Inicio Reportajes Escuela de Superhéroes: Creer, crear y luchar

Escuela de Superhéroes: Creer, crear y luchar

De pequeños creábamos mundos imaginarios como trincheras con las que protegerse del frío de la realidad, nos adentramos en una de esas trincheras para conocer la inédita escuela de superhéroes .

Sala Marvel

Parecía ser un día normal en la redacción, tengo que hacer una noticia sobre pádel y no tengo ni idea de cómo empezar, busco información, me surge la primera pregunta y se la digo a Alberto, Alberto me responde: “Espera que estoy pensando que hago yo esa y tú te vas a hacer un reportaje, voy a llamar a ver si puedes ir ahora”.

Sale de la habitación para llamar a un tal “Carlos” vuelve a entrar en un minuto diciendo que no se lo ha cog… antes de terminar la frase le llaman, vuelve a salir, habla con él poco tiempo, mientras tanto yo me quedo mirando lo que tenía escrito sobre la noticia de pádel y ella me mira a mí, entra Alberto con su frase: “Te vas a ir a hacer un reportaje sobre una escuela de superhéroes”, nada más terminarla me quedo embobada, le miro esperando alguna señal de que estuviera en broma, pero no, media hora más tarde andaba mientras pensaba preguntas para una escuela de superhéroes.

Llego al sitio con la mente en blanco porque durante el camino decido que deben ser ellos quienes la llenen. Nada más entrar: una canción que te incita a bailar sin importante no tener ni idea de cómo hacerlo, a la izquierda un spray de colores es agitado una, dos y tres veces, superas la timidez y saludas, no muy segura, al primer chico que ves, llamado Mario.

Mario en ese momento está hablando con Darge, uno de los chicos que se está formando para la ardua tarea de ser superhéroe, cosa que se nota porque a mí una frase ya me dejo K.O. Apenas me ve pregunta a Mario: «¿Es tu novia?». Yo no puedo evitar reírme pensando alguna manera ingeniosa para responder, pero tal ha sido el golpe de sorpresa que mi mente decidió que lo justo era darnos por vencidas, y así hicimos, con el sabor de la derrota en los labios comenzamos a hablar con Mario.

El plan que tenía en mente era entrar y preguntar por un tal ‘Carlos García’ así que eso es lo que le digo a Mario: «Busco a Carlos García, creo» otro Carlos pero no García sino Ponce, deja el spray que estaba agitando y se acerca, nos dice que a quien buscamos está en el baño, así que él se ofrece a ayudarme.

Lo que me recuerda que todavía no les he desenmascarado mis intenciones: «Vengo a hacer un reportaje» les digo, mis acompañantes asienten con la cabeza y se miran entre ellos buscando complicidad el uno en el otro, la encuentran y me responden con un “bien, pues qué necesitas” así que les pido que me hagan un tour mientras me explican de una vez qué es eso de «una escuela de superhéroes».

A los niños les gusta la idea de enseñarme esto y nos acompañan, Darge saca una libreta y me dice que será mi «apuntador», yo le reconozco que la verdad es que me vendría muy bien, es la primera vez que le miro a los ojos y me doy cuenta de que su mirada me despierta mucha ternura.

La primera parada del tour es la colorida “Sala Marvel”, a primera vista se reconoce el porqué de su nombre pues es difícil obviar los dibujos a tamaño real de deadpool, Hulk, spiderman, batman, goku o Harley queen, entre otros. Mis anfitriones me cuentan que esta sala está dedicada al circo, para ello cuentan con telas aéreas, equilibrios, malabares, cama elástica, una colchoneta especial llamada ‘airtrack’ utilizada para realizar acrobacias…. además de muchos otros aparatos que no me fue posible reconocerlos dada mi ignorancia en este campo.

