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Manuel Massó, el boxeador campeón de Europa que ilusionó a la provincia de Cuenca

Manuel Massó, más conocido en su pueblo natal El Pedernoso (Cuenca) como Manolete, se convirtió en las décadas de los 70 y 80 en uno de los deportistas más importantes de la provincia de Cuenca y de gran parte de España.

A sus 12 años se trasladó a Figueres (Gerona) junto a sus padres y sus 12 hermanos. Uno de ellos, Honorio, fue el que le introdujo en el mundo del boxeo, ya que éste se dedicaba a este deporte y Massó lo acompañaba a entrenar en un pequeño gimnasio de la población de Figueras. “Así es como me enganché en el más noble de los deportes”, afirma el exboxeador.

Su primer combate lo disputó como telonero contra su propio hermano Honorio, 2 años mayor que él y al que logró vencer. No tardó la Comunidad de Cataluña en hacerlo hijo adoptivo, aunque él siempre ha defendido sus raíces conquenses, sintiéndose orgulloso de serlo.

Sus primeros títulos amateur fueron los de Campeón de España de peso mosca en 1971 y de peso gallo en 1972. Su debut como profesional llegó el 28 de Septiembre de 1973 en Barcelona, en el que venció por puntos a Francisco Santaengracia. Pero el cénit de su carrera deportiva llegó en 1977, cuando se hizo con el campeonato de Europa en peso pluma al vencer por K.O. en 10 asaltos a Nino Jiménez. Convirtiéndose con ello en el gran ídolo del boxeo en España, aunque tres meses más tarde, Roberto Castañón acababa su efímero reinado en 11 asaltos.

En su haber cuenta con 45 combates disputados: 41 ganados, 3 derrotas y 1 nulo. Su retirada llegó en 1986 cuando contaba con 36 años: “me dí cuenta que mi tiempo pasó”, dice Massó.

Era otra época, tiempo de boxeo y tiempo de disfrutar de campeones como Massó, muchos se acordaran de este hecho y a los que no queremos mostrárselo en estas líneas.

En la actualidad reside en Mahon (Menorca), donde trabajaba como vigilante en el museo arqueológico de la ciudad hasta que se jubiló. En los últimos años, seguía entrenando dos veces por semana con amigos y observa todos los combates que puede por televisión, ya que sigue adorando el deporte del boxeo. Esto es algo visible en su cara algo magullada por antiguos golpes, que dibuja una sonrisa cada vez que recuerda tiempos pasados en los que se convirtió en un referente en el mundo del boxeo.

Massó recuerda con nostalgia sus raíces y a su gente, en especial a su familia y a El Pedernoso, donde le gustaría volver y disfrutar de historias pasadas, ya que se encuentre donde se encuentre en su corazón siempre existirá un pedacito de Cuenca.

Desde eldeporteconquense queremos recordar a este gran campeón y nos sentimos enormemente orgullosos que sea nuestro, que sea conquense y le agradecemos que nos haya podido ayudar a escribir este artículo dedicado a él y a todos los campeones que pasaron al olvido. ¡GRACIAS MASSÓ!

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