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Carlos ‘Kaiser’, el futbolista de mentira

Foto de: visionnoventa.net

Carlos Henrique Rasposo fue un futbolista de talla mundial, pero que no llegó a disputar un solo minuto. El ‘crack’ brasileño jugó en diez clubes a lo largo de su carrera deportiva, pero en solo uno de ellos se vistió de corto. 20 años estuvo inmerso en el mundo del futbol profesional.

Carlos Henrique, más conocido como Carlos Kaiser, fue un estafador del fútbol mundial, un jugador nulo con el esférico, pero que logró gran reconocimiento debido a su supuesta habilidad con este.

Pasó por diferentes clubes de Brasil, así como Argentina, México, Estados Unidos e incluso llegó al fútbol europeo de la mano del Gazélec Ajaccio francés. Allí llegó como una gran estrella, pues como no va a ser un gran futbolista si viene del país de ‘O Rei’.
Era un gran estafador, prefería el dinero, la fiesta y las mujeres mucho antes que marcar goles; y eso que era delantero. El ‘Kaiser’ apodado así por su parecido con Franz Beckenbauer era un maestro del engaño. Durante los entrenamientos contaba con un amigo que le ‘lesionaba’, esto le permitía inventarse lesiones ficticias para no tener que jugar, al no haber resonancia magnética por aquel entonces podía simular el dolor el tiempo que fuera necesario. Llegaba a los clubes como una gran promesa, acompañado de jugadores que sí mostraban su valía, se hacia amigo de ellos y lograba que le dieran un pase al nuevo equipo por el que firmaban. A ellos les prometía una amistad sin igual, una protección y la seguridad de que con él no tendrían problemas.

Foto de: taringa.net

Durante su carrera deportiva dejó varias anécdotas propias de su maravilloso ingenio. Una de ellas se dio precisamente en el club francés, allí el día de su presentación el club tenía preparada una sesión de entrenamiento. ¿Demasiado pronto como para ser descubierto? Pues sí, al brasileño se le ocurrió coger todos los balones que había sobre el verde y los lanzó a la grada mientras se besaba el escudo de su nuevo equipo y saludaba a su nueva afición. De esta forma logró no ser descubierto en su primer día, quién sabe si no fue el inventor de las presentaciones que se viven hoy en día.

Otra de las anécdotas que dejó este ‘crack’ fue en su paso por el Bangu brasileño. El entrenador le sacó a calentar y antes de saltar al verde mantuvo una discusión con un aficionado rival, hecho por el que fue expulsado. Al llegar al vestuario, y antes de que su entrenador le pudiera objetar su actuación, le dijo: “Dios me dio un padre, y después me lo quitó. Ahora me ha dado un segundo padre (refiriéndose al técnico del club brasileño), no voy a dejar que ningún aficionado le insulte”. Tras estas palabras, el técnico besó la frente del ‘Kaiser’ y le renovó por otros seis meses más.

Los jugadores que le acompañaban decían de él que era nulo con el balón, pero que supo ganarse el cariño y el respeto de estos para hacerse con un nombre dentro del fútbol. La prensa también fue su aliada en esta farsa, ya que les proporcionaba información interna a cambio de que le hicieran reportajes en los que contaran su buen hacer futbolístico. De esta forma, gracias a la prensa, los agentes, los futbolistas pudo hacerse con una red que le permitió ir cambiando de club en club.

Su carrera deportiva finalizó después de su paso por el club francés, tuvo que volver a Brasil donde volvió a ‘jugar’ en equipos como Fluminense, Vasco da Gama y América FC. Se retiró a los 41 años de edad, y tras ser descubierta su red de mentiras argumentó: “Los clubes han engañado tanto a los jugadores… Alguno tenía que vengarse por todos ellos”.

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