La «Sala Zen” es nuestra siguiente parada, amplia, y con una pared llena de espejos, me miro y pienso «qué pelos» pero no hay tiempo para peluquerías, Mario y Carlos me cuentan que este espacio está dedicado a las clases algo más relajadas, también la utilizan para realizar alguno de las actividades ‘extras’ que suelen hacer los fin de semanas.

Seguimos el recorrido hacia el piso de arriba, en las escaleras se encuentra Diego Cuesta(@ArtCuesta) dibujando un dragón que conecta ambas plantas, Diego es el autor de todas las figuras de la sala Marvel y el resto de obras que decoran y llenan de sentido las instalaciones, no tengo ni idea de graffitis pero hasta yo veía que la calidad de estos era brutal.

Al llegar arriba vemos el tatami donde se enseña kung-Fu, capoeria o kárate entre muchas otras clases, y es que el objetivo final es: «Promover y enseñar unos valores únicos a través de lo que nos gusta que son las artes marciales» nos explica Mario, cinturón negro en kárate y profesor titulado, tras saber ese dato me quedo con las ganas de pedirle que me enseñe algo, la verdad es que me sentía un poco como una niña asombrándome por todo lo que veía y oía.

Aprovechamos ese lugar de combate para hablar sobre la guerra que les ha supuesto llevar a cabo esta iniciativa:
todo empezó con los chicos de Kárate 12 (Mario y Edu), pues junto a sus padres, fueron los primeros en pisar el polvo de esta nave, y los primeros, por lo menos desde hace mucho tiempo, que decidieron limpiarla y adaptar la parte de arriba para realizar el tatami más grande de toda Cuenca, tras mucho, recalco, mucho esfuerzo tanto físico como económico, acabaron y por fin pudieron empezar las clases, pero sabemos que el mal no descansa, los gastos eran demasiados. La tempestad pareció relajarse al conocer a los Carlos (García y Ponce) de Planeta Movimiento con los cuales se juntaron para crear un espacio donde las artes circenses y las artes marciales no solo convivan sino que además se lleven bien.

Planeta movimiento es un proyecto que lleva cuatro años en marcha cuyo objetivo es que los niños se desarrollen en un entorno que favorezca a su educación pero también a su diversión teniendo el movimiento siempre una gran misión, para Carlos es muy importante que los chicos disfruten: “Consiste en la gamificación, que es hacer de la vida un juego, pues al fin y al cabo es mi pasión y mi misión de vida”.

Esta iniciativa quiere alejarse de los roles competitivos del deporte, además de asegurar en los niños un sentimiento de empatía y colaboración ya que los grupos son heterogéneos formados por personas de distintas edades y condiciones: “Lo bonito es ver como los pequeños aprenden de los mayores y como los mayores les cuidan; juntan fuerzas y cualidades y consiguen cosas espectaculares», nos relata Carlos ilusionado.

La motivación, factor imprescindible en todo en general pero en la tarea de ser un superhéroe en particular, para ello, cada semana les plantean una serie de desafíos progresivos en sus distintas disciplinas divididas en la temática de circo: equilibrio, malabares, acrobacia, telas aéreas; y las artes marciales: Kata, kumite, arte del combate y defensa con armas.

Pero para llegar a este punto el recorrido no ha sido nada pero que nada fácil, Carlos es graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad de Toledo, siendo Planeta Movimiento el motivo de su TFG, y es que esta iniciativa no es algo que se consiga de la noche a la mañana lleva un gran periodo de investigación y desarrollo detrás, pero después de la teoría hay que ponerse a la práctica.

Comienza esa práctica en Toledo con cuatro amigos que finalmente se separan llevándose Carlos el proyecto a Cuenca y realizándolo donde puede, durante su nómada recorrido entre polideportivos e institutos consigue un importante paso, la suma de Carlos Ponce al equipo, su tocayo deja toda la vida profesional que lleva en Madrid para venirse a Cuenca con él, la viva imagen del ‘dime ven y lo dejo todo’, sabiendo que lo que iba a recibir le iba a disipar cualquier duda si es que alguna vez la tuvo, Ponce nos cuenta que aquí es donde se siente feliz: «Nosotros le ponemos mucha pasión a lo que hacemos, no nos importa trabajar 12 horas y cobrar dos, al menos al principio».

