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La victoria de Cuenca en León, otro día para marcar en rojo

Foto de Javier García

13 veces había jugado Cuenca en León en Liga Asobal y nunca antes había ganado, lo ha tenido que hacer a la 14ª y la verdad que ello da para escribir, y escribir mucho.

Y desde que terminó el partido tenía ganas de contar cosas, de escribirlas, de compartirlas… La crónica la pude hacer sentado entre las maletas del autobús y de aquella manera, y estaba en deuda con un día histórico, así me lo hizo ver mi amiga y gran aficionada al Incarlopsa, Encarna.

Lo voy a escribir en primera persona para compartir lo que yo viví, pero dejando claro, de no ser así pido disculpas, de que los únicos protagonistas son todos los que viajaban en ese autobús salvo quien maneja este teclado.

Salida a las 9:00 horas camino de León, se espera un día largo por delante, encima contra uno de los equipos punteros de esta liga, dirigido por un gran entrenador como Manolo Cadenas y con pleno de victorias en esta temporada. Cuenca, sin que Lidio Jiménez se pueda sentar en el banquillo y tras una derrota ante Granollers en casa, una de las que duelen.

Pero la cara de los jugadores demostraba seguridad, por suerte llevo mucho viajado con ellos y se les veía la tranquilidad de una gran semana de entrenamientos, de que se iban a levantar sí o sí como han hecho otras veces y que a la afición le iban a brindar algo bonito.

La parada a comer fue a las 13:00 horas en mitad del camino, y tras ella, continuación del viaje hacia León, con llegada y un pequeño paseo antes del partido, donde Juan Doldán y Lidio Jiménez hablan de los últimos detalles de un partido que se prevé duro. Doldán al mando, siendo el primer entrenador argentino en dirigir un encuentro en la Liga Asobal, eso ya es historia, pero si se gana es mucho más. Aunque Lidio le quita toda la presión y le da toda su confianza antes de subirse con el que les escribe a lo más alto del pabellón.

Vivir un partido con Lidio Jiménez daría para un libro quizás, tranquilo no es, ya os lo podéis imaginar, pero vivir junto a él otra victoria histórica sí. En la pista y muchos metros debajo de nosotros estaban todos sus chicos, los cuales se hacían una piña cada vez que podían entres las arengas de un Colo Vainstein que no dejaba de insuflar energía a los suyos.

Empezaba el partido y los nervios eran patentes en ambos lados. Natán destacaba en León y Cuenca comenzaba mandando en el marcador con ventajas que se diluían en algunas precipitaciones normales de cada choque, llegando al descanso con victoria de un gol. Se sabía que iba a ser clave el inicio del segundo tiempo, pero estaban bien en defensa y en ataque se notaba la seguridad de los Thiago, Dutra, Vainstein, Doldán, Simonet… La mala noticia es que Maciel estaba lesionado y no pintaba la cosa bien.

Y ese segundo periodo comenzaba bien, con ventaja en el electrónico salvo en un único momento cuando León se va de uno. Ahí podrían haber llegado las dudas, pero la tranquilidad siguió y Maciel decidió que aunque cojo, tenía que estar bajo palos. Samuel le cedió el puesto sabiendo que no tenía su día, cualquiera no lo puede tener en su trabajo. Y el argentino como si fuera El Cid Campeador salió a intimidad. A intimidar y parar, Thiago a decir: dadme la bola que yo marco, a Dutra con esa seguridad que le caracteriza para tirar un siete metros cuando había errado uno anteriormente, aunque lo marcó en el rebote, a Vainstein en sus penetraciones haciendo daño o la efectividad de Doldán con cuatro de cuatro.

La ventaja era ya de cuatro goles, aunque a Lidio Jiménez se le hacía un mundo y suplicaba que terminara ya, que quería bajar con los suyos a celebrar la victoria que se estaba fraguando.

Pitido final y estallido de alegría en el lugar donde estábamos, y carrera de descenso para estar todos juntos en la pista. Jugadores y cuerpo técnico no dejaban de sonreír, y de gritar, era como quitarse un peso de encima y sabían que había muchos protagonistas, uno de ellos Juan Doldán, al cual le caían los abrazos. La celebración siguió en el vestuario y yo, la verdad que no recordaba algo así. Salvo hace unos años con el primer triunfo en casa del Anaitasuna en Liga Asobal.

Es entonces cuando me siento un afortunado de poder haber vivido tantas citas históricas, me acordaba del partido de contra León en casa del año pasado donde pasó de todo… Y muchas cosas más.

Hugo López recordaba a sus compañeros esta otra cita histórica: «chicos, solo nos falta ganar en el Palau, habrá que hacerlo alguna vez».

Tras todo ello, vuelta a Cuenca, aunque antes hay que contar que Natán Suárez fue a ver al equipo, a felicitarlo y a explicar que las declaraciones que todos vimos hace unos días no se correspondían con la realidad y que él siempre estará agradecido a Cuenca y a Lidio Jiménez.

Una victoria de enjundia que disfrutó desde la distancia y con mascarilla muchos conquenses, así quedó reflejado en los muchos grupos de balonmano que tengo en mi whatsapp, que mis compañeros periodistas disfrutaron escribiendo esas crónicas que te sacan una sonrisa en cada palabra y una victoria histórica que el equipo dedicó a Julián Martínez ‘Chavo’, al que desean y deseo una pronta recuperación.

Cuenca ganó en León y eso fue historia, una más de este equipo, que seguirá planteándose nuevos retos a ritmo de cumbia argentina mezclado con pasodobles españoles, samba brasileña y un poco de tarantella italiana.

Aficionados al balonmano, ¡feliz sábado y sonrían mucho!

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