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No solo se insulta en las gradas de Cuenca

Me da pena tener que escribir un artículo así, pero también siento que es necesario aunque me temo que nada va a cambiar. Y es que, por desgracia nos hemos acostumbrado a ser personas diferentes cuando ocupamos las gradas de un pabellón, o un estadio, personas agresivas donde parece que todo vale, que se puede insultar todo lo que se quiera y eso no es así. Pensemos que vamos por la calle y le decimos a alguien un insulto, creo que a nadie se le pasaría por la cabeza, pues en un recinto deportivo debería ser igual, ¿o es que nos han educado de otra manera? Insultamos a personas que no conocemos y que en muchos casos no nos han hecho absolutamente nada, salvo su trabajo.

Pues bien, comenzaré por mirarme mi ombligo, y soy el primero que se tensa y quizás a veces los nervios me hacen protestar alguna acción arbitral o un comportamiento antideportivo, pero jamás he insultado a nadie y creo que no lo haré. En segundo lugar, valoraré la forma de actuar de la afición del Liberbank Cuenca en cuestión, una afición numerosa, donde se escuchan algunos insultos (contados) y de los que me avergüenzo, y seguro que ellos mismos lo hacen cuando lo piensen en casa. También es cierto que es más fácil que se escuchen en Cuenca con tanta gente que un pabellón desierto, aunque ni mucho menos justifico esas actitudes y espero que se moderen y cambien. Me encantan los cánticos jocosos y el animar al equipo sin parar, porque para mí eso sí es deporte.

Pero lo que ya no voy a consentir que digan que solo pasa en Cuenca, porque me paseo todos los pabellones y pasa en todos los sitios, en TODOS, y no me vale y tú más. Y después del choque de Benidorm lo puedo decir que lo he vivido en primera persona al narrar el partido y contar lo que estaba sucediendo, en decir que los árbitros nos estaban perjudicando, porque así era y ahí están las imágenes que lo van a demostrar, pero en ningún caso ofendí a nadie de Benidorm para que el speaker del club y quien hace las entrevistas no parara de mandarme callar y decirme: bobo, tonto, imbécil y otras lindezas… Sí, una persona del equipo, con su chándal y su identificación insultando a un periodista que ha ido a hacer su trabajo, eso sí que da vergüenza de verdad y no es porque sea yo, es que eso pasa en Cuenca ante un compañero y me indignaría sustancialmente, en Benidorm, ningún compañero salió a dar la cara.

Otro, sin identificar, me cantó la victoria local con un: «toma, toma, toma», con la cara desencajada a escasos centímetros de mí. Yo me limité a terminar de narrar mientras aguantaba el chaparrón, teniendo a Doldán de defensor diciendo al educado speaker: «cállate y déjalo», porque se lanzó a por mí, sin saber sus intenciones y mientras lo observaba el delegado federativo diciéndome: «aguanta», que es lo único que pude hacer. Lamentable, indignante y vergonzoso, de verdad….

El que me dijo: «toma, toma», surrealistamente me deseó buen viaje cuando vino a darme la mano, le pedí explicaciones de su actitud y se disculpó, algo que le honra y que no hizo esa persona del Benidorm. Con esto quiero hacer ver que ‘en todos sitios cuecen habas’ que diría el refrán, que dos casos no generalizan a todos como podría pasar en Cuenca y con esto no justifico lo que aquí suceda.

También, desde este texto, quiero pedir disculpas si a alguien ofendí con mi narración, pero es que creo que no falté el respeto a nadie de Benidorm, a mí sí. Ahora, mirémonos todos el ombligo, yo el primero, y esforcémonos por cambiar las actitudes, porque eso no es deporte, eso es otra cosa.

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