Tras el aumento de plantilla el próximo objetivo fue el aumento de instalaciones, ahí es cuando Planeta Movimiento, formado por los Carlos, se junta con Mario y Edu, el equipo de Karatedo, siendo la nave en la que nos encontramos el punto de ebullición.

Unieron fuerzas creando la asociación juvenil k-12 y dedicando todo su tiempo y dinero en rehabilitar, de una forma más completa esas instalaciones, ahí es cuando el proyecto comenzó a crecer desembocando en lo que hoy conocemos como la escuela de superhéroes, pero esa es solo un parte, porque aparte de los niños sus instalaciones están a disposición de toda persona quiera ir pues como dice Carlos García: “Lo bonito del circo es que siempre encuentras tu lugar”.

Las mañanas pertenecen a los aprendices de superhéroes, pero por las tardes los mortales pueden asistir a una serie de clases más específicas para adultos con el objetivo de que luego sean ellos mismo los que elijan su sitio o sigan goteando entre las artes marciales y el circo. Durante los fin de semanas también los utilizan para realizar eventos como la pasada ‘Gimnastrada’ y otras actividades, por ejemplo, el próximo 8 de septiembre albergan un curso intensivo de iniciación al break dance.

esc1

También realizan talleres por pueblos, asisten a colegios, colaboran con personas con la tercera edad y con distintas asociaciones como ASPADEC , además cooperan con otras compañías que compartan su temática como el Circo Ciscos especializado en telas aéreas, de esta forma pueden ofrecer clases especializadas impartidas por profesionales.

Conforme vas escuchándoles te das cuenta de que llegar hasta donde están no ha sido nada fácil, y es que no puede enseñar mates si no sabes mates, y no se puede enseñar a ser un superhéroe si tú no lo eres de alguna manera.

Y es que hay muchas formas de hacer el bien, con pequeñas acciones o con una gran actitud, porque seguro que más de una vez les dijeron que no podrán alimentar para siempre a esos pájaros de sus cabezas, pero esas personas son las mismas que al ver una bandada de pájaros se detiene para admirarlos, y es que es justo lo que están haciendo, volar hacia una misma dirección.

Con poquito que la conozcas sabes que la vida no es todo sueños e ilusiones, para que esas palabras tomen sentido es necesario un factor imprescindible, el trabajo, y es que si hablo de esfuerzo estos chicos tienen los derechos de autor de esa palabra al ser ellos su viva definición.

Su actitud positiva, su cariño, su pasión, nos muestra que todos tenemos un pedazo de cielo en nuestras manos, que todos tenemos la posibilidad de combatir el mal, por supuesto que sirve saber volar, ser ágil y rápido, ser fuerte y metódico, pero es que el verdadero mal no está en las calles ni en las ciudades, está en la mente.

Más de uno les tachará de idealistas con el infalible argumento de que la vida son hechos no ideas, pero lo que no saben es que en los brazos de una gran acción se acuna una gran idea. Y no sé vosotros, pero yo no se lo voy a decir, debemos aceptar que la ignorancia es una lacra del que no se puede ser salvado si uno no quiere.

Si personas como los Carlos, como Mario, como Edu y como todas aquellas que creyeron en ellos, se hubiesen dado por vencidos la escuela de superhéroes jamás existiría, yo no tendría hoy un motivo por el que escribir y muchos niños como Darge, Jimena o Guillermo, Laura, Vega, Álvaro, no tendrían un motivo por el que soñar, y es que si yo tuviera que resumir todo mi palabrerío en tres palabras serían: creer, crear y luchar.

escuela
Darge demostrando sus habilidades con las telas aéreas.

Comentarios