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Se cumplen cuatro años del histórico ascenso del Club Rugby A Palos a la Segunda Territorial Valenciana

Foto: Iñaki P.T.

Este 24 de abril es un día muy especial para el Club Rugby A Palos, club que nació en 2010 y que en su primera década de vida se ha convertido en un club imprescindible en la vida deportiva y social de Cuenca. Retomamos. Decimos que este viernes es un día especial debido a que se cumplen cuatro años de su hasta ahora único ascenso, cuando en la campaña 15/16 consiguió el ascenso a la Segunda Territorial Valenciana. Lo hizo tras proclamarse campeones de liga en el campo del Akra Emerging alicantino, lo que fue todo un hito para un club humilde que ha conseguido colocarse en la agenda deportiva por méritos propios.

Hay que remontarse hasta 2010 para conocer las claves de por qué este equipo consigue el ascenso tras una temporada prácticamente inmaculada. En aquel año, un grupo de aficionados al rugby daban un paso al frente y retomaban las riendas del A Palos, un equipo fundado en 1999 y que retomaba el espíritu del Club Rugby Cuenca 90 desaparecido ese mismo año y que en la última década del siglo XX conseguía ganar una liga. De hecho, entre los impulsores de este equipo figuran Víctor Carrascosa ‘Polín’, David Cuesta, Miguel Ángel Colmena o Jorge López ‘Azote’, jugadores del Club Rugby Cuenca 90 ganador de liga y que volvieron a saborear las mieles del triunfo dos décadas después (algunos de ellos incluso repitieron como jugadores).

Por entonces, hace diez años, el club no tenía apenas recursos económicos salvo un par de patrocinadores, que les ayudaban a costearse la vestimenta, además del dinero que aportaba cada jugador. No estaban federados, debido al coste que suponía y también a que era necesario contar con un bloque amplio de jugadores. Así, sus primeros pasos consistieron en reclutar gente y jugar algún amistoso, principalmente con equipos de Albacete y Teruel, para matar el ‘gusanillo’ de la competición.

Al proyecto acabó uniéndose una figura clave, el jugador y entrenador Pantxo Almagro, quien se encargó de mejorar los conceptos tácticos y técnicos de los jugadores, de poner cierto orden en la parcela deportiva y de promover el deporte en la ciudad. Su experiencia en Madrid y Portugal profesionalizó al club, cuyos miembros actuaban todos como esponjas para absorber toda información útil. Así, no es de extrañar que jugadores de estos inicios como Guillermo García Bascuñán, Fran Verdú, Paco de la Cruz, Jorge López ‘Gochi’, Alberto Hernández o Felipe Ballesteros, por nombrar algunos y me disculpen aquellos que no mencione, han acabado siendo a lo largo de los años parte fundamental del esqueleto del A Palos. En esta etapa, su mejor campo de entrenamientos fue el Parque de los Príncipes, lugar que utilizaron durante muchos años para hacer la preparación física.

Ya en 2011 se empieza a tomar en serio la posibilidad de competir. Las opciones pasan por federarse en Madrid o Comunidad Valenciana, debido a la inexistencia de una federación en Castilla-La Mancha. Finalmente, en la temporada 2012/2013 y tras votación de los equipos valencianos, son aceptados en esta federación y pasan a competir en la Segunda División Territorial.

Siguiendo los pasos lógicos y con una paciencia digna de mención, el club fue creciendo deportivamente. Al principio, encajaba derrotas con suma facilidad, algo normal en un equipo recién creado, pero no hubo desesperación por parte de directiva, cuerpo técnico y jugadores. Entre medias, el proyecto fue creciendo con otras iniciativas como la difusión del rugby en las aulas conquenses, un campus de verano o el retorno de la Escuela Municipal de Rugby, lo que ha llevado a que el reducido grupo de jabatos conquenses en 2010 se haya elevado hasta algo más de la centena entre todas las parcelas, incluyendo primer equipo, juveniles, femenino y directiva.

En el plano deportivo, una reestructuración de la competición les llevó a la Tercera División Territorial, creada en 2014/2015, y en la que competían hasta esta misma campaña. Pero la constante evolución del A Palos se ha visto reflejada también sobre el campo, y la mezcla de veteranía y juventud, tanto en edad como en años jugados, ha acabado generando una familia que vive y disfruta el rugby. De ahí a ganar sólo es un paso. Un paso que dieron en 2016, en el que consiguieron su primer éxito deportivo como club, al lograr su primer ascenso y ganándose el derecho a jugar en la Segunda Territorial Valenciana nuevamente, con la novedad de que en esta ocasión no estarán en la última categoría del rugby valenciano.

Desde entonces se mantienen con solvencia en esta categoría, e incluso estuvieron a punto de ascender a la Primera Territorial en la 18/19 (primero, deportivamente, en la que perdieron las eliminatorias por subir ante Elche y CR La Vila; posteriormente administrativamente, ya que se le ofreció subir y los conquenses declinaron esta proposición). Esta campaña 19/20 se clasificaron, nuevamente, para la fase de ascenso, aunque justo el fin de semana que debía comenzar se paralizó la competición a causa del Covid-19.

Muy activos en iniciativas sociales

El resultado deportivo merece recordar otras iniciativas del club conquense. Cabe destacar en la parcela deportiva que consiguieron acoger el tercer y cuarto puesto de Selecciones Territoriales, y que en también han celebrado ediciones de su campeonato de Rugby Seven.

Pero fuera del campo también son muy activos, con campañas de donaciones de sangre, regalos por navidad a niños ingresados en el Hospital Virgen de la Luz o uniéndose a la campaña de concienciación contra el cáncer ‘Movember’.

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