El CD Tarancón sumó tres puntos más en su pulso por la zona alta, aunque el partido ante el Illescas dejó una sensación clara en su entrenador: el marcador se quedó corto para lo que se vio sobre el césped. Jorge Cañete aseguró tras el encuentro que fue un choque “para haber ganado por cuatro o cinco a cero”, pero el guion cambió en los últimos minutos cuando, con 2-0 a favor, el rival recortó distancias en el minuto 85 y convirtió el tramo final en un ejercicio de resistencia.
“Por encajar en el minuto 85 nos han dificultado”, explicó el técnico blanquiazul, que reconoció el error de dar el duelo por cerrado con dos goles de ventaja. Según su análisis, la jugada del 2-1 llegó tras “una pérdida de balón” que el equipo debía haber gestionado mejor y que abrió un escenario de incertidumbre que, a su juicio, no se correspondía con el dominio del Tarancón durante buena parte del choque.
Cañete insistió en la idea que más repitió en sala de prensa: la necesidad de “cerrar los partidos” con más contundencia. Considera que en la primera mitad su equipo dispuso de ocasiones suficientes como para irse al descanso con una renta mucho mayor —“tres o cuatro cero”, dijo— y que tras el descanso también hubo oportunidades para ampliar la diferencia y evitar el sufrimiento final.
Pese al susto, el entrenador eligió quedarse con el resultado y con lo que supone en la clasificación. “Es para estar contento porque sumamos tres puntos ante un equipo que no refleja la clasificación lo que es, por el potencial económico y por los jugadores que tiene”, destacó. Y celebró, además, el valor simbólico de la victoria: “Dormir otro sábado, al menos como líder”, a la espera de lo que hagan los rivales.
En una palabra, Cañete definió el partido como “positivo”. Argumentó su respuesta apoyándose en la solidez defensiva: “Prácticamente no nos tiran en los 90 minutos”. Según relató, el Illescas apenas generó peligro real más allá de acciones de balón parado y aproximaciones sin remate claro, con un Mario Nieto poco exigido: “Prácticamente no ha tenido que intervenir”.
El técnico subrayó que su equipo supo controlar el encuentro incluso ante un rival “que te presiona y dificulta”, y recordó varias ocasiones claras que pudieron romperlo antes. Aun así, admitió que esos desenlaces apretados dejan tareas pendientes: “Vamos a tener que corregir cosas, sobre todo en los minutos finales, porque ha habido cosas que no me han gustado”, deslizó, sin querer entrar en detalles.
Cañete atribuyó el momento que atraviesa el Tarancón al “trabajo de los jugadores”, su “calidad”, la confianza en el grupo y una plantilla alineada “jueguen más o jueguen menos”, algo que, en sus palabras, ha creado “una comunión” y “un grupo humano fantástico”. Con la mirada puesta en el último tercio de liga, su receta es continuidad: “Reafirmar lo que venimos trabajando y a partir de ahí seguir compitiendo… hasta el final”.
También reconoció el componente emocional del tramo decisivo del choque ante el Illescas: “Presión final” y “miedo a perder puntos que tienes en el bolsillo”. Pero lo enmarcó dentro de lo que significa pelear por objetivos ambiciosos: “Es mejor pelear un campeonato que pelear un descenso”, señaló, poniendo al propio Illescas como ejemplo de la dureza de la zona baja.
El Tarancón, en definitiva, sigue sumando y alimentando una dinámica que ya se asemeja a algo más que una racha. Y, en paralelo, crece el relato de un proyecto con raíces profundas: el de un entrenador que hace una década impulsó el fútbol en su ciudad, que se formó en el club como jugador, que hoy lidera al equipo desde el banquillo y que, además, lleva años al frente de la Escuela de Fútbol. Un camino que, partido a partido, va acercando el sueño a la realidad.



































































