Inicio Opinión El Liberbank Cuenca se llevó una nueva Copa de Europa en Madrid

El Liberbank Cuenca se llevó una nueva Copa de Europa en Madrid

Este sábado 7 de marzo el Liberbank Cuenca vivió uno de los reveses más duros de los últimos años, ya que le tocó caer eliminado en la Copa del Rey ante el BM Benidorm en el último segundo de la prórroga y tras haber tenido una posesión para adelantarse. Lo hacía después del subidón del gol de Natán que forzaba esa prórroga y el éxtasis en la afición conquense, que vio como su equipo perdía una renta de tres goles, con dos opciones de irse de cuatro, en tan solo un minuto.

Fue ahí cuando llegaba el miedo a perder, el miedo a defraudar y el miedo que anunciaba el técnico Lidio Jiménez. Un miedo que es incontrolable, ya que poco más se les podía pedir a los jugadores del Liberbank, donde se veía por sus rostros y gestos que lo estaban dejando todo en una lucha por la clasificación a una final de Copa del Rey y a Copa EHF, para ello tenían en las gradas a alrededor de 1.500 aficionados, que son las verdaderas Copa de Europa de este equipo junto a un grupo humano de jugadores y cuerpo técnico que han hecho que Cuenca y y Castilla-La Mancha se contagie de este club.

Hoy, domingo 8 de marzo, la depresión ha llegado, pero con ella también llegan las reflexiones, ya que no vale flagelarse y sí marcarse objetivos próximos. El primero debe ser el sentirse orgullosos de un equipo que eliminó al Huesca en la eliminatoria a doble partido en febrero y al Anaitasuna, antes de jugar esta semifinal y que casi alcanza una segunda final ante el Barça seguida, algo que si miramos la historia de la competición es lo siguiente a complicado. Lo segundo, valoremos esa afición que se ha desplazado, que ha movido su corazón por este equipo y que se lo llevó roto de una Caja Mágica que es muy bonita y muy grande, pero que no estuvo a la altura de Cuenca, porque para estarlo, al menos la megafonía, el speaker y organizadores deben saber lo que es este deporte y lo segundo que en cualquier deporte, la afición manda y no la puedes acallar con música sin sentido a un volumen ensordecedor: mucho que aprender.

Pero dejando las críticas a un lado, dejemos también la tristeza que nos invade este domingo, a mí el primero, muchos me piden neutralidad por ser periodista, algo que intento hacer con el mayor rigor posible, pero lo que no voy a hacer es mentir, sí, hoy estoy ‘jodido’ como todo el que siente este club, pero desde ya hay que pensar en todo lo que queda. Restan 11 partidos de Liga Asobal donde en juego está poder entrar a la Copa EHF, porque aunque el cuarto puesto a día de hoy no dé esa opción, es muy posible que haya invitación para esa plaza. Quedan dos partidos de este año de la EHF, donde hay opciones de clasificarse y por error nos estamos olvidando de ello y queda disfrutar de un balonmano que nos hará sonreír.

También queda otra cosa, y para mí quizás la más importante, es la de valorar todo lo conseguido, de cerrar los ojos y echar el pensamiento atrás y de ver que si ahora estamos ‘jodidos’ es porque nos hemos puesto el listón a una altura celestial, y eso es porque todos lo hemos trabajado para que así sea, que no es malo buscar todos los éxitos, pero los futuros, seguro que los disfrutaremos más, porque los malos momentos también unen.

Señores y señoras del Liberbank Cuenca, siéntanse orgullosos de ser de este equipo y no sonrían mucho ahora, porque deberán reservar esas sonrisas para cuando volvamos a triunfar. No ganamos, pero Cuenca tiene una nueva Copa de Europa lograda en Madrid, y esa ya la tiene su afición en posesión, porque hoy en la Caja Mágica volverán a cantar los grillos y el speaker.

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