El pasado y el presente del CD San José Obrero se entremezclan en la figura de su nueva incorporación, Pedro Adrián García. El autor del gol que dio el histórico ascenso del equipo a Tercera División ha vuelto con un grado más de experiencia pero con la misma ilusión que el primer día.
Tuvo que dejar Cuenca y el fútbol por su situación laboral pero el trabajo en tiempos de Covid escasea y ahora ha vuelto a casa. Tenía algunas cosas claras en su regreso: quería volver a entrenar y estar en buena forma física y, ya que volvía al hogar, no podía ser en otro sitio que en el equipo rojillo: “En lo primero en que pensé fue en entrenar con el San José” afirma.
Rápidamente y tras los primeros entrenos, se encontró cómodo y en buena forma y eso ya fue un paso para que le picara el gusanillo del fútbol: “Se da la circunstancia de que físicamente me encuentro bastante bien y con 28 años creo que estoy mejor que cuando tenía 18”.
Para la decisión definitiva hizo falta un último empujón desde dentro: “Lo que me ha animado sobre todo es la gente como Gabi el presidente o algún directivo que se alegraban de verme o mi compañero Xavi que también me ha insistido y apoyado mucho” reconoce García. Precisamente comenta que “Xavi y Semprún se han alegrado mucho del regreso por añadir un poco más de la veteranía que le falta al equipo”.
Ahora llega a un San José muy cambiado y con un rol personal muy diferente al que tenía: “Todo ha cambiado muchísimo. Yo antes era el joven y el equipo era prácticamente todo de veteranos y ahora es al revés: yo junto a unos pocos somos los veteranos y todos son muy jóvenes”. El fútbol ha cambiado, el equipo ha cambiado y él ha cambiado: “Antes teníamos gente de mucha calidad y se buscaba un juego quizás algo diferente. Nuestro equipo es muy físico con unos chavales que van a muerte y esa parte más de músculo no es mi mayor virtud por lo que tendré que intentar ayudar en otras facetas.”.
Precisamente por eso, le toca adaptarse como futbolista y adaptarse a las necesidades del equipo: “A mí ahora me toca reinventarme porque he perdido algo de chispa. Siempre se me ha considerado un futbolista inteligente dentro del campo pero ahora tengo que serlo mucho más”.
El San José es un equipo muy joven y eso le da una virtud muy clara que es el ritmo de partido: “En mi caso eso me viene mal porque soy más mayor y llevo tiempo sin jugar. Por eso, creo que tácticamente tengo que estar muy bien situado”.
Precisamente la mayor virtud del equipo es a la vez el mayor problema: “La juventud hace que peque de fallos que cuestan muchos puntos. En eso es en lo que tengo que ayudar en animar y poner calma y experiencia”.
Por todo ello, García considera que su ayuda debe estar enfocada en “dar tranquilidad en el campo, darles seguridad a los chavales para disfrutar porque para eso están jugando en El San José y pueden llegar a hacerlo en el primer equipo”. Debe ejercer “como un capitán en el equipo aunque no lo sea oficialmente”.
Pese a todo, en cuanto al trato y la forma de acoplarse al equipo, no encuentra grandes contrastes respecto a épocas pasadas: “No veo tanta diferencia porque, al igual que cuando me entrenaba Fran o Manolo, son amigos más que entrenadores y con Angulo y Pitu pasa lo mismo. Es cierto que cada uno trabaja de forma diferente pero tampoco hay una diferencia abismal conmigo”.
Respecto a las aspiraciones de este nuevo San José con el que inicia una nueva etapa, considera que ahora han de enfocarse más en el futuro que en el presente: “Este equipo tiene que crecer sin ponerse una meta. El San José va a estar ahí y debe formar chavales para que en un futuro ellos puedan estar en el primer equipo. La situación de la tabla es secundaria. Lo principal es que los chavales crezcan, compitan y se sientan seguros para poder dar el salto al primer equipo”.
Aunque es aspiración del primer equipo está enfocada en los chicos más jóvenes, García no cierra la puerta a que si el Conquense necesita tirar de él en algún momento, pueda hacerlo sin problema: “Ahora estoy en el San José y está Fran en el primer equipo que me conoce muy bien. Si en algún momento necesita que le eche una mano pues ahí estaré para lo que haga falta”.
Pese a que su vuelta ha desencadenado un halo de ilusión y de comentarios positivos, García le quita hierro: “Yo me siento veterano y no me considero un fichaje estrella para nada”. Un equipo que es parte de su vida. En juveniles llegó al San José y a partir de ahí pudo aspirar al primer equipo: “Futbolísticamente lo he vivido todo aquí. Un ascenso, un descenso, grandes amigos…”.
Una de sus mayores ilusiones en este regreso es que la gente veterana y los aficionados del San José le recuerdan y le guardan en buena estima: “Me quedo con que la gente se acuerda de mí y estoy muy contento de volver a jugar al fútbol y que sea en el San José”. En parte por ser el autor del gol que dio aquel histórico ascenso a Tercera: “Para mí es una alegría volver al San José y que se me recuerde por el gol del ascenso. Se quedará en una anécdota pero a la vez es cierto que ya es historia de un club de barrio humilde y de larga tradición”.
Un ascenso que compartió con algunos de los compañeros de generación que le acompañaron durante años en el fútbol: “Toda la generación con la que yo compartí el fútbol podría haber llegado muy alto porque era muy buena. Unos llegan y otros no y a mí me alegra ver que por ejemplo Jorge esté ahí porque se lo merece un montón”.
Pedro Adrián García ha vuelto al San José para volver a dejar su impronta grabada en el rojo de la camiseta. De momentos solo quiere disfrutar el momento y el fútbol: “Vuelvo y ya veremos. No miro más allá que no sea el presente”.



































































