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Manuela y nuestros niños

17 de marzo, día nublado y lluvioso en Cuenca, es el tercer día oficial de cuarentena, aunque en mi caso llevo desde el viernes, ya que decidí quedarme en casa para poner mi granito de arena por la causa como está haciendo la mayoría de los españoles. Seguiré escribiendo sobre la cuarentena cada cierto tiempo y esta vez he creído conveniente dedicar este espacio a los más pequeños.

Para ello me fijaré en la que es mi ahijada, Manuela, el día 21 de este mes cumplirá su primer año, ¿quién iba a pensar por estas fechas en 2019 lo que íbamos a vivir ahora? fue y sigue siendo una de las alegrías de nuestras vidas y continua mostrando su sonrisa inocente en cada minuto del día. Yo debería estar comprando su regalo y cuadrando el trabajo para poder ir el sábado a pasar el día con ella, pero aquí estoy confinado y buscando no volverme loco por el momento.

Esa sonrisa de Manuela es una de las cosas que busco recordar cuando las cosas no van del todo bien, y es la sonrisa y la inocencia de un niño la que nos tiene que seguir haciendo fuertes. Ellos no pueden dar explicación a lo que está sucediendo, su mente buscará dar explicación de porqué sus padres están en casa sin ir al trabajo, porqué no van al colegio con sus amigos y porqué no pueden ver a su familia ni ir al parque a jugar. Verán como un regalo el poder tener la presencia de sus padres y como un castigo el estar encerrados. Tienen la inocencia que muchos desearíamos ahora mismo y nosotros tenemos la obligación de pasar el tiempo perdido con ellos (no es mi caso que vivo solo). También tenemos la obligación de explicarles las cosas de la mejor manera posible y de no perder la sonrisa para no preocuparles (aquí me acuerdo de la película de ‘La vida es bella’ y del protagonista ‘traducir’ a su hijo lo que estaba contando el soldado como si todo fuera un juego). Evidentemente, ni eso era ni lo es esto, pero debemos llevarlo de la mejor manera posible, por ellos y por nosotros.

Quedaos con las cosas positivas los que sois padres, que es pasar más tiempo con vuestros hijos, el poder jugar con ellos y el disfrutar de su infancia. Quedaos con una época difícil que nos está tocando vivir para ser mejores y para valorar de lo que ahora no podemos disfrutar. Ellos en unos años estudiarán algo que han vivido sin darse ni cuenta, como nosotros vivimos otras etapas difíciles saliendo de las mismas gracias a nuestros padres y abuelos.

A mí me toca quedarme con esperar volver a ver pronto a Manuela y celebrar su cumpleaños y el poder disfrutar de su sonrisa, de la de Lara, Valeria, Miguel Ángel, Adriana, Lucas, Claudia, Inés, Mar… y todos mis niños, que no saben lo que pasa, pero que siguen riendo por nosotros. Nosotros tenemos la responsabilidad de cumplir lo que nos dicen porque ya no somos niños y de nosotros dependerá el futuro de ellos.

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