Inicio Reportajes Cuando tu afición deportiva infantil acaba convirtiéndose en tu modo de vida

Cuando tu afición deportiva infantil acaba convirtiéndose en tu modo de vida

El tenis empezó siendo una divertida actividad extra escolar heredada de su padre y ha acabado siendo su modus vivendi. Beatriz Elche Pérez (Cuenca, 1981) nos cuenta su historia personal que ineludiblemente va ligada a la deportiva, ya que actualmente se encuentra al frente de la empresa deportiva en la que se desarrolló como deportista en su juventud.

Época estival en el Club Nuevo Tenis de Cuenca en el que por las mañanas alrededor de unos ochenta niños disfrutan de unas horas de actividades veraniegas. Manualidades, visita a la piscina, diversos juegos de coordinación y, sobre todo, mucho tenis. Al frente de estos campamentos de verano y de la actividad propia anual de una empresa dedicada al tenis se encuentra Beatriz, instructora y empresaria del club, que lleva las riendas administrativas del mismo junto con Alfredo Santos desde hace dos años, amén de impartir clases a los más pequeños de este deporte que lleva practicando tanto tiempo.

Nació en Cuenca aunque sus primeros años de vida los pasó, por motivos laborales de su padre, entre Valencia y Tenerife. Ya de regreso a la capital conquense no recuerda bien la edad exacta a la que empezó a pasar la pelota por encima de la red, animada por su progenitor que ya lo practicaba. Sin embargo no sería esta la primera actividad deportiva que realizara en su niñez. Por las Escuelas Municipales de patinaje, gimnasia rítmica, voleibol y fútbol pasó nuestra protagonista pero no lograron calar en ella como lo hizo el tenis.

Las pistas de tenis de El Sargal fueron testigos de sus primeras andaduras con la raqueta. Ya con el Club Nuevo Tenis pasó a La Fuensanta, cuando este complejo deportivo contaba con pistas para practicar tenis (lugar que ocupa ahora un campo de fútbol siete). Otro de los lugares que recuerda donde fue a entrenar en sus primeros años fue al Colegio Menor Alonso de Ojeda. Tras estos cambios de lugar el club se instaló en el Complejo Luis Ocaña, sitio que ocupa en la actualidad.

Nos cuenta Bea, echando la vista atrás, que ya desde edad infantil compitió a nivel provincial, regional e incluso en una liga madrileña cuando alcanzó la categoría cadete. Recuerda que sus primeros entrenadores fueron Toni y Paco Hernández, aunque ya posteriormente y de una manera más continuada serían Alberto Solé y Alfredo Santos “Freddy” los que se ocuparon de sus entrenamientos. Compaginó los estudios universitarios de magisterio de educación primaria e infantil con los entrenamientos, la competición y el inicio de su formación como docente para poder impartir clases de tenis y pádel en el club y a través de este en las Escuelas Municipales del Ayuntamiento de Cuenca.

Cuando contaba con veintidós años ganó el torneo provincial en categoría absoluta y decidió dejar de competir al sentir que en esa parte del deporte ya no se encontraba a gusto. A partir de entonces se volcó únicamente en el aspecto docente en el que está involucrada ininterrumpidamente los últimos veinte años. Por sus manos han pasado muchos tenistas locales en su iniciación a los que ha dado clase, siendo Laura Ortega de las más destacadas y de las que siente cierto orgullo de haber aportado un granito de arena en sus comienzos.

Como hemos dicho anteriormente también imparte clases de pádel. También se ha desenvuelto con cierta solvencia en este deporte aunque su participación a nivel competitivo ha sido menor. Cierto es que ha llegado a ganar algún campeonato a nivel provincial o algún torneo de los que se organizan para las Ferias y Fiestas de San Julián junto con su compañera y amiga Irene Sanz en categoría femenina o en categoría mixta haciendo pareja con su marido, José Ortiz, pero no con con la preparación tan intensa como la que le dedicaba en su día al tenis.

A pesar de que ha habido en estos últimos años una disminución en el ingreso de alumnos que practican pádel y tenis en los diferentes clubes, nos cuenta Beatriz que no se pueden quejar y que actualmente podrán contar con casi unos trescientos en las diferentes clases que imparten de iniciación y perfeccionamiento entre el club y las Escuelas Municipales de tenis y pádel. Formando parte de estos alumnos se encuentran sus dos hijas mellizas, Ainara y Andrea, que empezaron con cuatro años y ahora con ocho van siguiendo los pasos que en su día realizara su madre. A Beatriz le gustaría transmitir a sus hijas los valores que para ella residen en el deporte y en particular en el tenis. Disciplina, competitividad, respeto por el rival, esfuerzo y compañerismo englobarían todo eso que recibió de sus padres, José Luis y Conchi, en su infancia y que a través de la práctica deportiva los fue asimilando para su día a día. Sin duda un buen ejemplo y un gran legado que dejar para las generaciones venideras.

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