Inicio Opinión Para el Liberbank Cuenca no hay misiones imposibles

Para el Liberbank Cuenca no hay misiones imposibles

Yo era de los primeros que pensaba que era prácticamente imposible que el Liberbank Cuenca sacara algo positivo de Nimes, así lo pensaba el 90% de la gente y así lo marcaban incluso las casas de apuesta (ahora no vale subirse al carro de yo creía). Un carro en el que solo estaba el entrenador del equipo conquense, Lidio Jiménez, y su plantilla.

Y es que ya no hay imposibles para ellos, porque clasificarse para la final de la Copa del Rey contra el Huesca con los 10 jugadores ya fue un mérito, el empatar en Puerto Sagunto, también con lo justo y tras ir perdiendo de cinco fue otro, el ganar al Holstebro un milagro y empatar en Nimes tras ganar con cierta comodidad al Puente Genil es, pues no sé qué es ya, porque me quedo sin calificativos…

El Nimes es tercero en la primera Liga de Francia, cuenta con un presupuesto de 8 millones de euros, como diría Joaquín Soria: «nos entierran en billetes», pero no nos entierran en el campo, a día de hoy no apostaría a que Cuenca perdiera ante ningún equipo ni ante ninguna adversidad.

Recuerdo en momentos de júbilo diferentes frases de gente cercana a mí cuando hablamos de balonmano, recuerdo a Alberto Val decir: «que se prepare el Nimes» y pensar que está loco; recuerdo a Manuel Noeda hablar del gesto de Lidio Jiménez, mirando para arriba y afirmar: «para ganarnos a nosotros hay que sufrir», y es que con sus frases, sus gestos, sus arengas y su inteligencia, el técnico hace que todos se crezcan y más si tienes una afición como la de Cuenca, que se desplaza a sabiendas de que la misión imposible podía ser campanada.

Lo de ir segundo en el ‘grupo de la muerte’ no es casualidad, es una mezcla de jugadores top comprometidos por el club, es una mezcla de testosterona, es una mezcla de gente que los prepara físicamente como Cañada o Vellisca, que trata sus lesiones como Ramón o Jaime y una guinda con mucho sabor a victoria de un Lidio que no se rinde nunca ni permite que nadie lo haga. «Una vez que comienza el partido yo ya no pienso en nada más, pienso en ese partido y en ganarlo», afirma Jiménez una y otra vez.

Y es que para hacer cosas así no está permitido ser conformista, lo fácil hubiera sido dejarse llevar, pensar que las cosas en Europa ya estaban hechas y que jugarla era el premio. Ese no es el premio, el premio es seguir haciéndonos llorar de emoción, es ponernos el vello de punta, es pensar que faltan muchas cosas por hacer, que hay que seguir creciendo y hacerlo todo juntos y eso se dieron cuenta en el descanso en Nimes, para salir como salieron y no pensar en el cansancio.

Sinceramente, creo que ninguno somos conscientes de lo conseguido, de lo que están logrando y de la ilusión que nos despiertan a todos los que les seguimos. Que hemos dejado de ser pequeños para ser grandes de corazón y humildes de bolsillo. Creo que son un ejemplo de vida para todos y las vacas flacas llegarán como en la vida misma, pero cuando lleguen, se volverán a levantar, porque no tienen permitido otra cosa.

Quiero en mi vida los consejos y el trabajo constante de Lidio Jiménez, la tranquilidad de Juan Doldán, las manos de Jaime y Ramón, la bondad del ‘Chavo’, la felicidad de Juan Olivares, la preparación física y la ilusión de Vellisca y Cañada, la fuerza y el atrevimiento de Natán, Dutra y Thiago, la paciencia y el buen hacer de Maciel, el carácter de Vainstein, la definición y la técnica de Sergio, la lucha de Hugo, el buscar la mejora de Lindblad, la inteligencia de Marrochi, el poder de superación de Samuel Ibáñez, las vaselinas, la bondad y el compañerismo de Doldán, la constancia de Eskerecic y la profesionalidad, la defensa y la seriedad de Moscariello. Sin olvidarme de Fekete ni Baronetto, que siguen recuperándose para estar lo antes posible y que son gran parte de esto, como lo es Manu Díaz, que ha llegado para seguir creciendo junto al club como Armando y Taravilla, que tienen todo el futuro por delante con muchas aspiraciones puestas.

Valoremos todo esto, porque no somos conscientes de lo que se está haciendo. Son muchas cosas con muy poco, son los representantes de la provincia, de la región y del país por Europa y, no es nada fácil poder decir eso. Cuando hace muy poco hablar de Europa era para pensar que es cosa de otros. Pues no, no es cosa de otros, es cosa de Cuenca y ahora que están ahí solo falta que todos pongamos nuestro granito de arena para poder seguir disfrutando, soñando y viviendo el momento. Tened en cuenta que los disgustos también llegarán y será cuando más de valore todo esto y cuando haya que seguir arrimando el hombro.

Comentarios