Diego Garde, un futbolista sin suerte vinculado a la Balompédica

Diego Garde, un futbolista sin suerte vinculado a la Balompédica

Este miércoles te acercamos la figura de Diego

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Diego actualmente complementa su vida laboral y familiar con la directiva de la UB Conquense, a la que llegó hace apenas un año para ayudar y ver el fútbol desde otra perspectiva.

No se puede hablar de él sin hacerlo de deporte y sin hacerlo de fútbol, ya desde muy pequeño apuntaba maneras con el balón, a los nueve años comenzaba a disfrutar del fútbol sala, entonces lo hacía como portero y con Charly Pontones como entrenador.

Un año más tarde cambió los guantes por una zapatillas nuevas para jugar en el Valdeolivas junto a Jorge Campos o el fallecido Samuel Ferrer, al que recuerda con gran nostalgia.

Los cambios siguieron produciéndose, pasando al fútbol 11 con la Peña Madridista Conquense en categoría cadete, cayendo en la fase regional en semifinales.

Su camino era imparable y sus ganas y su buen hacer impecables, llegando al Juvenil del Conquense y debutando con el primer equipo en Tercera División en la temporada 93/94, contando entonces con tan solo 16 años y ganando al Puertollano por 3-0, un encuentro que recuerda de una manera muy grata. Fue Arguisuelas quien lo hizo debutar y quien contó con él en el San José para la temporada siguiente.

Una temporada que no olvidará, ya que jugó con la selección regional, haciendo muy buen papel, y cayendo ante Cataluña por 3-1 en semifinales. Ahí el Albacete se fijó en él y se lo llevó para jugar en su juvenil, una selección regional en la que coincidió con jugadores como Dorado, canterano del Real Madrid.

Un juvenil en el que solo pudo estar un año, ya que en esta campaña cambió la normativa y a partir de 19 años ya no eras juvenil. Aunque pudo disfrutar jugando ante el Real Madrid al que ganaron por 5-0 o contra el Atlético, al que se impusieron por 1-3. Además de jugar la Copa del Rey juvenil y eliminando al Espanyol en el que se encontraban jugadores como Tamudo o De Lucas. Fueron eliminados por el Barça, que tenía en sus filas a Puyol o Gerard.

Acaba su época en Albacete y con 19 años vuelve al Conquense en Tercera División entrenado por Sendino. Recuerda de aquello como en un amistoso de verano se le acercó en el descanso Joaquín Caparrós, que entrenaba al Rereactivo de Huelva, y le ofreció que se marchará con él. no lo dudó y dijo que sí, pero pertenecía al Albacete aún y los manchegos no le dejaron salir. Tampoco pudo seguir en el Conquense y tuvo que volver al Albacete B, filial de nueva creación que acabó primero el primer año, no pudiendo ascender a Tercera por ser nuevo equipo, pero sí lo hicieron al segundo, acabando en la misma posición. Llegó entonces a jugar dos amistosos con el primer equipo en Villarrobledo y Almansa, también entrenaba en ocasiones con el primer equipo, que entonces militaba en Primera División, una Primera División de 22 clubes. Tuvo ofertas del Motril y del Manchego de Segunda B, teniendo las cosas casi cerradas con el equipo granadino, con el que se torcieron las cosas al final.

Aunque viendo que apenas subían jugadores al primer equipo para jugar, decidió marcharse al Lorca con 21 años, “Nunca he sentido tanto la presión como allí y eso que íbamos segundos”, esa etapa duró hasta navidades, cuando los jugadores sin contrato salieron, aunque él había disfrutado de minutos, siendo en ocho ocasiones titular. Volvió a la provincia de Albacete y en esta ocasión al Hellín, que se clasificó para jugar play-off y cayó en la última eliminatoria ante la Balompédica Lienense. Fue de los más destacados y Tolo Ocaña le afirmó que sería la piedra angular de su nuevo proyecto, aunque una pretemporada marcada por las lesiones le dejó fuera, Tolo decidió darle la baja y con ello el desanimo de , que veía como de nuevo se truncaban sus planes y como las promesas no servían de nada en el fútbol.

Vuelve a Cuenca con 22 años para jugar en el recién creado Cuenca que ya estaba en Tercera División, realizando muy buenas temporadas, la mejor la segunda, en la que cerca estuvieron de ascender y cayeron al final contra el Betis B de Doblas o Dani.

Tras ese glorioso año, la temporada siguiente no fue óptima y vuelve a la disciplina del Conquense B con Arguisuelas, con jugadores como Mikel Rico, Chele, Oliver o Alberto Val. Tras una temporada, Manuel Moya se hace cargo del Cuenca y vuelve a contar con él, cree que su sitio ya no está en un filial por su edad y vuelve al equipo morado, donde no llega a durar un mes. Moya se va y llega Tolo Ocaña, que vuelve a prescindir de él por segunda vez en la carrera del futbolista.

Desencantado con el mundo del fútbol y con problemas físicos decide abandonar los terrenos de juegos, aunque se convierte en segundo entrenador de Poyatos en el San José durante cuatro temporadas, entonces se quitaba el gusanillo jugando en Adheridos y a los 32 decidió dejarlo por completo.

Un periodo de siete años sin vinculación con el fútbol hasta la temporada pasada, cuando Luis San Juan le llama y confía en él para su directiva, comienza a ver el mundo del fútbol de otra manera y deja una frase que dice mucho de él: “Nunca cerraría la puerta a un niño que se quiere ir a otro equipo para seguir creciendo, a mí nunca me lo pusieron fácil”, aseguraba. Y es que para , el fútbol fue complicado por momentos. “El exterior del mundo del fútbol me defraudó, aunque conocí a grandes amigos como Jesús Muñoz, que me llevo para siempre”.

Entre esos amigos también está el entrenador del Ciudad Encantada, Lidio Jiménez, con el que tiene numerosas anécdotas, entre ellas que compartían pupitre en el colegio ya con ocho años o que practicaban atletismo con 14. en pista, donde quedó segundo de la región en 3.000 metros y tercero en 1.500 metros, o llegando a ganar a ‘Tete’ en Tarancón. “Esto es algo que muy poca gente se cree”, asegura sonriendo. Entonces Lidio Jiménez entrenaba jabalina y lanzamiento de peso.

Diego cuenta su historia con cariño, pero con espinitas clavadas de no saber qué hubiera pasado si hubiera tenido más suerte, si hubiera dado con otro tipo de personas o si el destino le hubiera deparado algo mejor. Sin duda es uno de los talentos que ha dejado el fútbol de Cuenca, por eso merece recordarlo y tenerlo en esta sección.

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