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Superarse paso a paso, algo que engancha

Finisher de la IV Media Maratón
Finisher de la IV Media Maratón

Hace algo más de un mes tomé la decisión de prepararme para la VI Media Maratón de Cuenca. Surgió de repente, como la mayoría de decisiones importantes en la vida, en un acto que muchos tomarían como locura pero que se define mejor como decisión y acierto.

Decisión: porque es difícil proponerse hacer una carrera de 21 kilómetros compaginando los entrenamientos para la misma con los de fútbol y crossfit. Acierto: porque después de hacerlo creo haber encontrado un deporte precioso que no caerá en el olvido.

Todo empezó, como he mencionado, hace 5 semanas. Me compré unas zapatillas de trailrunning y comencé a correr. Mi sitio de entrenamiento se inició en el camino de Martín Alhaja, paralelo al río Júcar desde el Recreo Peral. Mi amigo Adrián Olivares, quien estuvo mucho tiempo en el Club Trischool Cuenca y después se pasó al trailrunning durante más de un año, fue quien me preparaba los entrenamientos. Me los mandaba a través de Whatsapp y confiaba en que los cumpliría a rajatabla.

Adrián Olivares Conejero, mi entrenador.
Adrián Olivares Conejero, mi entrenador.
Uno de los entrenamientos por montaña con Rodrigo García y Adrián Olivares.
Uno de los entrenamientos por montaña con Rodrigo García y Adrián Olivares.

Los primeros días y los excesos…

Los primeros días fueron duros y aún hoy tengo sobrecargas. El no pertenecer a ningún club de atletismo ni aprender técnica de carrera con un profesional del atletismo acentúa los dolores en partes como los sóleos y tibiales. “No hay que preocuparse y seguir. Las agujetas se van entrenando más”, me decía Adrián. Así que yo se lo digo a quién esté leyendo esto y sienta el gusanillo del running. Los dolores desaparecen poco a poco, pero es muy importante estirar bien antes y sobre todo después de la actividad.

Por otro lado, antes he mencionado crossfit, un deporte de gimnasio que se basa en repetidos ejercicios de resistencia y fuerza, ya sea con pesas como con el propio cuerpo, según el WOD (Work of the day). Empecé a hacerlo en el gimnasio Wu-Tao porque algunos miembros del equipo de fútbol acudiríamos un día a la semana. La segunda semana hacía crossfit los lunes y miércoles.

Lunes: running por la mañana y crossfit por la tarde.
Martes: entrenamiento de fútbol.
Miércoles: running por la mañana y crossfit por la tarde.
Jueves: entrenamiento de fútbol.
Viernes: running por la mañana y fútbol por la tarde.
Fin de semana: si jugábamos el sábado corría el domingo, y viceversa.

Con este ritmo acababa la semana realmente agotado y decidí quitar el crossfit de la rutina. Fue fácil porque noté que para la espalda (la zona lumbar) no me venía bien y a la hora de correr me dolía. Por lo tanto, para el día de la Media Maratón sería un gran problema si los dolores continuaban.

La montaña, algo precioso

Los entrenamientos de carrera eran los que no faltaban cada semana. Adrián me solía indicar farlek por terreno (aumentar el ritmo de carrera hasta el 90% en todas las cuestas que vas encontrando) o farlek por tiempo (seguir un patrón de cambios de ritmo cada ciertos minutos) dos veces por semana, además de carrera continua en el resto de entrenos. Los fines de semana, ambos salíamos a correr y él me enseñaba rutas de montaña, que al fin y al cabo era lo que me gustaba. Cada vez que salíamos a la montaña me divertía mucho más que en Martín Alhaja.

Tengo que decir que correr por los cerros no es lo mismo que en pista. En ocasiones tienes que andar para subir los grandes desniveles, asegurar la pisada mucho para evitar torceduras y dosificar bien los esfuerzos en cada desnivel, tanto los ascendentes como los descendentes.

Después de ahondar en el trailrunning he encontrado algo que me ha enganchado y que además de disponer de grandes facilidades para realizarlo en Cuenca, es verdaderamente bonito. Ahora mi zona de entrenamiento casi siempre es la montaña.

La IV Media Maratón de Cuenca

Y llegó el día de la competición. La íbamos a realizar Adrián y yo pero después de los problemas que tuvo con sus piernas en la Carrera X Montaña de Palomera decidió no apuntarse. Aún así encontré a un vecino de mi bloque que también la había estado preparando y con el que fui a hacerla. Jorge Guijarro.

