo que no es entendible es que el fútbol no comprenda que pertenece a una ciudad. Sin estar en categoría profesional, lo lógico es crear un proyecto de futuro que permita, en primer lugar, competir dentro de las limitaciones económicas; en segundo, que haga crecer al equipo de cara al futuro. Y con esta filialidad y fusión se ha puesto una piedra importante para el futuro, puesto que será complicado ver resultados a corto plazo, pero en unos años será más fácil ver un primer equipo plagado de futbolistas de Cuenca con verdadero nivel y, con ello, crecerá el club y se podrá soñar con cotas mayores.

Esto tendrá una consecuencia si se sigue por este camino, el crecimiento de la masa social. Sin ánimo de ofensa, pero a día de hoy la cantidad de socios con la que cuenta el Conquense no se corresponde con un club que aspiraba con llegar a Segunda División. Y son los socios los que merecen el mayor de los respetos, por lo que hay que cuidarlos y mimarlos. Por supuesto, lograr que más personas se sumen a la causa, para que el Conquense crezca a través de sus socios y no de otra manera.

La ecuación es muy sencilla y de sentido común. Si formamos jugadores de Cuenca y estos van ascendiendo por la estructura deportiva, arrastrarán con ellos amigos y familiares. Todos ellos, al final, sentirán el club como propio y si encima los ven en el primer equipo, entonces habrá más aficionados al equipo. Más jugadores conquenses, más aficionados y, por último, más socios y mayor masa social.

Con estos acuerdos lo que se ha hecho, básicamente, es sembrar para crecer.

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