El FS VivoCuenca no pudo sumar a domicilio y cayó por 5-3 ante el Sacedón en un encuentro marcado por un inicio que terminó condicionando por completo a los de Ángel García. Los conquenses encajaron tres goles en los primeros compases, fueron capaces de levantarse hasta colocar el 3-3, pero recibieron el cuarto cuando atravesaban su mejor momento y ya no consiguieron completar la remontada.
El planteamiento inicial del VivoCuenca fue valiente. Los azulones saltaron a pista con la intención de mandar, adelantar líneas y presionar la salida de balón del conjunto local. Sin embargo, la apuesta terminó volviéndose en su contra prácticamente desde el comienzo.
«Hemos salido a por el partido, a intentar mandar, a presionar alto y nos ha salido caro», reconocía Ángel García tras el encuentro. Dos acciones en las que el Sacedón consiguió superar la presión y encontrar la espalda de los conquenses colocaron el 2-0 cuando apenas habían transcurrido tres minutos.
Lejos de detenerse ahí el golpe, una pérdida del VivoCuenca permitió a los locales ampliar todavía más la diferencia y establecer un preocupante 3-0. García decidió entonces solicitar tiempo muerto para reajustar a un equipo que necesitaba frenar el ritmo del encuentro antes de que el marcador se pusiera definitivamente cuesta arriba.
Del 3-0 al 3-3
Los cambios surtieron efecto. El VivoCuenca consiguió asentarse sobre la pista, comenzó a jugar con mayor criterio y encontró el camino hacia la portería rival para reducir diferencias antes del descanso. El 3-1 devolvió a los conquenses al encuentro y permitió afrontar la segunda mitad con opciones de cambiar completamente el guion.
La reacción continuó tras el paso por vestuarios. Los de Ángel García volvieron a salir dispuestos a apretar y asumir el mando hasta conseguir aquello que parecía muy complicado después de los primeros minutos: empatar el encuentro (3-3).
«Una vez que se equilibra el partido y dejamos atrás los primeros minutos, el equipo ha estado mejor, ha estado superior. Ha sido cuando hemos empatado a tres», explicaba el técnico. El VivoCuenca había conseguido borrar una desventaja de tres goles y atravesaba entonces sus mejores minutos.
Pero cuando la remontada parecía más cerca llegó otro golpe. Una acción mal defendida permitió al Sacedón colocar el 4-3, devolviendo la ventaja a los locales inmediatamente después del esfuerzo realizado por los conquenses para igualar.
El 4-3 terminó siendo un mazazo
Ese cuarto tanto cambió nuevamente el partido. «Cuando mejor estábamos, una acción mal defendida y encajamos el cuarto gol. El 4-3 para el equipo es un mazazo y no hemos sabido reponernos», reconoció Ángel García.
Con el marcador nuevamente en contra y el tiempo agotándose, el VivoCuenca terminó recurriendo al portero-jugador en busca de un nuevo empate. La apuesta no encontró recompensa y el Sacedón aprovechó la situación para conseguir el definitivo 5-3.
El técnico conquense asumió directamente la responsabilidad por el planteamiento inicial. «Está claro que me he equivocado en el planteamiento. El equipo debe defender como lo ha hecho estos dos partidos anteriores y nos hemos ido muy arriba a buscar. Nos han encontrado la espalda fácil y nos ha condenado», señaló.
El 5-3 obliga al VivoCuenca a continuar ajustando piezas en este comienzo de temporada. Ángel García se queda con la capacidad de reacción mostrada después del 3-0, pero también con una lección clara respecto a los riesgos asumidos desde el inicio. «Poco a poco voy viendo, voy encajando piezas e intentaremos ganar la siguiente jornada en casa», concluyó. El FS VivoCuenca regresará la próxima jornada al Sargal para recibir al Toledo.


























