Mi objetivo, aparte de terminar la prueba, era bajar de 1:50’. En ningún entrenamiento había corrido tantos kilómetros ni tampoco tanto tiempo, así que no sabía cómo respondería mi cuerpo a partir de la hora y veinte minutos que fue el máximo que hice entrenando.

El recorrido lo conocía de antemano, aunque no me gusta correr por asfalto ni carril bici así que tampoco tenía la práctica de ello. Lo único que conocía muy bien era el tramo de Martín Alhaja. Los primeros kilómetros eran de bajada por San Isidro, tramo importante para calentar y no cargar demasiado los cuádriceps. Las sensaciones de encontrarte en la salida con conocidos, gente que te cruzas por la calle y no te imaginas que se calcen las zapatillas a tu lado, y todos con una sonrisa de oreja a oreja eran más que positivas. Y así pues empezamos a correr hacia abajo.

Mi vecino, Jorge Guijarro durante la carrera. Fotografía: www.alexphoto2008.es
Mi vecino, Jorge Guijarro durante la carrera. Fotografía: www.alexphoto2008.es

Mi MP3

Siempre llevo mi reproductor conmigo para escuchar música cuando me apetece. Normalmente escucho Extremoduro, mi grupo preferido, quienes me llevan por los caminos de las utopías. Para esta prueba me compré uno ya que en la primera semana el que solía utilizar me jugó alguna mala pasada dejando de funcionar en el clímax del Segundo Movimiento de la Ley Innata. ¡Me cago en…!
La música me acompañó desde la salida hasta la llegada.

El bajón y el subidón

Después de entrar en el tramo de carril bici hacia el puente de Valdecabras noté cómo los cuádriceps pedían un ritmo un pelín más bajo y también mi cuerpo reclamaba algo más de hidratación. En el kilómetro 9 y medio me comí un gel que llevaba en mi bolsillo, de manzana. El gel me aportó algo de fuerzas y continué a un buen ritmo, similar al de mi vecino, al que nunca perdía de vista a pesar de ir unos metros por detrás. Sabía que sería duro hasta entrar la segunda vez a Martín Alhaja, pero mantuve un ritmo bueno y solo en la cuesta previa al puente noté mucha flaqueza en las piernas. Recuperé un poquito y de nuevo cogí ritmo. A la izquierda veía los coches que después serían protagonistas del tramo de velocidad por San Isidro, y la gente aficionada animaba sin cesar. En estos kilómetros adelantaba a algunos corredores no sin animarles igual que ellos a mí. Un compañerismo y afinidad que me encantó. Miraba el cronómetro y llevaba una hora y veinte y entraba a Martín Alhaja por fin. Sin embargo, el cambio de superficie o los kilómetros acumulados hicieron mella en mí. Primero lo notas en las piernas, luego te encuentras débil y finalmente la cabeza empieza a darle vueltas a más cosas de las que debería…

En el kilómetro 16, justo después del avituallamiento (donde por curiosidad estaba mi amigo Adrián y él mismo me dio la botella de agua) las piernas no me respondían nada bien. Llegaba el bajón. Pero hay que saber afrontarlo. En mi caso, lo que hice fue caminar en una de las cuestas del camino de tierra. La subí entera caminando y me ayudó a recuperar. Luego seguí corriendo. Pero todo pesaba mucho y de nuevo tuve que caminar en el paseo del Recreo Peral, a lo que los corredores que me adelantaron respondieron con: “¡no andes, sigue chaval!”. Fuerzas imprescindibles. Entonces seguí a por todas.

Y entonces las escaleras hacia Calderón de la Barca. Las subí motivado, pero arriba reventé. Otros 10 segundos andando en los que otro corredor me voceó: “¡ahora no pares que ya está acabada!” Saqué fuerzas de flaqueza y continué con un trote un tanto arrítmico, pero con ilusión porque la meta estaba en el Yufera. República Argentina se hizo llevadero y cuando vi la meta me salieron alas. ¡Menudo subidón!

Además se me vino a la cabeza el pronóstico de Adrián, quien dijo que haría un tiempo de 1:47’37’’. Sorprendentemente el cronómetro marcaba 1:47’18’’. Grandioso.

Objetivo cumplido y cada vez más enganchado al trailrunning.

Dorsal, mp3, medalla, y cronómetro.
Dorsal, mp3, medalla, y cronómetro.

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